{"id":8404,"date":"2010-09-21T15:55:46","date_gmt":"2010-09-21T18:55:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/valores-y-trascendencia-2\/"},"modified":"2010-09-21T15:55:46","modified_gmt":"2010-09-21T18:55:46","slug":"valores-y-trascendencia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/valores-y-trascendencia-2\/","title":{"rendered":"Valores y trascendencia"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-8403\" src=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/8d20793c9524220702360040c923d064.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/8d20793c9524220702360040c923d064.jpg 500w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2010\/09\/8d20793c9524220702360040c923d064-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<h4>La trascendencia de los valores humanos<\/h4>\n<p>Hoy, como ayer, estamos m\u00e1s preocupados por la imagen, por las apariencias, que por el modo de ser y por la verdad sobre nosotros mismos. No son pocos los soci\u00f3logos y fil\u00f3sofos que subrayan la falta de valores de la sociedad actual. Cuando los miembros de una sociedad se desvalorizan individualmente, tarde o temprano esto se refleja en la colectividad. Como son esos valores precisamente los que nos hacen humanos, perderlos supone la deshumanizaci\u00f3n personal y social de la civilizaci\u00f3n presente. Esto puede explicar por qu\u00e9 en la actualidad existen tantas apelaciones a los valores humanos y por qu\u00e9 \u00e9stos brillan tanto por su ausencia.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.ecojoven.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">www.ecojoven.com<\/a><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>Di\u00f3genes, fil\u00f3sofo griego originario de S\u00ednope\u00a0 (Asia Menor), est\u00e1 considerado como el miembro m\u00e1s destacado de la escuela c\u00ednica fundada por Ant\u00edstenes. Desterrado de su ciudad natal, vivi\u00f3 la mayor parte de su vida en Atenas. Contempor\u00e1neo de Arist\u00f3teles y de Alejandro Magno, su vida nos es conocida, sobre todo, por Di\u00f3genes Laercio y otros autores antiguos, que cuentan sucesos curiosos. En dichas narraciones, Di\u00f3genes se nos aparece siempre como un personaje extravagante que lleva hasta las \u00faltimas consecuencias la tesis b\u00e1sica de la escuela c\u00ednica: el vivir conforme a la naturaleza, el desprecio de las convenciones sociales y la absoluta independencia respecto de las instituciones. La tradici\u00f3n ha recogido numerosas an\u00e9cdotas sobre su vida. Sin apego ninguno por los bienes materiales, Di\u00f3genes viv\u00eda como un vagabundo, como un &#8220;aut\u00e9ntico perro&#8221; (de donde deriva el nombre de c\u00ednico), se aloja dentro de un tonel. Y estaba una ma\u00f1ana sentado al sol, junto a su tonel, cuando acudi\u00f3 a visitarle Alejandro Magno, a cuyos o\u00eddos hab\u00eda llegado la fama del fil\u00f3sofo. Y Alejandro, para mostrar su espl\u00e9ndida generosidad, le dijo: &#8211; P\u00eddeme lo que quieras y te lo dar\u00e9. Alejandro se hab\u00eda situado entre el sol y Di\u00f3genes. Y \u00e9ste le contest\u00f3: &#8211; S\u00f3lo te pido una cosa: que no me quites el sol.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, iba por las calles, en medio de la multitud, con una tea encendida, a plena luz del d\u00eda. Le preguntaron: -\u00bfQu\u00e9 buscas con esta luz a pleno d\u00eda? &#8211; Busco a un hombre. Quer\u00eda decir con esto, que buscaba a un hombre verdadero, no a un miembro del reba\u00f1o embrutecido. Abundando sobre lo dif\u00edcil que resultaba encontrar a un verdadero hombre entre sus vecinos, idea que, al parecer, no hab\u00eda sido adecuadamente captada por sus coet\u00e1neos, grit\u00f3 en otra ocasi\u00f3n: &#8220;Hombres a m\u00ed&#8221;. Cuando se le acercaron unas cuantas personas a socorrerle, comenz\u00f3 a escupirlas diciendo: &#8220;He dicho hombres, no basura&#8221;.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica habitual de las virtudes \u00e9ticas hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad.<\/p>\n<p>A pesar de las excentricidades de este fil\u00f3sofo c\u00ednico, hay un punto de raz\u00f3n en sus palabras: hoy, como ayer, estamos m\u00e1s preocupados por la imagen, por las apariencias, que por el modo de ser y por la verdad sobre nosotros mismos. No son pocos los soci\u00f3logos y fil\u00f3sofos que subrayan la falta de valores de la sociedad actual. Cuando los miembros de una sociedad se desvalorizan individualmente, tarde o temprano esto se refleja en la colectividad. Como son esos valores precisamente los que nos hacen humanos, perderlos supone la deshumanizaci\u00f3n personal y social de la civilizaci\u00f3n presente. Esto puede explicar por qu\u00e9 en la actualidad existen tantas apelaciones a los valores humanos y por qu\u00e9 \u00e9stos brillan tanto por su ausencia.<\/p>\n<p>Las virtudes humanas<br \/>Entre esos valores humanos, ocupan un puesto preponderante las virtudes humanas. La palabra virtud, del lat\u00edn virtus, igual que su equivalente griego, aret\u00e9, significa &#8220;cualidad excelente&#8221;, &#8220;disposici\u00f3n habitual a obrar bien en sentido moral&#8221;. Puesto que se trata de una disposici\u00f3n o capacidad adquirida, por el ejercicio y el aprendizaje, de hacer lo que es moralmente bueno, la virtud es una cualidad de la voluntad que supone un bien para uno mismo o para los dem\u00e1s. Y en esto se distingue una virtud de cualquier otra disposici\u00f3n habitual, como por ejemplo la salud, la fuerza f\u00edsica o la inteligencia: en que &#8220;en un hombre virtuoso la voluntad es la que es buena&#8221;.<\/p>\n<p>Las fuentes de la doctrina sobre la virtud son Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles y Tom\u00e1s de Aquino, fiel comentador en este punto de las teor\u00edas aristot\u00e9licas. La virtud es, en Plat\u00f3n, el dominio de la parte racional del alma sobre la parte apetitiva (tendencia a lograr un fin sensible) y sobre la parte irascible (tendencia a evitar un da\u00f1o sensible). Arist\u00f3teles desarrolla este esquema y sistematiza la doctrina de la virtud en el Libro II de la \u00c9tica a Nic\u00f3maco.\u00a0 El alma racional plat\u00f3nica es en Arist\u00f3teles la di\u00e1noia o raz\u00f3n discursiva en su funci\u00f3n pr\u00e1ctica (excluidas las funciones te\u00f3ricas y productivas de la raz\u00f3n); el buen funcionamiento de esta raz\u00f3n supone la virtud diano\u00e9tica de la prudencia, o phr\u00f3nesis, la racionalidad pr\u00e1ctica, y a ella incumbe el saber llevar una vida moralmente virtuosa.<\/p>\n<p>La vida es moralmente virtuosa si se tiene el h\u00e1bito de la virtud, &#8220;por el cual el hombre se hace bueno y por el cual ejecuta bien su funci\u00f3n propia&#8221;; la pr\u00e1ctica habitual de las virtudes \u00e9ticas, que consisten en un justo medio entre dos excesos, hace al hombre moral y lo dispone a la felicidad. Por esto la \u00e9tica no es sino el cumplimiento del fin del hombre. En esta misma l\u00ednea, Tom\u00e1s de Aquino distingue entre apetito natural, el de la comida, por ejemplo, sensitivo e impulsado por la imaginaci\u00f3n o la sensaci\u00f3n, y el racional, que es la determinaci\u00f3n de la voluntad. El concepto aristot\u00e9lico de virtud, fundamento de la \u00e9tica, pasa con el Aquinate al mundo cristiano. A las virtudes morales de Arist\u00f3teles y a las principales o cardinales -as\u00ed llamadas por San Ambrosio- que Plat\u00f3n menciona como fundamentales en La Rep\u00fablica, a saber: soph\u00eda, prudencia; andreia, fortaleza; sophrosine, templanza; y dikaiosyne, justicia, a\u00f1ade las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad), que tienen por objeto a Dios.<\/p>\n<p>Los h\u00e1bitos<br \/>Tanto el bien como el mal obrar forman costumbres e inclinaciones en el esp\u00edritu; es decir, h\u00e1bitos de obrar. A los buenos se les llama &#8220;virtudes&#8221;; y a los malos, &#8220;vicios&#8221;. Un h\u00e1bito bueno del esp\u00edritu es, por ejemplo, saber decidir sin precipitaci\u00f3n y considerando bien las circunstancias. Un vicio, en cambio, en el mismo campo, es el atolondramiento, que lleva a decidir sin pensar y a modificar muchas veces y sin motivo las decisiones tomadas. Algo tan importante como lo que llamamos &#8220;fuerza de voluntad&#8221; no es otra cosa que un conjunto de h\u00e1bitos buenos conseguidos despu\u00e9s de haber repetido muchos actos en la misma direcci\u00f3n.