{"id":7825,"date":"2015-06-23T04:00:00","date_gmt":"2015-06-23T07:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/la-biografia-humana-2\/"},"modified":"2015-06-23T04:00:00","modified_gmt":"2015-06-23T07:00:00","slug":"la-biografia-humana-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/la-biografia-humana-2\/","title":{"rendered":"La biograf\u00eda humana"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-7822\" src=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/1ba6f013b03d3119f460bad3db0fbe5d.jpg\" alt=\"\" width=\"242\" height=\"263\" \/><\/p>\n<p><strong>La biograf\u00eda humana<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">&#8220;Los a\u00f1os fluyen en el correr del tiempo, <\/span><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">dejando al hombre los recuerdos, <\/span><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">y en los recuerdos se entretejen para el alma, <\/span><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">el ser y el sentido de la vida. <\/span><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Vivencia el sentido, conf\u00eda en el Ser <\/span><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">y el Ser c\u00f3smico se unir\u00e1 con el n\u00facleo de tu existencia.&#8221; &#8211; <\/span><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Rudolf Steiner<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Fuente: www.proyectohermes.com <\/span><\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La biograf\u00eda humana desde un punto de vista espiritual.<\/p>\n<p>Una formidable experiencia terrenal del yo humano expresado en septenios.<\/p>\n<p>En una biograf\u00eda, el desarrollo de los septenios guarda estrecha relaci\u00f3n con la transformaci\u00f3n de los cuerpos constitutivos del hombre. De esta manera, estas transformaciones dar\u00e1n origen a las sucesivas etapas biogr\u00e1ficas o septenios.<\/p>\n<p>Recordemos que la Antroposof\u00eda es una cosmovisi\u00f3n del hombre, la cual nos permite conocer cada uno de los cuerpos que lo conforman. Estos cuerpos son:<\/p>\n<p>Cuerpo f\u00edsico, es lo que visible y conocido.<\/p>\n<p>Cuerpo et\u00e9rico o vital, impregna el cuerpo f\u00edsico y le da vida.<\/p>\n<p>Cuerpo astral o cuerpo de sensaciones, que permite que el hombre sienta.<\/p>\n<p>Yo o individualidad, aquello que nos hace in\u00e9ditos y distintos a todos.<\/p>\n<p>Sobre estos cuatro cuerpos se desarrollan los septenios o la biograf\u00eda humana.<\/p>\n<p><strong>Clasificaci\u00f3n de los septenios<\/strong><\/p>\n<p>B\u00e1sicamente, podemos hacer una triestructuraci\u00f3n:<\/p>\n<p>Septenios del cuerpo:\u00a0<span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Del nacimiento hasta los 21 a\u00f1os<\/span><\/p>\n<p>Septenios del alma:\u00a0<span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Desde los 21 a\u00f1os hasta los 42 a\u00f1os<\/span><\/p>\n<p>Septenios del esp\u00edritu:\u00a0<span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Desde los 42 a\u00f1os hasta los 63 a\u00f1os<\/span><\/p>\n<p>Las posibles clasificaciones de las distintas edades de la vida son muchas: en decenios, en septenios; la diferencia radica que, en la Antroposof\u00eda, estos tiempos no est\u00e1n dados arbitrariamente. El tiempo, que demoran los miembros esenciales en hacer su metamorfosis, es lo que determina esta clasificaci\u00f3n en septenios. Aproximadamente, cada siete a\u00f1os se produce la transformaci\u00f3n de cada uno de los cuerpos que componen al hombre.<\/p>\n<p>As\u00ed como los chinos dicen: &#8220;Aprender, luchar y ser sabio&#8221;; en Antroposof\u00eda, se habla de:<\/p>\n<p>maduraci\u00f3n f\u00edsica,<\/p>\n<p>maduraci\u00f3n an\u00edmica y<\/p>\n<p>maduraci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que se emplean veinti\u00fan a\u00f1os en consolidar la estructura del cuerpo f\u00edsico.<\/p>\n<p>Los primeros tres septenios se llaman septenios del cuerpo, durante los cuales se producen la mayor cantidad de cambios y dan la fisonom\u00eda correspondiente a esta etapa. Desde la perspectiva de la organizaci\u00f3n del cuerpo, del crecimiento de los \u00f3rganos, hasta los veinti\u00fan a\u00f1os, podemos decir que:<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 15.8079996109009px;\"><strong>Septenios del Cuerpo<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Primer Septenio:\u00a0<span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Desde el nacimiento a 7 a\u00f1os: <\/span><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Cuerpo F\u00edsico<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Segundo Septenio: <\/span><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Desde 