“Los síntomas son el lenguaje del alma”

Dr. Wilson Araya: “Los síntomas son el lenguaje del alma”

Utiliza una máquina que estimula el cerebro, ve el aura de las personas, no vacila en usar una fuerte droga o un aroma floral, según sea el caso. Postula que la mejor forma de sanar a un enfermo es intentar conocerlo en su esencia.

Fuente : http://www.revistasomos.cl/

Por Ximena González Bosque
Fotografías: Ricardo Aliaga Bascopé.

El terapeuta acomoda al paciente en la máquina que estimulará un área de su cerebro, a fin de provocar una reacción benéfica para su sanación.
Fuimos a su consulta con el objetivo de conocer una moderna terapia aplicada con una máquina y nos encontramos con una de las personas que la introdujo al país y que es lo más lejano que uno pueda imaginar de una máquina: el Dr. Wilson Araya.
La máquina es la que realiza la Estimulación Magnética Transcraneal Repetitiva (rTMS), tecnología que cuenta con todas las aprobaciones sanitarias para su uso en Estados Unidos y hoy está a disposición de los enfermos chilenos, particularmente los depresivos y todos aquellos que sufren trastornos originados en desajustes del sistema nervioso central .
El médico que dirige el tratamiento es un profesional formado en una universidad alemana y que durante sus casi 30 años de práctica ha ido llenado su maletín con las más variadas herramientas: desde los ancestrales conocimientos médicos orientales hasta los modernos instrumentos electrónicos que facilitan las terapias, pasando por los de sus propias y particulares habilidades intuitivas.
El asegura que, como médico alópata formado en la Universidad Humboldt de Berlín, podría remitirse a los conocimientos científicos que allí le entregaron y que ha ido incrementando desde entonces, y descalificar cualquier otro método que no calce con el rigor científico con el que fue formado. “Pero eso no es posible –agrega-. La vida es algo muy complejo y las manifestaciones de las enfermedades son parte de la vida. Y la vida, como el alma de cada persona, es diferente a la de otra. Por lo tanto, estoy convencido de que lo importante es cómo el médico ve al paciente, cómo lo escucha, cómo descubre de dónde provienen sus males”.
Y en esta perspectiva, desde luego, subyace una crítica a la medicina que solo ve y cura síntomas; que frente a determinado mal receta el mismo medicamento, sin advertir que la misma enfermedad puede estar gatillada en una persona por factores muy diferentes a los de otra.

Estas imágenes corresponden a exámenes del paciente Héctor Valdivia. Son un SPECT (Single photon emission computed tomography), en castellano: tomografía computarizada por emisión de fotones individuales. En la primera serie de imágenes, tomada en octubre de 2011, se aprecia una gran zona del cerebro comprometida (de color azul), que corresponde a áreas del lenguaje y motora. La segunda serie de imágenes, tomada en febrero de 2012, después del tratamiento rTMS, muestra las zonas amarillas, que son partes que han recuperado la irrigación cerebral provocando una mejoría notable en su lenguaje y su autonomía motora.
rTMS
El estímulo magnético transcraneal es un procedimiento en el cual la actividad bioeléctrica de las neuronas es influenciada por un campo magnético que pasa a través de una bobina, enfocándose sobre áreas determinadas de la corteza o de la superficie del cerebro.
El campo magnético que se genera en rTMS puede penetrar el cuero cabelludo y el cráneo con seguridad e inducir, sin dolor, una corriente en las neuronas específicas.
Investigando sobre los orígenes de esta terapia, encontramos que ella comenzó a ser desarrollada en los años 80’s por un grupo de médicos de la universidad británica de Sheffield, dirigido por el doctor Anthony Barker.
“Estoy convencido de que lo importante es cómo el médico ve al paciente, cómo lo escucha, cómo descubre de dónde provienen sus males”. (Dr Wilson Araya)

