{"id":8388,"date":"2010-05-12T21:25:09","date_gmt":"2010-05-13T00:25:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/sabiduria-oriental\/"},"modified":"2010-05-12T21:25:09","modified_gmt":"2010-05-13T00:25:09","slug":"sabiduria-oriental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/sabiduria-oriental\/","title":{"rendered":"Sabidur\u00eda Oriental"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-8387\" src=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/4fbac1ae9814b22f440e824a6b165325.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/4fbac1ae9814b22f440e824a6b165325.jpg 400w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/4fbac1ae9814b22f440e824a6b165325-300x300.jpg 300w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/4fbac1ae9814b22f440e824a6b165325-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/4fbac1ae9814b22f440e824a6b165325-180x180.jpg 180w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/4fbac1ae9814b22f440e824a6b165325-55x55.jpg 55w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<h4>Introducci\u00f3n al Budismo Zen<\/h4>\n<p>&#8220;Cuando llegues a la cumbre de una monta\u00f1a, sigue subiendo&#8221;.<br \/>Expresi\u00f3n zen.<br \/>El budismo zen, heredero de tradiciones culturales hind\u00faes y chinas, y estrechamente vinculado a la cultura japonesa, a partir del siglo XII, no puede considerarse ni una religi\u00f3n, ni una filosof\u00eda, ni tampoco una psicolog\u00eda o una ciencia. Es m\u00e1s bien una disciplina o una experiencia cuya finalidad \u00faltima es proveer al hombre de una t\u00e9cnica que le permita alcanzar la iluminaci\u00f3n (o satori, para el zen).<\/p>\n<p>Intentando formularlo en t\u00e9rminos occidentales, se podr\u00eda decir que el objetivo fundamental del zen es salvar al hombre de la locura y la par\u00e1lisis, a trav\u00e9s de la apertura de ese &#8220;tercer ojo&#8221;, tan citado por textos b\u00fadicos, que es el que le permitir\u00e1 &#8220;ver&#8221;. Ya que s\u00f3lo el satori es el que permite traspasar la frontera y ver, quien lea sobre zen antes de alcanzarlo es como un ciego de nacimiento que intentara entender los colores a trav\u00e9s de descripciones.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.alcione.cl\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">www.alcione.cl<\/a><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>El satori, dice el zen, es lo que despierta a la verdadera vida, que se contrapone a lo que ilusoriamente se considera como la vida: &#8220;El hombre es perfecto y nada le falta, pero esta idea duerme en el centro de \u00e9l. No se da cuenta de ello pues est\u00e1 preso en la mara\u00f1a de sus representaciones mentales. Todo ocurre como si entre el hombre y la realidad, su actividad imaginativa hubiera tejido una pantalla&#8221;.<\/p>\n<p>La realizaci\u00f3n perfecta no se da en otra vida, en otro mundo, sino &#8220;aqu\u00ed y ahora&#8221;, una vez que se consigue el satori.<\/p>\n<p>El zen propone disciplinar la mente hasta hacerla due\u00f1a de s\u00ed misma, por medio de la comprensi\u00f3n interna de su propia naturaleza. La disciplina del zen abre el ojo de la mente para mirar dentro de la raz\u00f3n misma de la existencia. S\u00f3lo as\u00ed el hombre ser\u00e1 capaz de captar la naturaleza real de su mente o alma.<\/p>\n<p>Para esto, el zen exige que cada cosa sea experimentada directa y personalmente por cada uno en lo m\u00e1s profundo de s\u00ed. Siempre se refiere directamente a los hechos evitando cualquier conocimiento especulativo. No cree que las construcciones del intelecto puedan conseguir que el hombre solucione sus problemas m\u00e1s profundos. Es por eso que no atribuye ninguna importancia a los sutras sagrados o a ex\u00e9gesis realizadas por sabios o eruditos. Para el zen, la experiencia personal se opone a la autoridad y revelaci\u00f3n objetiva.