7 a\u00f1os hasta 14 a\u00f1os: <\/span><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Cuerpo Et\u00e9rico<\/span><\/p>\n<p>Tercer Septenio:\u00a0<span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Desde 14 a\u00f1os hasta 21 a\u00f1os: <\/span><span style=\"font-size: 12.1599998474121px; line-height: 1.3em;\">Cuerpo Astral<\/span><\/p>\n<p>Alrededor de esta edad, el cuerpo deja ya de crecer y comienza una transformaci\u00f3n de lo que llamamos el alma, el mundo interior. A los 21 a\u00f1os, se produce el nacimiento del Yo y el cuerpo astral es donde se expresa el Yo. Un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido no tiene conciencia, tiene conciencia c\u00f3smica. El Yo no est\u00e1 totalmente presente; a medida que el ni\u00f1o crece, el Yo se acerca cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>El septenio central, que transcurre entre los 28 y los 35 a\u00f1os, es el per\u00edodo donde el Yo est\u00e1 m\u00e1s cerca de la organizaci\u00f3n f\u00edsica, per\u00edodo denominado alma racional. Aqu\u00ed, el Yo se refleja con mayor fuerza en la personalidad. La persona privilegia el pensamiento y trae, tambi\u00e9n, el reflejo de la individualidad; puede ser el momento de mayor orgullo, de m\u00e1xima ambici\u00f3n y soberbia.<\/p>\n<p>En el septenio de la maduraci\u00f3n f\u00edsica, desde el nacimiento a los 21 a\u00f1os, el individuo conoce o empieza a conocer la vida; en el septenio de la maduraci\u00f3n an\u00edmica, de 21 a 42 a\u00f1os, el individuo acepta la vida y, en el tercer ciclo, el septenio de la maduraci\u00f3n espiritual, de 42 a 63 a\u00f1os, recapitula sobre lo vivido. Te\u00f3ricamente, esto es lo que va sucediendo, cuando no hay alteraciones en los procesos.<\/p>\n<p><strong>Septenios del Cuerpo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Primer septenio, desde el nacimiento hasta los 7 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>Cuando es concebido, el hombre como embri\u00f3n, a\u00fan no est\u00e1 organizado, no est\u00e1 constituido por los cuatro cuerpos. En el seno materno, ya es f\u00edsicamente visible; esto es posible gracias a la ecograf\u00eda. La madre aporta vitalidad y, a medida que se alimenta, forma sustancia viviente. Esto es un milagro, nadie puede hacerlo como quiere y, as\u00ed, decimos que la vida no es nuestra sino que recibimos vida.<\/p>\n<p>Tanto el embri\u00f3n como el ni\u00f1o reci\u00e9n nacido no tienen conciencia; el reci\u00e9n nacido no sabe qui\u00e9n es. En el nacimiento, el hombre no s\u00f3lo es muy parecido a un animalito sino que es mucho m\u00e1s d\u00e9bil que cualesquiera de los animales de la creaci\u00f3n. Los estudios nos muestran que, desde el momento del nacimiento hasta la manifestaci\u00f3n del Yo, el hombre podr\u00eda funcionar como un animal porque posee s\u00f3lo tres cuerpos: cuerpo f\u00edsico, cuerpo et\u00e9rico y cuerpo astral. F\u00edsicamente, el Yo demora m\u00e1s o menos un a\u00f1o en manifestarse. El hombre sostiene su cabeza a los tres meses; se sienta, a los seis meses; se pone de pie, a los nueve meses y camina, a los doce meses; \u00e9sta es la influencia del Yo. Poder caminar significa que la columna vertebral del hombre se yergue como consecuencia de la acci\u00f3n del Yo. Merced a su propio Yo, el hombre puede erguirse y comenzar el trabajo de sostenerse.<\/p>\n<p>Como hemos visto, los cuerpos constitutivos del ser humano no est\u00e1n totalmente formados ni est\u00e1n todos presentes en el momento de nacimiento. As\u00ed, describimos la vida de siete en siete a\u00f1os, ya que \u00e9ste es el tiempo que necesitan los cuerpos para madurar. Por lo tanto, cada siete a\u00f1os se producen crisis que generan cambios importantes.<\/p>\n<p>Nuestro primer planteo es determinar qu\u00e9 pas\u00f3 en los tres primeros septenios y c\u00f3mo ellos se reflejar\u00e1n en el resto de nuestras vidas. Las experiencias por las que atraviesa un ser humano en las primeras etapas de su vida se reflejar\u00e1n en los \u00faltimos a\u00f1os de la misma. Lo importante de este planteo es descubrir los procesos de enfermedad o las situaciones problem\u00e1ticas que surgen, determinar cu\u00e1les son sus ra\u00edces y tratar de analizar estas cuestiones desde otros puntos de vista, m\u00e1s all\u00e1 de un enfoque estrictamente psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de nueve meses de embarazo, el ni\u00f1o no est\u00e1 totalmente formado; son necesarios, aproximadamente, treinta y tres meses para hablar de una evoluci\u00f3n m\u00ednima completa. En ese tiempo culmina la formaci\u00f3n del sistema nervioso. Todo lo que es normal para un ni\u00f1o antes de los dos