A medida que la tecnología se fue perfeccionando, se hizo posible apuntar con mayor precisión a áreas pequeñas del cerebro y obtener muy buenos resultados en desórdenes que afectaban el humor de las personas.
Los éxitos obtenidos alentaron a los profesionales a trabajar con pacientes con depresión, campo en el que los resultados son altamente positivos.
“Es un procedimiento muy bien tolerado, indoloro, no invasivo y cuyas estadísticas son asombrosas. En el cerebro están ya mapeadas muchas de las funciones del organismo humano. Se puede ver y medir con absoluta claridad cómo la estimulación de determinada área produce una reacción en aquella parte que controla”, explica el Dr. Araya.
Aquí en Chile, este médico impulsa la utilización de la terapia rTMS en varias enfermedades crónicas con compromiso del sistema nervioso central, entre ellas depresión, manías, esquizofrenia, trastornos de ansiedad, de la concentración y la memoria, secuelas de accidentes vasculares encefálicos, afasias, tinnitus, Alzheimer y Parkinson.
Esta es una curva típica de una paciente (real, mujer, viuda, de 62 años, 12 años con diagnóstico y tratamiento farmacológico contra la depresión), a quien se le aplicó la terapia rTMS con los resultados que indica la curva, es decir, en seis aplicaciones a lo largo de dos meses, la intensidad de su depresión disminuyó hasta casi desaparecer.
Esta intensidad se mide por el test de Hamilton, que es aplicado mundialmente como la principal herramienta para medir la evolución del paciente.
A continuación, la clasificación de la intensidad de una depresión según Hamilton:



La alegría de vivir
Como la mayoría de los sofisticados equipos médicos modernos, la máquina para la terapia rTMS tiene un alto costo, y su manejo por parte de médicos y terapeutas eroga también elevados gastos.
Una serie de sincronías nos llevó a encontrarnos con el Dr. Wilson Araya, conocer una terapia de vanguardia para graves enfermedades que comprometen al sistema nervioso central, y a un grupo de trabajadores de la salud que buscó y encontró la mejor manera de tratar a pacientes, no clientes.
Por eso, el Dr. Araya y el grupo de salud que lo acompaña se vieron enfrentados al problema de difundir la terapia sin transformarla en un tratamiento de elite al que sólo tuvieran acceso los enfermos de grandes recursos económicos.
La fórmula que encontraron fue la de crear una fundación sin fines de lucro que investiga, capacita y da tratamiento, llamada Holymag, cuya declaración de principios llama profundamente la atención.
Acostumbrados a leer las bases fundacionales de Isapres, centros médicos y clínicas, donde el negocio de la salud queda meridianamente claro, nos sorprendemos al leer su declaración fundacional: “ Institúyase una Fundación que se denominará “Fundacion Holymag”, que en el desempeño de sus fines plantea resaltar la belleza de la existencia humana, el respeto a su dignidad y protección integral de la salud física y mental de las personas. La Fundación entiende que la capacidad de recordar en el ser humano es una forma de volver a conectarse con las personas, cosas y acontecimientos que han llenado la vida de sentido y propósito, por lo que resulta deseable tratar enfermedades que alteran el devenir gozoso de cada día…”
Sin duda, la concepción de una institución de estas características está impregnada del espíritu del principal de sus impulsores.

