La Neurociencia y Yoga

La Neurociencia y Yoga

Muchas personas piensan que la meditación y el yoga son cosas diferentes. Patanjali, a quien se atribuye la paternidad del yoga, en su libro “Yoga Sutras” escrito hace mas de 2000 años, comienza definiendo la palabra yoga: “Yoga es la cesación de las fluctuaciones de la mente” y sugiere como camino preparar el cuerpo para que adopte una posición confortable y sin movimiento sugiriendo la postura de piernas cruzadas. Indica también la necesidad de concentrarse en la respiración para tranquilizar y enfocar la mente en el momento presente o en un solo punto de atención, detallando a continuación lo que el practicante debe hacer para meditar sin que la mente sea distraída por pensamientos que a uno lo lleven al pasado al presente o a crear fantasías. La meditación es entonces el propósito del yoga. Existe también en la mayoría de las religiones y practicas espirituales tanto de occidente como de oriente, solo que en yoga las técnicas son diferentes.
 
 
La ciencia moderna ha comenzado a validar la práctica de yoga –incluyendo la meditación- por lo que hoy se usa en muchos hospitales de Estados Unidos y Europa y recientemente también en Chile, porque entre otras cosas reduce el estrés, fortalece el sistema inmunológico y mejora la salud general de quien practica.
En la Universidad de Winsconsin-Madison se han abocado a investigar cuál es la vía por la cual la meditación reduce el estrés y beneficia todo el organismo utilizando resonancia magnética funcional del cerebro, genética y diferentes mediciones del sistema inmunológico. Son conocidos los estudios realizados por esta universidad en los que somete a monjes budistas meditando a pruebas de resonancia magnética para indagar lo que sucede en el cerebro durante estos estados.
 
Por su parte la doctora en neurociencia Jill Bolte de la universidad de Harvard de repente sintió un fuerte dolor de cabeza detrás del ojo. El accidente cerebro vascular que sufrió le afectó el lóbulo izquierdo de su cerebro. Al poco rato comenzó a sentir una tranquilidad mental que nunca había conocido. Sus preocupaciones cesaron, sus pensamientos cesaron y esa autoconciencia que tenemos que nos lleva a juzgarnos y criticarnos constantemente, desapareció. Se sentía una con el mundo. Era como si se hubiese disipado todo límite entre su cuerpo físico y lo que le rodeaba. Sintió como su alma se liberaba de la prisión del cuerpo y flotaba en el aire. Había conseguido iluminarse. En el hospital se dieron cuenta que había perdido sus funciones cognitivas.. Normalmente las personas afectadas en el hemisferio izquierdo de su cerebro pierden control sobre sus emociones ya que esta es la parte “lógica” del cerebro pero no es típico percibir esta sensación de paz y bienestar que la Dr. Taylor describió.
 
Las diferencias entre las áreas izquierda y derecha del cerebro han sido ya objeto de múltiples estudios. Se sabe que el área izquierda está asociada a la lógica, el tiempo, el ego, y la parte derecha a la creatividad y empatía. Lo importante aquí es que la experiencia personal de la Dra. Taylor le ha dado una nueva dimensión a este problema.
 
En su libro “My Sroke of Insight” cuenta esa experiencia que la ha transformado en una nueva persona. Muchos, incluso sus colegas, sostienen que no conocían ese lado “espiritual” de ella. Su historia ha tenido gran repercusión. Muchos de los que la han contactado son budistas y meditadores que dicen haber experimentado en su práctica esas mismas sensaciones de paz y euforia. Sostienen que la experiencia de la Dra. Taylor confirma a nivel neurológico que el “Nirvana” existe y que es posible alcanzarlo.La doctora abrirá en Indiana un centro para ayudar a los pacientes afectados por accidentes cerebro-vasculares a recuperarse siguiendo estos principios basados en las diferencias entre los dos hemisferio
 
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