a\u00f1os resulta patol\u00f3gico en el adulto: sus reflejos, la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea; todo esto necesita una transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En los primeros siete a\u00f1os, el ni\u00f1o conforma y consolida su cuerpo f\u00edsico; a partir de ahora, su cuerpo f\u00edsico est\u00e1 completo. \u00c9ste es, adem\u00e1s, el septenio durante el cual aparecen las enfermedades infantiles. El ni\u00f1o, al nacer, trae el cuerpo vital de la madre, al cual quemar\u00e1 con las altas temperaturas de las enfermedades infantiles. La fiebre que se manifiesta, en estos primeros a\u00f1os de vida, no tiene nada que ver con la fiebre que se desarrolla en los otros per\u00edodos de la vida.<\/p>\n<p>Las enfermedades infantiles tienen el prop\u00f3sito de que el ni\u00f1o desarrolle su propio cuerpo vital, a partir de los siete a\u00f1os, abandonando el cuerpo vital donado por su madre. Esto es el principio de su proceso de individualizaci\u00f3n. Por lo tanto, es importante no interrumpir estas enfermedades cuando aparecen.<\/p>\n<p>Entonces, a los siete a\u00f1os se produce una transformaci\u00f3n muy importante: el ni\u00f1o ha completado la formaci\u00f3n de sus \u00f3rganos; la formaci\u00f3n de su cuerpo. A partir de ahora, las fuerzas que estaban dedicadas al crecimiento se liberan, transform\u00e1ndose en fuerzas delpensamiento; es decir, las fuerzas vitales que ayudaron al crecimiento formar\u00e1n la conciencia del ni\u00f1o y, desde este momento, podr\u00e1 pensar. Por esta raz\u00f3n, es muy importante no interrumpir la evoluci\u00f3n f\u00edsica del ni\u00f1o aplicando estas fuerzas del crecimiento al pensar.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignright size-full wp-image-7823\" style=\"float: right; margin-left: 10px; margin-right: 10px;\" src=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/septenios2.png\" align=\"right\" border=\"0\" width=\"353\" height=\"153\" srcset=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/septenios2.png 353w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/septenios2-300x130.png 300w\" sizes=\"(max-width: 353px) 100vw, 353px\" \/><\/p>\n<p><strong>Septenios del Cuerpo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Segundo septenio, desde los 7 a los 14 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>Desde los siete a los catorce a\u00f1os, se desarrolla el septenio del cuerpo vital. Este nuevo nacimiento, invisible para nosotros, est\u00e1 se\u00f1alado por dos hechos fundamentales:<\/p>\n<p>se completa el proceso de cambio de dientes<\/p>\n<p>el sistema nervioso ya est\u00e1 conformado<\/p>\n<p>A partir de los siete a\u00f1os, el ni\u00f1o est\u00e1 m\u00e1s despierto al mundo, ya ha desarrollado su capacidad de aprendizaje y, as\u00ed, podr\u00e1 iniciar su vida escolar. Esto es posible porque las fuerzas formadoras del cuerpo vital o cuerpo et\u00e9rico se liberan de la tarea de configurar \u00f3rganos y sistemas, correspondientes al cuerpo f\u00edsico, y se transforman en fuerzas de pensamiento<\/p>\n<p>El cuerpo vital es la base del temperamento, raz\u00f3n por la cual el segundo septenio se caracteriza, tambi\u00e9n, por la manifestaci\u00f3n de los temperamentos. Son cuatro los temperamentos, a saber:<\/p>\n<p>temperamento melanc\u00f3lico, con preponderancia del cuerpo f\u00edsico, se expresa en el predominio de los \u00f3rganos de los sentidos, tendiendo a los sabores \u00e1cidos<\/p>\n<p>temperamento flem\u00e1tico, con preponderancia del cuerpo et\u00e9rico, se expresa en el predominio del sistema glandular, tendiendo a los sabores salados<\/p>\n<p>temperamento sangu\u00edneo, con preponderancia del cuerpo astral, se expresa en el predominio del sistema nervioso, tendiendo a los sabores dulces<\/p>\n<p>temperamento col\u00e9rico, con preponderancia del Yo, se expresa en el predominio del sistema sangu\u00edneo, tendiendo a los sabores amargos<\/p>\n<p>El temperamento es una cuesti\u00f3n de destino; es decir, el hombre, a lo largo de su biograf\u00eda, deber\u00e1 trabajar su temperamento. Cada ser humano tiene, en su interior, los cuatro temperamentos, predominando, en \u00e9l, uno de ellos. En el suceder de la vida y con el trabajo del Yo, debiera lograrse la armon\u00eda de los cuatro temperamentos.<\/p>\n<p>Durante el desarrollo de este septenio, el ni\u00f1o tiene la posibilidad de adquirir h\u00e1bitos, no s\u00f3lo los h\u00e1bitos de comer, dormir, sino tambi\u00e9n h\u00e1bitos de conducta, como: no criticar, respetar a los otros, saber perdonar. Por lo tanto, la labor de los educadores, no s\u00f3lo la de los maestros sino tambi\u00e9n la de los padres, adquiere fundamental importancia.