{"id":9846,"date":"2012-06-04T17:08:31","date_gmt":"2012-06-04T20:08:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/entre-la-razon-y-la-emocion-2\/"},"modified":"2012-06-04T17:08:31","modified_gmt":"2012-06-04T20:08:31","slug":"entre-la-razon-y-la-emocion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/entre-la-razon-y-la-emocion-2\/","title":{"rendered":"Entre la raz\u00f3n y la emoci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-9845\" src=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/419462039e6c0e52c639a94a4db17847.jpg\" alt=\"\" width=\"256\" height=\"192\" \/><\/p>\n<h4>Entre la raz\u00f3n y el coraz\u00f3n: La importancia de la emoci\u00f3n en la toma de decisiones<\/h4>\n<p align=\"justify\">\u00bfQu\u00e9 es una decisi\u00f3n acertada? En principio la respuesta parece f\u00e1cil: es aqu\u00e9lla que mayor beneficio nos aporta. Pero esta cuesti\u00f3n no siempre est\u00e1 clara. Cuando nos enamoramos las emociones toman el mando y dirigen nuestras decisiones, y una vez hemos salido de este estado de ensimismamiento nos preguntamos c\u00f3mo es posible que actu\u00e1ramos as\u00ed, sin tener en cuenta m\u00e1s opciones que las que dicta el coraz\u00f3n, incluso desatendiendo los consejos de personas que apreciamos y tenemos en alta estima. Frases populares como \u201cel amor es ciego\u201d nos advierten del poder que las emociones tienen sobre estas cuestiones, pero no ha sido hasta fechas recientes que la emoci\u00f3n se ha considerado un elemento determinante en los procesos racionales.<\/p>\n<p>Fuente : <a href=\"http:\/\/medina-psicologia.ugr.es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/medina-psicologia.ugr.es<\/a><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>La raz\u00f3n y la emoci\u00f3n, por separado, se convierten en procesos que pueden perjudicar nuestro futuro por medio de decisiones desacertadas. Somos capaces de valorar una decisi\u00f3n, a pesar de su racionalidad, como inadecuada (\u201cmatar a uno para salvar a muchos\u201d). Tambi\u00e9n somos capaces de advertir decisiones inadecuadas por lo exagerado de las razones que las motivan (\u201cno viajar por el miedo a volar\u201d). En definitiva, nos valemos de un equilibrio entre lo racional y lo emocional para decidir de manera correcta, proceso \u00e9ste que se ha ido conformando gracias a nuestra experiencia vital.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es una decisi\u00f3n acertada? En principio la respuesta parece f\u00e1cil: es aqu\u00e9lla que mayor beneficio nos aporta. Pero esta cuesti\u00f3n no siempre est\u00e1 clara. Cuando nos enamoramos las emociones toman el mando y dirigen nuestras decisiones, y una vez hemos salido de este estado de ensimismamiento nos preguntamos c\u00f3mo es posible que actu\u00e1ramos as\u00ed, sin tener en cuenta m\u00e1s opciones que las que dicta el coraz\u00f3n, incluso desatendiendo los consejos de personas que apreciamos y tenemos en alta estima. Frases populares como \u201cel amor es ciego\u201d nos advierten del poder que las emociones tienen sobre estas cuestiones, pero no ha sido hasta fechas recientes que la emoci\u00f3n se ha considerado un elemento determinante en los procesos racionales.<br \/>En el libro \u201cEl error de Descartes\u201d (Damasio, 1994), se retoma el caso de Phineas P. Gage, un obrero de ferrocarriles, quien en 1848 estaba trabajando en la construcci\u00f3n de una l\u00ednea en Vermont, Nueva Inglaterra. Tras una explosi\u00f3n, una barra de hierro le atraves\u00f3 la mejilla izquierda lesionando la zona frontal de la cabeza (v\u00e9ase la Figura 1). Esta terrible herida afectaba, entre otras, a la corteza orbitofrontal. Phineas sobrevivi\u00f3 milagrosamente sin deterioros f\u00edsicos evidentes, pero su personalidad cambi\u00f3 de manera dr\u00e1stica. Su comportamiento social se desinhibi\u00f3, y pas\u00f3 a ser un individuo de dudosa moral.<\/p>\n<p>Precisamente las decisiones basadas en juicios morales evidencian de manera muy clara el papel de la emoci\u00f3n dentro del contexto social. En algunos lesionados en la corteza orbitofrontal las emociones parecen haber dejado de interactuar correctamente con la raz\u00f3n. Esta regi\u00f3n modula el funcionamiento de la am\u00edgdala, que es el origen m\u00e1s primitivo de nuestros impulsos y emociones m\u00e1s ingobernables. Estos pacientes pueden explicar las normas sociales, pero no dudan en quebrantarlas si creen poder obtener beneficios. En un reciente trabajo se plante\u00f3 una serie de preguntas a sujetos con lesiones en la corteza prefrontal ventromedial. Estas preguntas estaban referidas a dilemas morales como \u201cdejar morir\u201d a un individuo con la finalidad de salvar a un grupo mayor de personas (Koenigs y cols., 2007). Los resultados evidenciaron respuestas muy racionales en las que se prefer\u00eda salvar a la mayor\u00eda mediante el sacrificio de uno.<br \/>\u00bfQu\u00e9 pensar\u00edamos de alguien que es capaz de tomar una decisi\u00f3n de este tipo sin apenas dudar? Seguramente que es poco de fiar, y esto resulta parad\u00f3jico, ya que la racionalidad en una persona es, en principio, un rasgo que todos esperamos de alguien confiable. Pero lo cierto es que nuestra capacidad de percibir la emoci\u00f3n en los dem\u00e1s como un motivador de la conducta humana nos hace ser m\u00e1s confiados ante las personas que son emp\u00e1ticas, ante aqu\u00e9llos que son capaces de sonre\u00edrnos o emocionarse frente a nuestro dolor.