<\/p>\n<p>El zen es particularmente evasivo en lo que respecta a sus aspectos exteriores. En primer lugar, no es un sistema fundado en la l\u00f3gica y el an\u00e1lisis. Es el ant\u00edpodo de la l\u00f3gica, es decir, del sistema dualista de pensamiento. Es heredero en esto del Tao al considerar que, mientras el intelecto se esfuerce en aprisionar al mundo en su red de abstracciones y en etiquetar la vida en categor\u00edas r\u00edgidas, el sentido real del mismo permanecer\u00e1 incomprensible. No ense\u00f1a nada de an\u00e1lisis intelectual.<\/p>\n<p>Por otro lado, tampoco impone una doctrina. Desde ese punto de vista podr\u00eda decirse que el Zen es ca\u00f3tico: no existen libros sagrados, principios dogm\u00e1ticos, f\u00f3rmulas simb\u00f3licas que faciliten el acceso a su significado. No ense\u00f1a nada. S\u00f3lo indica el camino hacia la mente. No tiene un Dios, no practica ceremonias rituales, no posee una morada futura para los muertos. Es totalmente libre de toda traba dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p>El termino &#8220;zen&#8221;, de origen japon\u00e9s, es un t\u00e9rmino tremendamente complejo, que lleva en s\u00ed tanto el concepto &#8220;meditar&#8221; -que es el &#8220;m\u00e9todo&#8221; que lleva al &#8220;conocer&#8221;- como ese &#8220;conocer&#8221; o &#8220;iluminaci\u00f3n&#8221;, entendido como fin a alcanzar. El t\u00e9rmino tambi\u00e9n lleva impl\u00edcita la existencia de un &#8220;s\u00ed mismo&#8221; (sujeto del meditar). Por lo tanto, &#8220;zen&#8221; implica que en el mismo m\u00e9todo, en el ponerse en camino de, habita ya el conocer o iluminaci\u00f3n (satori).<\/p>\n<p>&#8220;El (hombre) es el que medita<br \/>\u00e9l es la meditaci\u00f3n<br \/>\u00e9l es la cosa sobre la que se medita.<br \/>El que conoce y lo conocido, son uno.&#8221;<\/p>\n<p>Sujeto y objeto quedan suprimidos y el conocer, libre al fin de la dualidad que lo encadenaba, puede manifestarse como puro &#8220;conocer&#8221;.<\/p>\n<p>Simplemente, el zen se propone tomar las cosas tal cual son: considerar la nieve blanca, el cuervo negro. Suzuki, uno de los m\u00e1s notables difusores del budismo zen en occidente, dice en uno de sus textos que la meditaci\u00f3n es algo que se agreg\u00f3 artificialmente como una forma de rechazar el intelectualismo que empapa nuestra cultura, pero no pertenece a la actividad natural de la mente. \u00bfEn qu\u00e9 meditan los p\u00e1jaros en el aire? \u00bfEn qu\u00e9 meditan los peces en el agua?. Unos vuelan, los otros nadan. \u00bfNo es suficiente?<\/p>\n<p>Para el zen es fundamental tomar contacto con el funcionamiento interno de nuestro ser en la forma m\u00e1s directa posible. Considera que las reglas artificiales y esquem\u00e1ticas del pensamiento no esclarecen la experiencia, y la enturbian. Nuestra adhesi\u00f3n irracional a la interpretaci\u00f3n l\u00f3gica de las cosas, nos impedir\u00eda alcanzar una comprensi\u00f3n cabal de la verdad. Si queremos llegar a la esencia de la vida, tenemos que abandonar nuestros preciados silogismos y adquirir una nueva forma de observaci\u00f3n que nos permita escapar de la tiran\u00eda de la l\u00f3gica y de la parcialidad de la fraseolog\u00eda cotidiana.<\/p>\n<p>Es por eso que se preocupa s\u00f3lo de hechos, no le interesan las representaciones l\u00f3gicas ni las verbales, consideradas defectuosas y parciales. Siente que el lenguaje y sus nombres encadenan al hombre a formas sin sentido.