<\/p>\n<p><strong>Septenios del Cuerpo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tercer septenio, desde los 14 a los 21 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>A los catorce a\u00f1os ha terminado la escolaridad primaria y se prepara para ingresar en uno de los septenios m\u00e1s dram\u00e1ticos que tendr\u00e1 que vivir: el tercer septenio, que transcurre entre los catorce y los veinti\u00fan a\u00f1os.<\/p>\n<p>A partir de los catorce a\u00f1os, aparecen las formas corporales caracter\u00edsticas y determinantes de ambos sexos: la menstruaci\u00f3n, en las ni\u00f1as; la aparici\u00f3n del vello; el cambio de voz, en los varones. Algunos hablan de bisexualidad otros de asexualidad; se dir\u00eda que los sexos se confunden, estableci\u00e9ndose amistades muy profundas e \u00edntimas entres seres del mismo sexo. Es una etapa durante la cual no hay una clara discriminaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>En el embri\u00f3n, hasta los dos meses de gestaci\u00f3n, est\u00e1n los esbozos genitales del hombre y de la mujer; luego, uno de los sexos se atrofia, desarroll\u00e1ndose el restante. Por lo tanto, venimos de un mundo espiritual en el cual no hay diferenciaci\u00f3n sexual. Lo sexual aparece despu\u00e9s, en el plano f\u00edsico. Las fuerzas espirituales son las que promueven el funcionamiento glandular con la secreci\u00f3n hormonal, determinando que ese ser, que ha encarnado, sea hombre o mujer. Por consiguiente, un ser humano, por el hecho de ser mujer, segregar\u00e1 hormonas femeninas y su condici\u00f3n femenina guarda una estrecha relaci\u00f3n con las experiencias a desarrollar en su vida terrenal. El c\u00f3digo gen\u00e9tico es el resultado del plan que se trae del mundo espiritual, tiene relaci\u00f3n con el Yo, con la individualidad, y no con el cuerpo f\u00edsico. Es el resultado del destino del ser.<\/p>\n<p>Durante este septenio tan dif\u00edcil, se desarrolla el cuerpo astral o cuerpo de sensaciones; es decir, el ser humano comienza a tener nuevos sentimiento y sensaciones. B\u00e1sicamente, comienza el aprendizaje para quererse o para distinguirse a s\u00ed mismo. El joven se encuentra inmerso en un mar de sensaciones y, as\u00ed, frente al mundo, actuar\u00e1 seg\u00fan su gusto o disgusto; es decir, aparecen las polaridades. El joven de esta edad vive el deseo.<\/p>\n<p>A partir de los veinti\u00fan a\u00f1os, esta situaci\u00f3n se modifica porque nos acercamos al nacimiento del Yo.<\/p>\n<p><strong>Septenios del Alma<\/strong><\/p>\n<p><strong>Desde los 21 hasta los 42 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>A partir de los veinti\u00fan a\u00f1os, nos acercamos al nacimiento del Yo. Todo este proceso conduce a separar al joven de la madre.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de las distintas etapas de la vida del ni\u00f1o, la madre lo siente de diferente manera. La madre percibe al ni\u00f1o y ese estar percibi\u00e9ndolo es una conexi\u00f3n vital. A los siete a\u00f1os, cuando nace el cuerpo vital del ni\u00f1o, la madre va desconect\u00e1ndose un poco del ni\u00f1o, proceso necesario para su desarrollo y crecimiento. A los catorce a\u00f1os, surge el cuerpo an\u00edmico del ni\u00f1o y, a partir de este momento, la madre percibe a su hijo de una manera diferente; hasta puede dudar de si ese ser es verdaderamente su hijo. Esta sensaci\u00f3n se acrecienta al llegar a los veinti\u00fan a\u00f1os, cuando la madre puede sentir que desconoce totalmente al joven que tiene a su lado. Cuando la madre dice conocer mucho a su hijo; en realidad, s\u00f3lo conoce al embri\u00f3n de ese ser, conoce los pasos previos necesarios para que ese ser llegue a ser la individualidad que ahora es con sus veinti\u00fan a\u00f1os. A partir de este momento, podremos observar qui\u00e9n es en verdad la persona que comienza a manifestarse, un personaje que la madre a\u00fan no conoce. Los padres, como constituyentes del medio que rodea al ni\u00f1o, influyen pero no pueden conocer los impulsos que reci\u00e9n aparecen a los veinti\u00fan a\u00f1os. Esto es lo nuevo para cada uno de ellos.<\/p>\n<p>Alrededor de los veinti\u00fan a\u00f1os, muchos j\u00f3venes sufren crisis violentas relativas a su propia identidad. Muchos j\u00f3venes sienten que deben liberarse de las im\u00e1genes fuertes de su padre o su madre, para lo cual abandonan la casa paterna.<\/p>\n<p>En este septenio, la mayor\u00eda de las personas inicia su carrera profesional, iniciando una etapa de experimentaci\u00f3n, una etapa en la cual se adquieren experiencias de vida. Es una etapa de gran creatividad, de una gran satisfacci\u00f3n por vivir y probar todo aquello que fue aprendido, especialmente, en la fase anterior. El joven est\u00e1 ?abierto? hacia su entorno, sus capacidades todav\u00eda son ilimitadas y, por lo tanto, todo es posible para \u00e9l.