6 SÍNTOMAS DE CARENCIA EMOCIONAL EN NIÑOS

La carencia afectiva es una situación de falta de falta de cuidados, de protección, de atención y de apego que sufre o ha sufrido un niño por parte de su madre o cuidador habitual durante los primeros años de vida.

 

Esta carencia afectiva puede ser debida a multitud de circunstancias como el abandono,el maltrato o a otras situaciones familiares menos traumáticas pero que dejan al niño desatendido en el plano afectivo y relacional.

La necesidad de afecto para el desarrollo infantil 
A lo largo de los primeros meses y años, el bebé humano precisa de caricias, abrazos, besos y palabras cariñosas que estimulan su crecimiento y maduración cerebral. Sin este calor afectivo, sin este apego materno-filial, el desarrollo neuronal no se completa adecuadamente. Sabemos que no es suficiente con alimentar al bebé para que crezca sano, hay que transmitirle afecto y cariño, hacerle sentir que es amado para que se desarrolle adecuadamente no solo en el plano afectivo, si no también físico y mental.

En la sociedad actual en la que vivimos, inmersos en una actividad frenética y con horarios laborales poco adecuados para la conciliación familiar, son muchos los niños que viven faltos de afecto, de cariño y de las relaciones afectivas necesarias para su correcto desarrollo.

No es necesario que el niño sea objeto de causas extremas como el maltrato, negligencia, abandono, largas hospitalizaciones, separaciones o divorcios traumáticos, para verse en una situación de carencia afectiva más o menos grave. Unos cuidados de poca calidad contribuyen de manera significativa al deterioro del desarrollo del niño.

Niños que pasan horas y horas frente a la pantalla del televisor o del ordenador no están disfrutando del afecto o de las interacciones de sociales o intelectuales que les corresponden a su edad.

Esta tendencia de dejar a los niños con la niñera virtual durante largas horas crea un estilo de crianza impersonal, orientando a los niños hacia la tecnología y abandonando el factor humano.

Los niños que no se sienten queridos por sus padres, con un ambiente frío, hostil, agresivo o negligente pueden acabar desarrollando trastornos psicológicos más o menos graves. Las consecuencias de las carencias afectivas sufridas durante los primeros años

de vida son, con frecuencia, irremediables. Algunos de estos síntomas son:

1. Problemas con el control de los impulsos, con cambios bruscos de conducta y respuestas agresivas.

2. Desconfianza generalizada.

3. Deficiente desarrollo del lenguaje y habilidades sociales.

4. Déficit de atención.

5. Trastornos de ansiedad.

6. Dificultades para expresar sentimientos y problemas para modularlos.

 

Todos estos síntomas pueden llegar a hasta la edad adulta encontrándonos con personas egocéntricas, con escasas habilidades sociales y dependientes emocionalmente.

A pesar de todo lo expuesto tampoco conviene volvernos locos. Lo que quiero decir es que sentirnos culpables y malos padres suele ser propio de los mejores padres… Padres y madres que queremos hacerlo bien y que cometemos fallos.

Padres y madres que observamos a nuestros hijos y detectamos las consecuencias de nuestros errores.

Normalmente los progenitores a los que les importan poco sus hijos no suelen culparse de nada, ni leen este tipo de artículos ni sienten que deban cambiar en nada su actitud.

Así que si estás leyendo esto y reconoces alguno de los síntomas no te consideres el peor padre o la peor madre del mundo.

Simplemente reconsidera un poco tu actuación, cambia tus hábitos en la medida que tus circunstancias te lo permitan.

Aprende a organizarte en función de lo importante y no delo urgente y saca algo de tiempo diario para entregárselo con calidad a tus hijos, para que ambos lo disfrutéis. Juega con él a uno de sus videojuegos ( pretender que en estos tiempos los niños no

jueguen con consolas es una labor titánica y ya conocéis el dicho : ” Si no puedes con tu enemigo, únete a él”).

Por último no olvides la afectividad, bésale, acaríciale, hazle partícipe del mundo emocional y del contacto físico. En realidad no necesitamos mucho tiempo, ni muchos libros explícativos para fortalecer nuestro vínculo emocional con ellos.

Simplemente busca en tu interior, conéctate con todo el Amor que sin duda te hace sentir y déjate llevar por él.

 

Fuente: www.evolucionconsciente.org

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