
El Poder de la Mujer – Antigua profecÃa andina
“Según una antigua profecÃa andina llegará el dÃa en que el espÃritu femenino se despertará del letargo y luchará para eliminar el odio y la destrucción en la tierra; y dará inicio a un mundo de amor y paz, hermandad y armonÃa”.
En su largo camino de aprendizaje la mujer será capaz de encontrar su fuerza de voluntad, su coraje, el conocimiento y la energÃa necesaria para cambiar el curso de su propia historia, haciendo de cada dolor, de cada soledad, de cada tristeza, un mundo de alegrÃa, de amistad y de plenitud.Â
¿Cómo se aprende a ser una verdadera mujer?Estudiando atentamente la naturaleza. Pero antes tienes que conocerte y aceptarte de quién eres en verdad. Tendrá que ser tu misma, si tú misma y nadie más. A menudo construimos nuestra vida recogiendo los pedazos de la existencia de los otros intentando plasmarlos sobre modelos impuestos desde afuera. Con estos trozos vamos tejiendo una manta para cubrirnos delante de los demás. Esto nos vuelve infelices. La verdadera mujer se descubre en su verdad y sigue su camino plenamente consciente de Sà misma.  Son muchas las mujeres que intentan aparecer por aquello que no son y pocas las que toman tiempo en auto indagarse y descubrirse.
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Fuente :Â http://www.elcaminodeladiosa.com.ar/
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La naturaleza te ha donado un cuerpo y un alma en los cuales reside el espÃritu.Â
Sólo tú como mujer y ningún otro fuera de ti tiene el derecho de cambiar tu vida. En el momento en que descubras a ti misma te encontrarás en el camino que te transformará en una verdadera mujer.
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El arma más potente de una mujer es su energÃa interior que la protege tanto a ella como a todos los que ama. Es por esta razón que tendrá que aprender a descender a su mundo interno: solamente cuando descubra su verdadera esencia podrá usar toda su energÃa interior.
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La sociedad contemporánea no quiere saber realmente sobre quién es la mujer y busca deformar su carácter desde el nacimiento.
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¿Qué aprende una mujer hoy en dÃa de la sociedad?
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A falsificarse, a esconder sus verdaderos sentimientos, a cuidar sus propias opiniones, a enmascarar sus pensamientos.
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Un hombre cercano a una verdadera mujer se diviniza. Para descubrir los misterios de la divinidad el hombre debe penetrar en el corazón de la mujer porque la Pachamama quiere sólo aquello que la mujer desea.
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Si la Pachamama es amor, también la mujer lo es.
El hombre debe considerar a la mujer como la versión de la naturaleza creadora cuya moral se basa en el respeto por la vida.
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Antiguamente para aprender a ser una verdadera mujer era necesario recibir una iniciación. TenÃa que entrar sola en el Templo del Puma y permanecer 7 dÃas y 8 noches. Recostada sobre una piedra, conocÃa y saboreaba la verdadera soledad. La oscuridad más absoluta afrontaba su miedo a lo desconocido e inmersa en el silencio más impenetrable buscaba conocer su verdadera naturaleza. Era una batalla muy difÃcil. La lucha más dura de sostener no es aquella que se combate con un adversario sino contra sà mismo.
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AhÃ, donde no percibÃa el más mÃnimo ruido, comenzaba a escuchar los sonidos emitidos por su cuerpo: los latidos de su corazón, los sonidos sordos de los pulmones, del hÃgado, del páncreas, del intestino, del estómago, de los ovarios…
Cada órgano entonaba su propia música: sonidos nunca antes escuchados. En aquél retiro absoluto, a través de la meditación, la reflexión y el análisis de toda su vida, la mujer vencÃa sus propios temores para averiguar quién era verdaderamente y para qué habÃa venido a la tierra.
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Aquella que entraba en el Templo del Puma, salÃa preparada y consciente de su propio poder y su propia fuerza. Pero para poder comenzar su iniciación la mujer debÃa primero superar una serie de pruebas para mitigar su carácter y por lo tanto aprender, en el Templo, a controlar poco a poco el propio cuerpo y la propia mente. Ahà dentro era asaltada continuamente por dudas y temores: debÃa aprender a tener fe, porque quien no tiene fe en sà mismo está perdido.