El Doctor Wilson Araya examina imágenes del cerebro de un paciente.
Algo más sobre un médico holístico
El conocimiento de la terapia rTMS, la máquina y la fundación Holymag no son sino un acicate para conocer mejor al doctor Wilson Araya, un sanador singular por decirlo sencillamente.
Testimonio: Tratando las secuelas de un accidente vascular
Después de las fiestas patrias de 2010, Héctor Valdivia despertó con una rara sensación en su rostro; sin embargo, pensó que era estrés y fue a trabajar, como todos los días, manejando su auto. Pero al término la jornada se sentía tan mal que tuvo que acudir a la Posta de Maipú. Allí, luego de constatar que estaba sufriendo un accidente vascular, lo estabilizaron y lo mandaron a la Posta Central, donde permaneció durante el período crítico hasta que fue derivado al Hospital San Borja Arriarán. Los scanner revelaban que una gran zona de su cerebro estaba afectada. Su actividad motora, brazos y piernas, estaban dañadas; prácticamente no hablaba; estaba confuso en la percepción de lo que ocurría a su alrededor.
En esas condiciones comenzó el tratamiento, que consistía fundamentalmente en medicamentos que regulaban la coagulación y luego ejercicios de kinesioterapia para recuperar el movimiento de sus extremidades.
Con este cuadro, su ánimo estaba en el suelo. Aún cuando sus capacidades cognitivas iban mejorando, persistían sus descoordinaciones de lenguaje y sus baches de memoria. No quería que nadie lo viera; su visión de futuro era muy oscura. En estas condiciones, un año después de haberse desencadenado su enfermedad, en octubre de 2011, acudió al Dr. Wilson Araya, a quien conocía desde hacía algún tiempo. Allí le hablaron de la terapia rTMS y cómo ella podría ayudarle a recuperarse.
Hoy, Héctor Valdivia ha recuperado el ánimo para enfrentar su mejoría. En seis meses ha vuelto a hablar en forma inteligible y coordinada; ha recuperado el movimiento de piernas y brazos, ha mejorado su memoria y superó la depresión.
“Al comienzo fue duro, porque el estímulo de las zonas dañadas del cerebro era doloroso, pero hoy no sólo estoy muy recuperado de mis limitaciones físicas, sino también ha mejorado mi estado emocional. Hoy hasta echo mis tallas”, nos dice. Y nosotros agregamos: hasta es capaz de responder con claridad y buena voluntad las preguntas que le hacemos para incluir aquí este testimonio.
El se denomina médico internista de mirada holística. Yo agregaría que es un médico ecléctico, fusionador de escuelas, técnicas, conocimientos, habilidades, que ha puesto especial énfasis en la intuición, en la manera de percibir más allá de la forma como nuestros sentidos han sido educados.
Algunos de sus pacientes afirman que tiene una increíble capacidad de diagnóstico, pero él ha explicado a través de múltiples entrevistas y escritos públicos que esa capacidad proviene de una energía que “lo asaltó” hace muchos años y que le costó mucho comprender e internalizar.
En una conversación sostenida en 2009 en la publicación web News, Wilson Araya explica: “La intuición es el camino de acceder al conocimiento a priori. Tú sabes que es así pero no tienes idea como lo supiste; no sabes cómo se construyó esa sensación en ti, pero se construyó. Entonces, el primer aporte de la intuición a mi persona es que se abrió un nuevo camino cognitivo que valida al otro, lo respeta, lo complementa, pero es distinto al otro, y creo profundamente que no debemos hacernos ilusiones de que la intuición va a reemplazar a la ciencia o al conocimiento científico. Creo que la gran esperanza es que ambos se complementen”.
“Los síntomas son el lenguaje del alma”, afirma categórico. Y enfatiza que es el alma, la esencia de cada ser, la que se expresa a través de los síntomas. Y por eso es tan importante enfrentar a cada persona en su propio contexto, porque los seres humanos somos una unidad indivisible con un cuerpo físico y una mente que tiene una capacidad determinada. Si superamos esas capacidades sobreviene una enfermedad. Hacer determinados movimientos puede dañar nuestro sistema muscular o nuestro sistema óseo, así como determinadas emociones pueden dañar el hígado o deprimir nuestro sistema inmunológico.
“Para restaurar el equilibrio de los órganos y los sistemas, hay que observar la esencia del paciente -explica el Dr. Araya. Y agrega-: Desde luego, no tengo que analizar mucho el alma de alguien que se quiebra un brazo, pero sí tengo que utilizar todas mis herramientas intuitivas con alguien que sufre una alergia o que está desarrollando un cáncer.”
Su formación racional, científica y agnóstica no ha hecho fácil a este médico el reconocimiento de sus particulares percepciones. Durante mucho tiempo buscó la explicación a su capacidad de ver el aura de las personas; investigó en áreas médicas, en movimientos espirituales y religiosos, en la física, en la psicología y en cuanta disciplina pudiera ayudarle: todas ellas le llevaron a entender y aceptar.
Una parte importante de las respuestas la encontró en la física, en la realidad que como entes energéticos emitimos vibraciones y esas vibraciones nos inundan y pueden coordinarse entre los seres. Mientras mayor sea la capacidad de coordinar esas vibraciones mejor será la comunicación entre las personas. “Muchos -cada vez más- individuos actuamos como ‘antenas’ capaces de percibir las ondas que emiten los seres, y como el aura es el plasma, la representación física de tu esencia, cuando uno la capta puede acercarse a una mejor comprensión de los conflictos que están generando una enfermedad”, dice el médico.
Afortunadamente, la medicina está evolucionando hacia una práctica más amplia y aceptando las complejidades del ser humano. Hace pocas décadas, el camino era hacia la especialización y la ultra especialización, y la mayoría de los galenos no concedía gran importancia a las emociones del paciente ni mucha confianza a sus intuiciones. Hoy, ningún médico niega la relación que existe entre la mente y el cuerpo ni la influencia que ésta tiene en el desarrollo de las enfermedades. El problema está en que, aún entendiéndolo, muchos siguen atacando sólo el síntoma, sin escuchar lo que este síntoma está revelando sobre el alma de las personas.

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