<\/p>\n<p>El razonamiento ordinario y l\u00f3gico ha sido incapaz de satisfacer en forma concluyente nuestras necesidades espirituales m\u00e1s profundas. La vida es un arte, dice, y como todo arte perfecto, debe olvidarse de s\u00ed misma, no debe existir ni rastro de esfuerzo o sensaci\u00f3n penosa. La vida deber\u00eda vivirse como el p\u00e1jaro que vuela en el aire o el pez que nada en el agua.<\/p>\n<p>Hoy la mente est\u00e1 tan condicionada a operar dentro del dualismo l\u00f3gico que se niega a desembarazarse de su carga. Sin embargo, la consistencia l\u00f3gica no es definitiva. El hombre debe buscar -y encuentra- una afirmaci\u00f3n superior, m\u00e1s all\u00e1 de la ant\u00edtesis l\u00f3gica de la afirmaci\u00f3n y negaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo de la disciplina zen consiste generalmente en poner al disc\u00edpulo frente a un dilema ante el cual deba aplicar todos sus esfuerzos para escapar, pero no por medio de la l\u00f3gica, sino por medio de una mente de orden superior. El momento en que la elocuencia y el silencio se tornen id\u00e9nticos, es decir, en que la negaci\u00f3n y la afirmaci\u00f3n se unifiquen en una forma superior de afirmaci\u00f3n, reci\u00e9n ah\u00ed se conocer\u00e1 el zen.<\/p>\n<p>El zen nunca explica, s\u00f3lo afirma. Ya que la vida es un hecho, ninguna explicaci\u00f3n es necesaria o apropiada. Intentar entender el zen desde un punto de vista racional es imposible. El zen es una disciplina y una experiencia que no depende de ninguna explicaci\u00f3n. Es eminentemente pr\u00e1ctico. Apela directamente a la vida, sin referencias al alma, a Dios o a cualquier cosa que interfiera o perturbe el curso ordinario del vivir. Toma la vida tal como fluye.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas esenciales del zen son su naturalidad, su liberaci\u00f3n de lo artificial, su expresividad de la vida misma, su originalidad: &#8220;Todos buscan la verdad demasiado lejos y la tienen a su lado. Lo mismo pasa con el zen. Buscamos sus secretos donde es improbable encontrarlos, en abstracciones verbales y sutilezas metaf\u00edsicas, cuando la verdad del zen se encuentra en las cosas m\u00e1s concretas de nuestra vida diaria&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Un monje dijo al maestro: &#8220;Hace alg\u00fan tiempo que vine aqu\u00ed para que me instruy\u00e9rais en el camino sagrado del Buda, pero todav\u00eda no me hab\u00e9is dado el menor indicio de \u00e9l. Os ruego que se\u00e1is m\u00e1s ben\u00e9volo conmigo&#8221;, A lo que el maestro contest\u00f3: &#8220;\u00bfQu\u00e9 quieres decir, hijo m\u00edo? Cuando me saludas todas las ma\u00f1anas, \u00bfacaso, no te devuelvo el saludo? Cuando me traes una taza de t\u00e9,\u00bfacaso no la acepto y la tomo encantado? Aparte de esto, \u00bfqu\u00e9 otras instrucciones quieres que te d\u00e9? &#8220;.<\/p>\n<p>A un c\u00e9lebre maestro le preguntaron cierta vez &#8220;Hac\u00e9is alg\u00fan esfuerzo para disciplinaros en la verdad?&#8221;<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, por supuesto.<br \/>&#8211; \u00bfY c\u00f3mo os intru\u00eds?<br \/>&#8211; Cuando tengo hambre, como, cuando estoy cansado, duermo.<br \/>&#8211; Esto es lo que hacen todos, \u00bfpuede decirse, acaso, que ellos se est\u00e1n<br \/>instruyendo de la misma manera que vos?<br \/>&#8211; No.<br \/>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 no?<br \/>&#8211; Porque cuando ellos comen, no comen, sino que piensan en otras cosas que los distraen, y cuando duermen, no duermen, sino que sue\u00f1an en mil y una cosas. Por eso no son iguales a m\u00ed.