<br \/>Volviendo al principio, \u00bfquiere decir todo esto que enamorarse es como si te atravesara una barra de hierro por el cr\u00e1neo? Muchas veces resulta igual de doloroso, pero no es exactamente eso. Cuando nos enamoramos las emociones adquieren un peso mayor, lo que sin duda, condiciona nuestras decisiones. Diversos autores (p.ej., Adolphs, 2004) proponen que las emociones se pueden controlar, pero esta autorregulaci\u00f3n depende de la maduraci\u00f3n de la corteza prefrontal, lugar donde se ubica la mencionada corteza orbitofrontal. Esta regi\u00f3n madura de manera tard\u00eda (Gogtay y cols., 2004), y en la adolescencia todav\u00eda no se habr\u00eda conformado totalmente, lo que estar\u00eda explicando el comportamiento propio de esta etapa de la vida (Oliva, 2007), donde la toma de decisiones es un proceso muy complicado y de especial preocupaci\u00f3n para los padres. El proceso de maduraci\u00f3n de esta regi\u00f3n se basa principalmente en la interacci\u00f3n que el sujeto tiene con su entorno, que se almacena como experiencias que nos permiten afrontar las dificultades futuras.<br \/>Pero \u00bfqu\u00e9 papel juega la emoci\u00f3n en este proceso de aprendizaje, y en concreto a la hora de tomar una decisi\u00f3n? No siempre las opciones est\u00e1n claras, y en este caso, el concepto de Marcador Som\u00e1tico (Damasio, 1994) nos permite, por fin, dar entidad a la emoci\u00f3n como gu\u00eda de nuestra decisiones. Los marcadores som\u00e1ticos son sentimientos que pueden presentarse a modo de intuiciones cuando nos sentimos indecisos (p.ej., no sabes por qu\u00e9, pero tienes una \u201csensaci\u00f3n\u201d extra\u00f1a justo antes de pasar por una calle y decides tomar la siguiente), y que nos ayudan a decidir qu\u00e9 opci\u00f3n ser\u00e1 la m\u00e1s beneficiosa para nuestros intereses. Esta intuici\u00f3n se ha generado a partir de situaciones similares acontecidas en el pasado y de su conexi\u00f3n, no siempre de manera consciente, con las consecuencias que nos depararon, y que ahora afloran para \u201cadvertirnos\u201c del camino a seguir (quiz\u00e1 hace unos a\u00f1os sufriste un atraco en una calle parecida a esa, pero apenas lo recordabas ya, salvo por la sensaci\u00f3n o intuici\u00f3n que te sobrevino justo al verla).<br \/>Es tranquilizador pensar que disponemos de un mecanismo que en \u00faltimo t\u00e9rmino nos \u201cadvertir\u00e1\u201d de lo que es m\u00e1s adecuado para nosotros. Pero no siempre es fiable esta advertencia, e incluso hay trastornos psiqui\u00e1tricos en los que se ha desvirtuado tal funci\u00f3n hasta el punto de advertirnos de peligros inexistentes, como en fobias y ansiedad. Por suerte, junto a esta intuici\u00f3n siempre hay un proceso racional que nos permite sopesar los pros y los contras, y en esta dualidad es en la que nos movemos a diario, entre lo que dice el coraz\u00f3n y lo que dice la mente. Quiz\u00e1 sea esto lo que hace la vida interesante y lo que convierte al ser humano en due\u00f1o de su propio destino, capaz de equivocarse y, aun con todo, seguir adelante y mantener la esperanza.<br \/>Referencias<br \/>Adolphs, R. (2004). Emotion, social cognition, and the human brain. En J. T. Cacioppo y G. G. Berntson (Eds.) Essays in Social Neuroscience. Cambridge, MA: MIT Press.<br \/>Damasio, A. R. (1994). Descartes\u2019 error: Emotion, rationality and the human brain. New York: Putnam (Grosset Books).<br \/>Gogtay, N., Giedd, J. N., Lusk, L., Hayashi, K. M., Greenstein, D., Vaituzis, C., Nugent, T. F., Herman, D. H., Classen, L., Toga, A. W., Rapoport, J. L. y Thompson, P. M. (2004). Dynamic mapping of human cortical development during childhood through early adulthood. Proceedings of the National Academy of Sciences, 101, 8174-8179.<br \/>Koenigs, M., Young, L., Adolphs, R., Tranel, D., Cushman, F., Hauser, M., y Damasio, A. (2007). Damage to the prefrontal cortex increases utilitarian moral judgements. Nature, 446, 908-911.<br \/>Oliva, A. (2007). Desarrollo cerebral y asunci\u00f3n de riesgos durante la adolescencia. Apuntes de Psicolog\u00eda, 25, 239-254.<br \/>Manuscrito recibido el 8 de marzo de 2011.<br \/>Aceptado el 15 de marzo de 2011.<br \/>Fernando Gordillo (a), Jos\u00e9 M. Arana (a), Lilia Mestas (b) y Judith Salvador (b)<br \/>(a) Dept. de Psicolog\u00eda B\u00e1sica, Psicobiolog\u00eda y Metodolog\u00eda, Universidad de Salamanca, Espa\u00f1a<br \/>(b) Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, M\u00e9xico<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre la raz\u00f3n y el coraz\u00f3n: La importancia de la emoci\u00f3n en la toma de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1303,"featured_media":9845,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[503],"tags":[],"class_list":["post-9846","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relaciones-humanas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9846"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1303"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9846"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9846\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9845"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9846"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9846"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9846"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}