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Concentrada sobre sà misma recorrÃa desde el recuerdo todo lo que habÃa hecho desde que habÃa llegado al mundo. Por primera vez en su vida se afrontaba y se juzgaba a sà misma. Encerrada en aquel recinto la mujer debÃa aprender y atravesar la puerta de la eternidad sin temores. Y si lo querÃa realmente lograba hacerlo.
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Todas las mujeres pueden, es solo cuestión de voluntad. Si quieres algo, entonces puedes, basta simplemente que lo desees con todas tus fuerzas.Â
Pero si tu voluntad es débil y frágil, entonces no lo lograrás. Una vez que hayas comprendido la potencia que reside en tu interior, podrás alzar tu cabeza, mirar con amor y dulzura y accionar al mismo tiempo con serenidad y determinación.
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Aquellas que entraban en el Templo del Puma aprendÃan a tender un puente, era una de las pruebas que tenÃan que superar.
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A través de la mujer el hombre puede alcanzar lo Absoluto, por eso es tan importante para ella direccionar su propia energÃa. Si logra tender ese puente de energÃa, el hombre que lo recorrerá sabrá que ella es el camino capaz de conducirlo a la divinidad.
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En aquel lugar, templo del tiempo y del espacio, la mujer aprendÃa a entrar en armonÃa y en paz consigo misma. La armonÃa es fundamental para que cada elemento se uniforme a la unidad llamada Ser y la mujer pueda asà gozar de la vida con calma, tranquilidad y seguridad.
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La mujer que conoce la armonÃa mantendrá la serenidad también en los momentos más difÃciles; sus ojos reflejarán la pureza de su alma y se iluminarán de su belleza interior, aquella que nunca se deteriora.
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Una mujer armoniosa gozará de mayor salud y juventud que, compartida con su compañero, alargarán su existencia.
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Para poder ser iniciada la mujer tiene que volver al útero de la Pachamama y sumergirse en el océano de la vida. Tendrá que entrar en contacto con su propia intimidad y en armonÃa con los elementos simpáticos: la tierra y el agua. Solo asà el espÃritu podrá manifestarse. Tendrá que aprender a sobreponerse a las dudas, a los temores, al dolor, a los miedos, a la desesperación, al cansancio, al fastidio, a la frustración, a la desilusión. Mediante aquella prueba sabrá si su cuerpo trabaja en armonÃa con su mente en la individuación del peligro. Gracias a la preparación recibida aprenderá a ver y a sentir en la oscuridad, a comprender si es el momento de esperar o de accionar y en el momento que sus sentidos le avisen de la existencia del peligro, sabrá afrontarlo recurriendo a su prudencia, a su sabidurÃa, a su calma y a su serenidad. Y cuando finalmente logre superar cualquier tipo de peligro, entonces aprenderá a viajar en el tiempo y en el espacio.
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Existe una profecÃa según la cual la tierra al comienzo del tercer milenio sufrirá profundos cambios. Llegará el momento en el cual el espÃritu femenino se despertará de un letargo de más de cinco siglos para dar origen a un mundo de paz y armonÃa. La salvación de la humanidad está en manos de la mujer quien tiene que volverse verdadera para poder encontrarse con otras mujeres y unidas salvar la tierra…
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Hernán Huarache Mamani es el último heredero de una antigua generación de curanderos andinos.
Su libro “La profezia della curandera” difunde las enseñanzas de su maestra para mostrar el camino de iniciación andina que siguieron las mujeres sabias de su pueblo, manteniendo en secreto los sagrados conocimientos de la Pachamama.
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TÃtulo original: “El poder de la mujer”
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“Recuerda: la unión amorosa de la mano del hombre con la de la mujer es el nexo que les permitirá entrar en contacto con el universo. Porque cuando la mano del hombre toca la mano de la mujer, está rozando el camino que conduce a la eternidad”.
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Hernán Huarache Mamani
(Traducción del italiano)
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Mundo de la mujer