&#8221;<\/p>\n<p>No debe entenderse con estos ejemplos, sin embargo, que el zen es un naturalismo desprovisto de disciplina. Los m\u00e9todos que existen dentro del zen para lograr la iluminaci\u00f3n -&#8220;raz\u00f3n de ser del zen&#8221;- son diversos y muy rigurosos. Sin embargo, lo que hacen es s\u00f3lo indicar el camino, dejando a la propia experiencia el resto; es decir, lo que se pretende es que cada cual siga la indicaci\u00f3n para penetrar directamente en el objeto mismo para verlo desde dentro.<\/p>\n<p>Por lo dicho, en general, todas las exposiciones zen son s\u00f3lo impresiones directas de la experiencia, sin interpretaciones intelectuales o metaf\u00edsicas. El zen niega toda explicaci\u00f3n, pues busca ser vivido. Considera que la visi\u00f3n interna de la realidad carece de contenido, pero, cuidado, esta ausencia de contenido no es abstracci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u00fanica forma de lograr esta visi\u00f3n interna es a trav\u00e9s del satori, y por lo tanto, \u00e9ste es el \u00fanico objetivo del zen. El zen no tiene palabras, porque cuando se tiene el satori, se tiene todo.<\/p>\n<p>Los medios que los adeptos al zen utilizan para alcanzar el satori presuponen una intensa b\u00fasqueda intelectual y la intensificaci\u00f3n extrema del esp\u00edritu de investigaci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s fuerte es un esp\u00edritu de investigaci\u00f3n, mayor es el satori resultante. Sin embargo, esta b\u00fasqueda debe entenderse en un sentido diferente de una b\u00fasqueda puramente intelectual, pues implica un ferviente deseo de sobrepasar las limitaciones propias del individuo.<\/p>\n<p>Meditaci\u00f3n Zen<\/p>\n<p>En general, todas las culturas orientales utilizan la meditaci\u00f3n como una forma de lograr sus fines. En el caso del zen, sin embargo, la meditaci\u00f3n es m\u00e1s una concentraci\u00f3n que un ejercicio intelectual. El objeto del dhyana (meditaci\u00f3n) es conseguir que el individuo penetre directamente en algo que reside en el origen de todas las actividades mentales y f\u00edsicas y que es la fuente de la energ\u00eda y el conocimiento.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo zen provoca, excita, intriga, anonada al intelecto y a las emociones, hasta que el disc\u00edpulo llegue a comprender que la intelecci\u00f3n consiste solamente en pensar acerca de, y que la emoci\u00f3n es solamente sentir respecto de algo. S\u00f3lo cuando se ha llegado a un callej\u00f3n intelectual sin salida se tiende un puente entre el contacto conceptual de segunda mano con la realidad y la experiencia de primera mano.<\/p>\n<p>Al final de la concentraci\u00f3n se llega a un vac\u00edo en la mente. Todo razonamiento abstracto cesa, puesto que pensamiento y pensador no se oponen el uno al otro. Es s\u00f3lo entonces que el mecanismo interior est\u00e1 maduro para la eclosi\u00f3n definitiva o satori. A partir de ese instante el estado de consciencia resultante no se puede describir en t\u00e9rminos de l\u00f3gica o psicolog\u00eda, sino \u00fanicamente desde el propio estado.<\/p>\n<p>El proceso de maduraci\u00f3n podr\u00eda resumirse en tres fases: acumulaci\u00f3n, saturaci\u00f3n y explosi\u00f3n.<\/p>\n<p>Mondos<\/p>\n<p>El zen, adem\u00e1s de la meditaci\u00f3n (dhyana), com\u00fan a todas las escuelas orientales, recurri\u00f3 a m\u00e9todos que eran eminentemente pr\u00e1cticos, pero que no segu\u00edan reglas preestablecidas. En un principio, estos m\u00e9todos toman la forma de preguntas y respuestas (en japon\u00e9s, &#8220;mondo&#8221;). Algunas de ellas se han convertido en cl\u00e1sicas, precisamente porque en ellas no hay nada sistem\u00e1tico: &#8220;Cuando un monje le pidi\u00f3 a Tchao Tch\u00fa que le instruyera en el zen, \u00e9ste le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfHas tomado tu desayuno?