Literatura y astrología

Un espejo cósmico

Gonzalo Pérez

Como psicólogo, investigador del alma, Gonzalo Pérez ha estudiado por décadas el lenguaje de los símbolos. Un lenguaje, como explica, irracional, presente en los sueños, en los mitos, en la creación artística. “El zodíaco contiene una simbología de origen milenario. Millones de personas usaban cotidianamente los doce signos para ordenar sus observaciones sobre la diversidad de rasgos humanos. A cada uno según su fecha de nacimiento, se le atribuía un tipo psicológico, una forma de ser simbolizada por el signo correspondiente”, comenta el autor.
“No hay necesidad de creer en algo empíricamente verificable”, asegura Gonzalo Pérez. Su nuevo libro será útil a muchas personas que deseen conocer más profundamente su alma y conectarse mejor con su inteligencia emocional.

Fuente: http://www.gonzaloperez.cl/pag/unespejocosmico.htm

“Si queremos realmente verificar el saber astrológico, sólo nos queda mojarnos en las aguas inmensas del alma, zambullirnos en el océano sin orillas de la profundidad interior”, agrega el autor.
Como psicólogo, investigador del alma, Gonzalo Pérez ha estudiado por décadas el lenguaje de los símbolos. Un lenguaje, como explica, irracional, presente en los sueños, en los mitos, en la creación artística. “El zodíaco contiene una simbología de origen milenario. Millones de personas usaban cotidianamente los doce signos para ordenar sus observaciones sobre la diversidad de rasgos humanos. A cada uno según su fecha de nacimiento, se le atribuía un tipo psicológico, una forma de ser simbolizada por el signo correspondiente”, comenta el autor.
Uno por uno, los doce signos de zodíaco están descritos en este libro como fuerzas vivientes, no solamente como sello característico de una particular personalidad. “Imaginar que todos los Piscis son introvertidos, sensitivos, artísticos, o que cada Sagitario es un viajero jovial, burbujeante y filosófico, no hace los honores debidos a la complejidad de los signos, ni a la de los humanos”, comenta Pérez. Por ello, Un espejo cósmico no se propone retratar los doce signos como si fueran doce categorías de personas, ya que inevitablemente, terminaría siendo un retrato de personajes de libro, una galería de tipos puros, conceptualmente construidos, cercanos al estereotipo bidimensional, en vez del arquetipo de profundidad sabia. “Cada cual encontrará mucho de sí mismo y de su estilo en el signo en que nació, pero otros signos también reflejarán destellos de la identidad secreta de su ser”, explica.
Gonzalo Pérez, psicólogo transpersonal de vasta trayectoria, esclarece en este esperado libro, las dimensiones de experiencia interior correspondientes a cada una de estas doce vocaciones del espíritu. Describe cómo el alma, siempre inspirada por anhelos de plenitud para sí misma y para la Humanidad, realiza su viaje de completación por esta Rueda de la Fortuna del existir.

El autor

Gonzalo Pérez Benavides

Nací en Santiago de Chile en el invierno de 1950, bajo el signo de Leo. Estudié en el Liceo Manuel de Salas de entonces, un colegio vibrante de experimentación y vanguardia. En 1966 estuve cuatro meses en Nueva York, como delegado de Chile al Foro Mundial de la Juventud. Siempre supe que la Psicología era mi camino natural, y en la Escuela de la Universidad de Chile logré mi título en 1975, con una tesis en psicoterapia humanista de grupo. Simultáneamente, exploré sendas de conocimiento menos oficiales, y profundicé en las tradiciones espirituales de Oriente y en la sabiduría de Carl Gustav Jung. Así llegué a la astrología, ciencia milenaria y luminosa donde la cartografía del alma está integrada sistémicamente con el ecocosmos.
Los mitos, los símbolos y el arte de todas las épocas y confines me han atraído siempre. Absorbí enseñanzas de variados maestros, por libros, entrenamientos, viajes, visitas, sueños, pero agradezco más que nada a dos magníficos seres por haberme confirmado, en la intimidad de la relación personal, mi individualidad y mi misión: Lola Hoffmann, de quien hablé largamente en el libro ENCUENTROS, de Delia Vergara, y el querido maestro sufi Hugo Valdés, Jakzan. En los años ochenta, participé intensamente del movimiento Iniciativa Planetaria para el Mundo que Elegimos, que abrió la ecología y el desarrollo personal al darse cuenta colectivo en Chile.  
Soy miembro, en calidad de supervisor, de la Sociedad Chilena de Psicología Clínica. En estos treinta años de profesión, mi trabajo cada vez se orienta más a lo que se ha llamado psicología transpersonal, es decir, la psicología enfocada al despertar de la conciencia y su conexión con el universo viviente. Sobre todo, a través de la consulta individual, donde me dedico a la psicoterapia breve, la consejería evolutiva y el desarrollo interior. Atiendo también consulta astrológica, para interpretar cartas astrales y actualizaciones, y consulta de interpretación de sueños. Enseño los mismos temas en cursos largos o seminarios intensivos. Disfruto muchísimo haciendo talleres que incluyen experiencia corporal, como danza mística, chamanismo, o vivencia simbólica de la masculinidad. 
Hace 22 años ya comparto mi vida con Carmen Balmaceda, experta en Tarot, consejería evolutiva, y asombrosa pintora. Los gatos Tai y Nefertiti nos acompañan en nuestra casa de La Reina. 


Fuente: http://www.gonzaloperez.cl/pag/gpb.htm

 

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