\u00c9sta es la regla de oro de la educaci\u00f3n del esp\u00edritu: la repetici\u00f3n. Hay un peque\u00f1o caso que afecta a una parte importante de la humanidad y que nos ofrece un buen ejemplo: la hora de levantarse de la cama. Casi todos los hombres tenemos la experiencia de lo que supone en ese momento dejarse llevar por la pereza, y los que son m\u00e1s j\u00f3venes la tienen de una manera m\u00e1s viva. Si, al sonar el despertador, uno se levanta, va creando la costumbre de levantarse, y, salvo que suceda algo como un cansancio anormal, resulta cada vez m\u00e1s f\u00e1cil hacerlo. En cambio, si un d\u00eda se espera unos minutos antes de dejar la cama, al d\u00eda siguiente costar\u00e1 m\u00e1s esfuerzo; y si se cede, todav\u00eda m\u00e1s al d\u00eda siguiente. As\u00ed hasta llegar a no o\u00edr el despertador.<\/p>\n<p>Virtudes humanas fundamentales<br \/>\u00a0Las virtudes humanas fundamentales son, desde Arist\u00f3teles, las siguientes: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. La prudencia es la virtud que dispone la raz\u00f3n pr\u00e1ctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo. &#8220;El hombre cauto medita sus pasos&#8221; (Prov 14,15). La prudencia es la &#8220;regla recta de la acci\u00f3n&#8221;, escribe S. Tom\u00e1s (S.Th. 2-2, 47,2), siguiendo a Arist\u00f3teles. No se confunde ni con la timidez o el temor, ni con la doblez o la simulaci\u00f3n. Es llamada la &#8220;auriga virtutum&#8221;: Conduce las otras virtudes indic\u00e1ndoles regla y medida. Es la prudencia quien gu\u00eda directamente el juicio de conciencia. El hombre prudente decide y ordena su conducta seg\u00fan este juicio. Gracias a esta virtud aplicamos sin error los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar.<\/p>\n<p>La justicia es la virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a cada uno lo que les es debido. La justicia para con Dios es llamada &#8220;la virtud de la religi\u00f3n&#8221;. Para con los hombres, la justicia dispone a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armon\u00eda que promueve la equidad respecto a las personas y al bien com\u00fan. La fortaleza es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la b\u00fasqueda del bien. Reafirma la resoluci\u00f3n de resistir a las debilidades y de superar los obst\u00e1culos en la vida moral. La virtud de la fortaleza hace capaz de vencer el temor, incluso la muerte, y de hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida por defender una causa justa. La templanza es la virtud moral que modera la atracci\u00f3n de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los l\u00edmites de la honestidad. La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreci\u00f3n y no se deja arrastrar para seguir la pasi\u00f3n de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Los h\u00e1bitos buenos -las virtudes- consiguen que se vaya estableciendo el predominio de la inteligencia en la vida del esp\u00edritu. Los vicios dispersan las fuerzas del hombre, mientras que las virtudes las concentran y las ponen al servicio del esp\u00edritu. La persona que es perezosa, que tiene el vicio de la pereza, puede fijarse, quiz\u00e1, prop\u00f3sitos estupendos, pero es incapaz de cumplirlos: su esp\u00edritu resulta derrotado por la pereza, por la resistencia del cuerpo a moverse. Todo estudiante experimenta \u00edntimamente esta lucha entre lo que se propone estudiar y lo que despu\u00e9s realmente estudia. Sorprendentemente, no basta con proponerse una cosa para ser capaz de vivirla: \u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil es dejar de fumar o guardar un r\u00e9gimen de adelgazamiento! No basta una primera decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dominio de si<\/p>\n<p>Las virtudes humanas fundamentales son, desde Arist\u00f3teles, las siguientes: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.