<\/p>\n<p>El desaf\u00edo que debe enfrentar el joven, en esta etapa de su vida, es tratar de alcanzar el equilibrio interno, su seguridad interna, independientemente del medio que lo rodea.<\/p>\n<p>Estos son los tres septenios centrales de la Biograf\u00eda Humana, aquellos que corresponden a la conformaci\u00f3n del alma. Pueden ser descriptos como los septenios de la vida an\u00edmica ya que, desde los veinti\u00fan a\u00f1os, el Yo se hace presente plenamente en la vida de nuestras sensaciones. El alma es nuestro mundo interno al cual s\u00f3lo nosotros tenemos acceso.<\/p>\n<p>Existen tres niveles en la conformaci\u00f3n del alma que llamaremos<\/p>\n<p>Alma sensible, se desarrolla entre los veinti\u00fan y los veintiocho a\u00f1os;<\/p>\n<p>Alma racional, se desarrolla entre los veintiocho y los treinta y cinco a\u00f1os;<\/p>\n<p>Alma consciente, se desarrolla entre los treinta y cinco y los cuarenta y dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Durante el septenio del alma sensible el ser humano comenzar\u00e1 a controlar su vida an\u00edmica; es el momento del autodominio. Aquellos juicios impregnados de simpat\u00eda o antipat\u00eda son tomados con mayor seguridad. El Yo a\u00fan no se constituy\u00f3 en el centro del alma, pero el individuo quiere saber c\u00f3mo son realmente las cosas, quiere aprender a conocer la vida y el mundo. Busca con empe\u00f1o una posici\u00f3n en la vida, afirmarse en su trabajo o en su profesi\u00f3n, compartir sus d\u00edas con alguien y, tambi\u00e9n, formar una familia. El joven percibe en s\u00ed una gran creatividad y satisfacci\u00f3n de vivir.<\/p>\n<p>El septenio del alma racional es el centro de la biograf\u00eda y durante el cual el pensar act\u00faa de manera m\u00e1s intensa. Lentamente, el Yo se emancipa del alma, ha disminuido la violencia de los deseos y de los impulsos. Por lo general, el individuo se torna esc\u00e9ptico y le es muy dif\u00edcil acceder a un pensar que no sea cient\u00edfico ? racional. Modifica su relaci\u00f3n con los otros, ya que terminada la juventud la vida se torna m\u00e1s seria.<\/p>\n<p>Durante el septenio del alma consciente se desarrolla la autoconfianza, lo cual demanda un trabajo de la voluntad. Con este septenio culmina el proceso de maduraci\u00f3n del alma humana. A partir de este momento, el individuo siente la exigencia de ser \u00e9l mismo; no es ya el simple hecho de hacer y lograr lo correcto sino de hacer y lograr aquello que tenga valor.<\/p>\n<p>En el plano f\u00edsico suele producirse una disminuci\u00f3n de la vitalidad y de la capacidad de trabajo; inconvenientes que pueden superarse con el aumento de la autoexigencia, lo cual tendr\u00e1 un costo en el futuro. Es una etapa en la cual aparece frecuentemente la sensaci\u00f3n de vac\u00edo; vac\u00edo que predispone al encuentro consigo mismo. Es un per\u00edodo de aceptaci\u00f3n de s\u00ed mismo y de los otros, constituyendo un verdadero ejercicio para lograr la autoconfianza.<\/p>\n<p><strong>Septenios del Esp\u00edritu<\/strong><\/p>\n<p><strong>S\u00e9ptimo septenio, desde los 42 a\u00f1os a los 49 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>Este septenio, regido por Marte, es el septenio de la acci\u00f3n. Hemos llegao a los 42 a\u00f1os; comienza el desarrollo del esp\u00edritu. El hombre y la mujer se convierten en principiantes o aprendices, comenzando a recorrer el largo camino del despertar espiritual.<\/p>\n<p>Esta etapa de la vida se caracteriza por la transformaci\u00f3n consciente del Cuerpo Astral y no meramente por el hecho de ?haber durado? una cantidad de a\u00f1os a partir del nacimiento f\u00edsico.<\/p>\n<p>Hay una gran diferencia entre el esfuerzo consciente individual que cada ser humano realiza, en un lapso aproximado de siete a\u00f1os, en beneficio de la transformaci\u00f3n de uno de sus miembros esencialres, y la suposici\u00f3n de que cada siete a\u00f1os ocurren o &#8220;deben ocurrir&#8221; determinados fen\u00f3menos en la vida de un individuo.<\/p>\n<p>Si el hombre o la mujer, que se aproximan a esta etapa clave para el desarrollo de sus potencialidades espirituales, no hacen esta transformaci\u00f3n sufrir\u00e1n una gran falencia.<\/p>\n<p>Nos encontramos con que el individuo debe reconocer el comienzo de la declinaci\u00f3n f\u00edsico-biol\u00f3gica, lo cual se puede presentar de distintas maneras:<\/p>\n<p>Mayor desgaste f\u00edsico.<\/p>\n<p>Aumento del cansancio frente a los mismos esfuerzos.