<br \/>&#8211; S\u00ed, maestro, lo he tomado.<br \/>&#8211; Entonces, vete a lavar los platos.<\/p>\n<p>Esta respuesta abri\u00f3 s\u00fabitamente los ojos del monje a la verdad del Zen&#8221;<\/p>\n<p>Otro: &#8220;Un d\u00eda el maestro Fo Kuo y su disc\u00edpulo Hsiun paseaban por la monta\u00f1a; al pasar cerca de un estanque profundo, Fo Kuo empuj\u00f3 rudamente a su compa\u00f1ero al agua, pregunt\u00e1ndole al instante:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 piensas de Fa Jung antes de su encuentro con el cuarto patriarca Tao Hsin?<br \/>&#8211; El estanque es profundo y los peces numerosos.<br \/>&#8211; \u00bfY despu\u00e9s del encuentro?<br \/>&#8211; La brisa existe en el \u00e1rbol que se mueve.<br \/>&#8211; \u00bfY cu\u00e1ndo se han encontrado y no se han encontrado?<br \/>&#8211; Las piernas extendidas son las piernas plegadas.<\/p>\n<p>La prueba satisfizo plenamente al maestro&#8221;<\/p>\n<p>En el fondo, si la verdad del zen es, como \u00e9ste pretende, la verdad de la vida, vida significa vivir, moverse, actuar, ver y no solamente reflexionar. En el hecho de vivir la vida no hay ninguna l\u00f3gica, puesto que ella no es m\u00e1s que una parte de la vida. No debemos tratar de explicarnos la vida, dice el zen, debemos vivirla sin buscar m\u00e1s sentido a la danza que el placer de bailar, pensando que todo fluye y que nosotros no somos permanentes.<\/p>\n<p>Por otro lado, no debemos olvidar que cuando los maestros zen recurren a las palabras, el lenguaje sirve para expresar sentimientos, estados de \u00e1nimo, actitudes interiores, pero no ideas. Las respuestas se vuelven incomprensibles cuando se busca el sentido de las palabras, creyendo que \u00e9stas revisten ideas. Muchas veces en el zen el lenguaje renuncia a la comunicaci\u00f3n de contenidos en favor de su funci\u00f3n apelativa.<\/p>\n<p>Con el tiempo los mondos se multiplicaron. Sin embargo, los disc\u00edpulos empezaron a buscar en los mondos una interpretaci\u00f3n o soluci\u00f3n intelectual, dejando de ser experiencias o intuiciones de la conciencia zen para convertirse en temas de investigaci\u00f3n l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Tai Hui, un famoso maestro zen del siglo XII, describ\u00eda as\u00ed la situaci\u00f3n: &#8220;Existen dos grandes errores entre los seguidores del zen. Unos buscan cosas maravillosas en las palabras y las f\u00f3rmulas, lo que los lleva a meditar sobre ellas, provoc\u00e1ndoles un excesivo intelectualismo, y otros se van al extremo opuesto, diciendo que las palabras son un obst\u00e1culo para la comprensi\u00f3n correcta y desechan todas las ense\u00f1anzas verbales. Pretenden concentrarse en la nada, en lograr un estado de vac\u00edo perfecto e insondable&#8221;.<\/p>\n<p>Los Koans<\/p>\n<p>Como una forma de luchar en contra del intelectualismo y del quietismo se desarroll\u00f3 un m\u00e9todo a partir de algunos di\u00e1logos -o mondos- elegidos, de antiguos patriarcas o maestros, que eran utilizados como soporte de la meditaci\u00f3n y como indicadores de la comprensi\u00f3n zen. Estos soportes fueron llamados &#8220;koan&#8221;,<\/p>\n<p>Un koan es una especie de problema que el maestro propone a sus disc\u00edpulos para que, concentr\u00e1ndose en \u00e9l, agoten toda la energ\u00eda mental de que disponen: &#8220;Todas las cosas vuelven al Uno, pero, \u00bfad\u00f3nde vuelve el Uno?