<\/p>\n<p>S\u00f3lo con esfuerzo -repitiendo muchas veces actos que cuestan un poco- se consigue el dominio necesario sobre uno mismo. La persona que tiene virtudes es capaz, por ejemplo, de no comer algo que no le conviene, aunque le apetezca mucho, o de trabajar cuando est\u00e1 cansado, o de no enfadarse por una minucia; logra que, en su actuaci\u00f3n, predomine la racionalidad: es capaz de guiarse -al menos hasta cierto punto- por lo que ve que debe hacer. Quien no tiene virtudes, en cambio, es incapaz -tambi\u00e9n hasta cierto punto- de hacer lo que quiere. Decide, pero no cumple: no consigue llevar a cabo lo que se propone: no llega a trabajar lo previsto o a ejecutar lo decidido.<\/p>\n<p>As\u00ed resulta que la persona que tiene virtudes es mucho m\u00e1s libre que la que no las tiene. Es capaz de hacer lo que quiere -lo que decide-, mientras que la otra es incapaz. Quien no tiene virtudes no decide por s\u00ed mismo, sino que algo decide por \u00e9l: quiz\u00e1 hace &#8220;lo que le viene en gana&#8221;. Pero &#8220;la gana&#8221; no es lo mismo que la libertad. La gana es una veleta que necesariamente se orienta hacia donde sopla el viento. El perezoso puede tener la impresi\u00f3n de que no realiza su trabajo porque &#8220;no le apetece&#8221; o &#8220;no le da la gana&#8221; y hacer de esto un gesto de libertad, pero en realidad es una esclavitud. Si no trabaja en ese momento, no es por ejercitar su libertad, sino precisamente porque &#8220;no es capaz&#8221; de trabajar. Y la prueba de esto es que &#8220;las ganas&#8221; se orientan con una sorprendente constancia siempre en el mismo sentido. A la persona que se ha acostumbrado a comer demasiado, &#8220;sus ganas&#8221; le inclinan una y otra vez, un d\u00eda tras otro, a comer m\u00e1s de lo debido, pero raramente a guardar un d\u00eda de ayuno. Y al que es perezoso, le llevan a abandonar un d\u00eda tras otro su trabajo, pero raramente a realizar un sacrificio extraordinario.<\/p>\n<p>Las virtudes van extendiendo el orden de la raz\u00f3n y el dominio de la voluntad a todo el \u00e1mbito del obrar. Concentran las fuerzas del hombre, que se hace capaz de orientar su actividad en las direcciones que \u00e9l mismo se propone. La misma palabra &#8220;virtud&#8221; que es latina, est\u00e1 relacionada con la palabra &#8220;hombre&#8221; (vir) y con la palabra &#8220;fuerza&#8221; (vis). La gran fuerza de un hombre son sus virtudes, aunque quiz\u00e1 su constituci\u00f3n f\u00edsica sea d\u00e9bil. S\u00f3lo quien tiene virtudes puede guiar su vida de acuerdo con sus principios, sin estar cediendo, a cada instante, ante la m\u00e1s peque\u00f1a dificultad o ante las solicitaciones contrarias. En cambio, los peque\u00f1os vicios de la conducta debilitan el car\u00e1cter y hacen a un hombre incapaz de vivir de acuerdo con sus ideales. Son peque\u00f1as esclavitudes que acaban produciendo una personalidad mediocre. Y es que, como dec\u00eda Arist\u00f3teles, &#8220;nuestro car\u00e1cter es resultado de nuestra conducta.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La trascendencia de los valores humanos Hoy, como ayer, estamos m\u00e1s preocupados por la imagen, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1303,"featured_media":8403,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[499],"tags":[],"class_list":["post-8404","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8404"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1303"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8404"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8404\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8403"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8404"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8404"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8404"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}