<\/p>\n<p>Aumento de peso, ya que no es posible controlarlo como ocurr\u00eda con anterioridad.<\/p>\n<p>Posibilidad de una incipiente ca\u00edda del cabello.<\/p>\n<p>Notoria disminuci\u00f3n de la visi\u00f3n.<\/p>\n<p>P\u00e9ridida de la memoria.<\/p>\n<p>Decaimiento de las fuerzas vitales.<\/p>\n<p>Desequilibrios hormonales.<\/p>\n<p>Tendencia a la sequedad de la piel; por lo tanto, aparecen las arrugas;<\/p>\n<p>Un elemento infaltable en este per\u00edodo es la sensai\u00f3n de vac\u00edo que acompa\u00f1a a todas estas manifestaciones f\u00edsicas y an\u00edmicas. Este vac\u00edo, que puede ser vivido como soledad, trata de compensarse con gratificaciones buscadas en el mundo exterior (viajes, cambio de autom\u00f3vil, de casa y, con frecuencia, cambio de pareja).<\/p>\n<p>No obstante el esfuerzo desmedido para sobreponerse a la disminuci\u00f3n de las fuerzas vitales, detr\u00e1s de este proceso de negaci\u00f3n siempre est\u00e1 latente la posibilidad de la depresi\u00f3n \/ c\u00e1ncer o de la hiperexcitabilidad \/ infarto, supeditada al destino individual de la persona. Y as\u00ed, una concepci\u00f3n puramente materialista de la vida tornar\u00e1 al hombre o a la mujer en esclavos de la casualidad, el azar, la buena o la mala suerte. Sin embargo, cualquiera sea el concepto de vida que se tenga, a partir del s\u00e9ptimo septenio el mundo espiritual comenzar\u00e1 a llamar a la puerta y cada vez lo har\u00e1 con m\u00e1s fuerza.<\/p>\n<p>Lo descripto hasta aqu\u00ed, corresponde a costumbres habituales y generales observadas en nuestra sociedad; una sociedad que lucha matenalmente por sobrevivir, muy enejenada de s\u00ed misma como para poder percibir el llamado del esp\u00edritu. Pero afortunadamente hay, cada vez m\u00e1s, individuos cuyo Ser interior puede escuchar ese llamado.<\/p>\n<p>El desarrollo social estar\u00e1 directamente relacionado con la elecci\u00f3n del camino a seguir: la actitud podr\u00e1 orientarse hacia fines realmente altruistas o podr\u00e1 cae en la tentaci\u00f3n del uso y del abuso del poder.<\/p>\n<p>En los tres Septenios del Esp\u00edritu -s\u00e9ptimo, octavo y noveno- las tareas y las metas deber\u00e1n estar comprendidas dentro de una cosmovisi\u00f3n total. Ahora, se generar\u00e1n la humildad, la aceptaci\u00f3n y el amor. Las realizaciones deben ser patrimonio del esp\u00edritu y no meramente de la materia. El trabajo individual se halla en el mundo f\u00edsico, no podr\u00eda ser de otro modo ya que somos cuerpos f\u00edsicos; pero la esenciadel acto de trabajar pertenece a un orden de leyes no materiales. En este septenio es imprescindible armonizarse con las leyes c\u00f3smicas.<\/p>\n<p>En este primer septenio de desarrollo espiritual, el alma se pone al servicio del esp\u00edritu. El alma es lo que nos conecta la mundo f\u00edsico para que el esp\u00edritu pueda expresarse. A su vez, el esp\u00edritu, para poder utilizar el cuerpo necesita necesita sentir y transformar ese cuerpo (el alma) que representa su conexi\u00f3n con el plano f\u00edsico. Este constituir\u00e1 el trabajo interior del septenio: la transformaci\u00f3n del Cuerpo Astral; es decir, nuestro cuerpo de sensaciones, para permitir el advenimiento del Yo espiritual, el m\u00e1s elevado de nuestros cuerpos suprasensibles.<\/p>\n<p><strong>Septenios del Esp\u00edritu<\/strong><\/p>\n<p><strong>Octavo septenio, desde los 49 a\u00f1os a los 56 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>En plena crisis de los 50, el hombre y la mujer se acercan a los umbrales de un nuevo proceso. Se trata de un fen\u00f3meno sociocultural y familiar muy fuerte que determina, dr\u00e1sticamente, la transferencia a otro grupo social: el de la tercera edad, la edad madura o, peor a\u00fan, el de la vejez.<\/p>\n<p>En la mujer, el hecho biol\u00f3gico dominante est\u00e1 dado por el cese de su per\u00edodo menstrual o menopausia. Por supuesto, este proceso ser\u00e1 vivenciado individualmente de manera muy diferente seg\u00fan sea su preparaci\u00f3n interior y su disposici\u00f3n an\u00edmico-espiritual. En el caso del hombre, un fen\u00f3meno biol\u00f3gico parecido se produce merced a los problemas de la pr\u00f3stata, aunque \u00e9stos no son inexorables en su aparici\u00f3n ni poseen igual jerarqu\u00eda sociocultural que la menopausia.<\/p>\n<p>En la actualidad, se han desarrollado una serie de investigaciones sobre estos temas. Desafortunadamente, gran parte de las conclusiones a las que \u00e9stas arribaron desemboca en alguna sustancia qu\u00edmica que, al emplearla en el organismo humano, reproduce los efectos producidos por la hormona o el neurotransmisor que ha comenzado a declinar naturalmente. Sin embargo, estas ?soluciones parciales para sentirse mejor? y no brindan ninguna respuesta valedera a los interrogantes b\u00e1sicos del hombre y de la mujer de esta edad.