&#8221;<\/p>\n<p>El koan est\u00e1 construido de tal forma que corta la actividad discriminatoria del intelecto, que persiste en querer distinguir entre sujeto y objeto, y tambi\u00e9n pretende ridiculizar el razonamiento. Al suspender la facultad razonante, el koan deja en reposo la actividad m\u00e1s superficial de la mente para que sus partes centrales y profundas puedan exteriorizarse y manifestarse. Deja al intelecto que vea por s\u00ed mismo hasta donde puede llegar y le muestra una regi\u00f3n a la que no puede acceder jam\u00e1s con su funcionamiento normal. Hay lugares desconocidos en nuestras mentes, m\u00e1s all\u00e1 del umbral de la construcci\u00f3n relativa de la consciencia. No es sub-consciente o supra-consciente. Sino &#8220;m\u00e1s all\u00e1&#8221;. No debemos olvidar que la mente es un todo indivisible que no puede separarse en fragmentos.<\/p>\n<p>El koan lleva al disc\u00edpulo a un estado de consciencia extremadamente activo, en el que debe apelar a sus energ\u00edas al m\u00e1ximo, concentr\u00e1ndose en \u00e9l como \u00fanico objeto de su pensamiento. Esta concentraci\u00f3n produce un estado de consciencia neutro, abierto al satori. Es un estado de espera, en el que el disc\u00edpulo debe asumir una actitud inquisitiva y debe seguir en ella hasta llegar al borde de lo que podr\u00eda llamarse un precipicio, donde no queda otra alternativa que saltar.<\/p>\n<p>El koan es el punto de partida. Act\u00faa como la levadura, desplegando ante la mente sus propios secretos. No es simplemente un acertijo o una observaci\u00f3n ingeniosa, sino que tiene un objetivo bien definido: despertar en el disc\u00edpulo la duda e impulsarlo hasta el \u00faltimo l\u00edmite.<\/p>\n<p>Intelectualmente, lo que sucede es que llega un momento en el que se trasciende los l\u00edmites del dualismo l\u00f3gico, pero, al mismo tiempo, se despierta un sentido interno que hace posible la visi\u00f3n del aut\u00e9ntico funcionamiento de las cosas. La intenci\u00f3n es reproducir en el disc\u00edpulo el estado de consciencia del que el koan es la expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Comprender el koan es participar del estado mental del maestro: &#8220;entonces tendr\u00e1 lugar una zambullida en lo desconocido con el grito de: \u00a1 Ah, es eso ! Cuando lanz\u00e9is ese grito os habr\u00e9is descubierto a vosotros mismos. Ver\u00e9is al mismo tiempo que todas las ense\u00f1anzas budistas, las escrituras tao\u00edstas y los cl\u00e1sicos confucionistas no son m\u00e1s que comentarios a vuestro repentino grito de \u00a1 Ah, es esto ! Y esto es el satori&#8221;.<\/p>\n<p>Se estima en unos 1.700 el n\u00famero de koans, Pero en realidad s\u00f3lo unos 10, o menos de 5 e incluso solamente uno es suficiente para abrir la mente a la realidad del zen. Una revelaci\u00f3n cabal, sin embargo, se logra \u00fanicamente a trav\u00e9s del sacrificio de la mente, sustentado por una fe y una voluntad firmes en la finalidad del zen.<\/p>\n<p>Un koan muy conocido es el de Sian Ien que plantea lo siguiente: &#8220;Un hombre est\u00e1 colgado ante el abismo sujet\u00e1ndose con los dientes a la rama de un \u00e1rbol. Tiene los pies en el vac\u00edo y sus manos no pueden agarrarse a ning\u00fan sitio. Supongamos que otro hombre le hace esta pregunta: &#8220;\u00bfQu\u00e9 significa la venida de Bodhidharma?&#8221; Si este hombre abre la boca para responder, caer\u00e1 al abismo y perder\u00e1 la vida. Pero si no responde, no presta ninguna atenci\u00f3n al que le pregunta. En ese momento cr\u00edtico, \u00bfqu\u00e9 debe hacer? &#8220;<\/p>\n<p>Cuando se ha comprendido la importancia del koan, dice Suzuki, se ha comprendido la mitad del zen.<\/p>\n<p>El universo mismo, para el zen, es un gran koan, palpitante y amenazador. Cuando se comprende, todos los dem\u00e1s koan se resuelven por s\u00ed mismos. Es un koan que se manifiesta en cada uno, por lo tanto, basta comprender cualquiera hasta el final y el gran koan universal queda inmediatamente solucionado.