<\/p>\n<p>El problema del climaterio masculino y femenino no se resuelve en plano qu\u00edmico-biol\u00f3gico, a\u00fan cuando algunas modificaciones, en este sentido, otorguen un alivio pasajero a determinados s\u00edntomas. Tampoco es una cuesti\u00f3n estrictamente psicol\u00f3gica. Quiere decir, entonces, que se han dado respuestas al cuerpo f\u00edsico en el terreno de la bioqu\u00edmica; se ha dado respuesta a una parte del alma en el \u00e1mbito de la psicoterapia; pero no hay respuestas para el esp\u00edritu en el plano trascendente. Y \u00e9ste es un trabajo individual, de perseverancia y de elevaci\u00f3n de la propia conciencia.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed, precisamente, lo que se abre para el ser humano tras esta nueva crisis: la \u00e9poca central de los tres Septenios del Esp\u00edritu. Lo que antes era una insinuaci\u00f3n, en este octavo septenio, es una norma. Aquella vaga necesidad de una respuesta espiritual que empez\u00f3 a ce\u00f1ir el alma despu\u00e9s de los 40, se transforma ahora en una presi\u00f3n constante sobre nuestras actividades cotidianas. Es el reflejo del segundo septenio (7 a 14 a\u00f1os), cuando se consolidaba el incipiente cuerpo et\u00e9reo individual. As\u00ed como a los 7 a\u00f1os se produc\u00eda el nacimiento del cuerpo et\u00e9reo del hombre, ahora es necesario prepararse para transformar ese cuerpo et\u00e9reo. Sobre la base de aquella estructura, hemos administrado vitalidad al cuerpo f\u00edsico y hemos adquirido poco a poco los h\u00e1bitos y las costumbres. Aqu\u00ed debemos recordar que es mucho m\u00e1s dif\u00edcil cambiar un h\u00e1bito o una costumbre -\u00e1mbito del cuerpo et\u00e9reo- que modificar una cualidad an\u00edmica -\u00e1mbito del cuerpo astral-. Es m\u00e1s sencillo revertir una tendencia ego\u00edsta -cuerpo astral- que el h\u00e1bito de la cr\u00edtica -cuerpo et\u00e9reo-.<\/p>\n<p>En este octavo septenio se produce la culminaci\u00f3n de la reflexi\u00f3n y del pensar, que ya no est\u00e1n exigidos por la acci\u00f3n como en el per\u00edodo de 42 a 49 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s este es el septenio del desarrollo moral; una verdadera transformaci\u00f3n del cuerpo et\u00e9reo trae aparejada una profundizaci\u00f3n de lo moral. La moral no se fundamenta en sermones, ya que si esto fuera posible no habr\u00eda inmoralidad sobre la Tierra. Dice Rudolf Steiner: &#8220;Saber lo que hay que hacer, lo que es moralmente correcto, es lo que menos importancia tiene en la cuesti\u00f3n moral; lo importante es que existan dentro de nosotros impulsos que, en virtud de su poder interior, de su fuerza interna, se conviertan en actos morales, es decir se proyecten al mundo exterior como realidad moral.&#8221;<\/p>\n<p>En estos tres \u00faltimos septenios, se hace cada vez m\u00e1s evidente la dualidad del ser humano. Puede manifestarse un hombre con predominio de apetencias y necesidades solamente materiales: es el hombre que &#8220;duerme&#8221; o que, simplemente, &#8220;existe&#8221; y para quien la vida es una caja de sorpresas, de casualidades ilimitadas, un continuo esquivar de obst\u00e1culos o un aprovechar la ausencia de ellos, sin que despierte en \u00e9l la conciencia del aprendizaje que la vida ofrece. Pero tambi\u00e9n puede emerger el otro hombre: aquel en el que germinaron las semillas sembradas durante el septenio anterior cuando era un principiante en el camino espiritual y ese proceso lo conduce ahora al despertar de su maestro interior.<\/p>\n<p>En esta pugna es fundamental el trabajo de autoconocimiento desarrollado por cada uno. Ahora ya no importa lo que el hombre quiera realizar sino lo que los otros necesitan de \u00e9l. La creatividad se expande con una cosmovisi\u00f3n de la Totalidad. Una nueva filosof\u00eda de vida se puede instalar y, tambi\u00e9n, puede aparecer una nueva concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>En este septenio hay dos temas centrales: el despertar del maestro interior y la ense\u00f1anza; ambos indisolublemente ligados por su esencia. Ese maestro que ha despertado es el arquetipo de lo humano. Maestro es el que puede cambiar a los otros. Su despertar en nosotros hace verdad la promesa t\u00e1cita de reunificaci\u00f3n, de reencuentro con nosotros mismos. Este maestro ya no es el gu\u00eda sino que es el consejero que da instrucciones para lograr la disciplina interior, a la vez que procura un decidido desarrollo del pensar. Y la consecuencia directa de este despertar permite la posibilidad del ense\u00f1ar como ideal y de aconsejar con amor.