<\/p>\n<p>Satori<\/p>\n<p>Cuando los mecanismos mentales llegan al estado de m\u00e1xima tensi\u00f3n, gracias a la meditaci\u00f3n, y con la ayuda de los koan, basta una observaci\u00f3n o un suceso accidental (el vuelo de un p\u00e1jaro, el ta\u00f1ido de una campana o el golpe propinado por el maestro) para desencadenar la explosi\u00f3n final. Este estallido s\u00fabito procede de una regi\u00f3n interior y es lo que se conoce como satori.<\/p>\n<p>&#8220;Nuestra consciencia normal -llamada por nosotros racional- no es m\u00e1s que un tipo particular de consciencia, Alrededor de ella, separada por la m\u00e1s fina de las membranas, existen otras posibles formas de consciencia totalmente diferentes. Podemos vivir hasta el \u00faltimo d\u00eda de nuestras vidas sin sospechar de su existencia pero, en presencia de un est\u00edmulo conveniente, surgen en toda su perfecci\u00f3n.&#8221; (D. T. Suzuki).<\/p>\n<p>A diferencia de la comprensi\u00f3n anal\u00edtica, el satori es una mirada intuitiva que penetra directamente en la naturaleza de las cosas. Abre en un instante, de forma abrupta, un campo de visi\u00f3n enteramente nuevo. Permite adquirir un nuevo punto de vista que penetra en la esencia de las cosas. A partir de ah\u00ed, la existencia se contempla desde una perspectiva ajena a la confusi\u00f3n de una mente perdida en el dualismo.<\/p>\n<p>Nadie puede penetrar en la verdad del zen sin lograr el satori. El satori es aquel destello repentino en la consciencia de una nueva verdad, hasta entonces inimaginada. Es una especie de cat\u00e1strofe mental s\u00fabita, que ocurre despu\u00e9s de acumular contenidos intelectuales y demostrativos. Cuando esta acumulaci\u00f3n llega al l\u00edmite de la estabilidad y el edificio se derrumba, un nuevo cielo se abre a plena vista.<\/p>\n<p>El satori sobreviene de improviso, cuando el hombre ha agotado todo su ser. Desde un punto de vista religioso, es un nuevo nacimiento y desde el intelectual, la adquisici\u00f3n de un nuevo punto de vista. El mundo aparece vestido con un ropaje nuevo que parece recubrir la deformidad del dualismo.<\/p>\n<p>El conocimiento obtenido por el satori es definitivo. El satori es todo el zen. Cuando no existe, no hay zen. Pero buscar el satori es perderlo; intentar trascender las limitaciones es permanecer en ellas, intentar liberarse de ellas es quedar atrapado. Es lo mismo que tener miedo de tener miedo.<\/p>\n<p>&#8220;Todos los hombres piensan que deber\u00edan abandonar lo que les parece ilusorio y encontrar lo que es verdadero. Pero en cuanto sobreviene el satori las distinciones entre lo ilusorio y lo verdadero desaparecen&#8221;. (D. T. Suzuki).<\/p>\n<p>El zen comienza y termina con el satori.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Rebeca Bordeu<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n al Budismo Zen &#8220;Cuando llegues a la cumbre de una monta\u00f1a, sigue subiendo&#8221;.Expresi\u00f3n zen.El [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1303,"featured_media":8387,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[499],"tags":[],"class_list":["post-8388","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8388"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1303"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8388"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8388\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8387"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8388"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8388"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8388"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}