<\/p>\n<p><strong>Septenios del Esp\u00edritu<\/strong><\/p>\n<p><strong>Noveno septenio, desde los 56 a los 63 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>Estamos ahora en el umbral de una nueva crisis muy especial dado el grado de conciencia que puede alcanzar el hombre a esta edad. La crisis puede manifestarse en el \u00e1mbito de lo humano y de lo espiritual. En el primer caso, la crisis se puede producir como corolario de una vida poblada de desaciertos o equivocaciones que no han podido ser reparadas. El \u00e1mbito de esta manifestaci\u00f3n es el referido a los v\u00ednculos; es decir, la sociedad toda en la que se desarrolla cada biograf\u00eda. Sobrellevar estas situaciones conflictivas suele demandar grandes esfuerzos y, si no se resuelven, una incipiente depresi\u00f3n puede ser la consecuencia.<\/p>\n<p>La crisis espiritual se produce por una apertura de conciencia, por un despertar del esp\u00edritu que llamamos fase m\u00edstica de la evoluci\u00f3n: el individuo siente un llamado imperativo de ciertos impulsos espirituales que no logra concatenar con la vida llevada hasta es presente. Estos impulsos pueden obedecer a ideales tales como la verdad, la fraternidad, la justicia o la libertad.<\/p>\n<p>A medida que el ser huamno se acerca a las \u00faltimas etapas de cada experiencia de vida, las crisis an\u00edmicas debieran ser de menor envergadura mientras crecen en importancia las experiencias vinculadas al mundo trascendente o espiritual. Tarea nada f\u00e1cil y que supone un sabio desapego del mundo exterior y una marcada inmersi\u00f3n en el mundo interior.<\/p>\n<p>El noveno septenio es el indicado para realizar una s\u00edntesis de todo lo vivido; tambi\u00e9n, es propicio para hacer una s\u00edntesis de toda la biograf\u00eda y aprehender con claridad las tres funciones an\u00edmicas: sentir, pensar y actuar.<\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n puede llegar a trav\u00e9s de un trabajo consciente o inconsciente. La comprensi\u00f3n inconsciente se puede lograr a trav\u00e9s de la propia experiencia vivida y suele ser la m\u00e1s habitual. La comprensi\u00f3nconsciente, en cambio, exige de la persona una participaci\u00f3n activa, una observaci\u00f3n atenta del mundo y de s\u00ed mismo y una concepci\u00f3n integral del hombre.<\/p>\n<p>En este noveno septenio es importante que el hombre aprenda a tomar clara conciencia de estas actividades esenciales del alma.<\/p>\n<p>El pensamiento sirve para captar los conceptos y relacionarlos. Es una actividad subjetiva que tiene por objeto una realidad objetiva. El propio pensar es una actividad espiritual por excelencia por la que el hombre participa de una realidad inmaterial: el mundo de los conceptos. El hombre los capta, no los produce. Cuando se llega a ciertos niveles de interiorizaci\u00f3n nos damos cuenta de la poca importancia que tiene la necesidad de refutar a nuestro interlocutor con el mezquino deseo de afirmar nuestra personalidad.<\/p>\n<p>Y as\u00ed como tratamos de penetrar el mundo espiritual de los conceptos a trav\u00e9s del pensar, as\u00ed debemos conocer qu\u00e9 es el sentir en nosotros. En esta etapa tenemos que tener muy clara la diferencia entre lo que pensamos y lo que sentimos; debemos descubrir cu\u00e1ndo un deseo latente impulsa la construcci\u00f3n de un juicio para justificarlo. A esta edad, tanto los deseos como las pasiones, deben ser metamorfoseadas en sentimientos nobles y elevados. Lo mezquino deber\u00e1 ser desplazado por sentimientos altru\u00edstas (alter = otro). En este septenio es muy importante la luz que emana de un ideal, como la verdad o la libertad, para que el ser humano sea guiado y logre desarrollar a pleno las grandes metas humanas que viven impresas en su esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Si el hombre tiene clara conciencia del pensar y del sentir, le resultar\u00e1 m\u00e1s sencillo c\u00f3mo debe actuar, c\u00f3mo debe ser usada su voluntad, en este tramo de la biograf\u00eda signado especialmente por la realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 es la voluntad? Es una fuerza que anida en las profundidades inconscientes del alma. Es la fuerza de la acci\u00f3n, es el acto volitivo.<\/p>\n<p>Podemos identificar a la voluntad a medida que se expresa en los miembros esenciales del ser humano. Su primera expresi\u00f3n la denominamos instinto y opera en el \u00e1mbito del Cuerpo F\u00edsico haci\u00e9ndose cargo de los impulsos vitales (crecimiento, alimentaci\u00f3n y reproducci\u00f3n) y, as\u00ed, fue caracterizada en el primer septenio. Cuando esta fuerza es penetrada por el Cuerpo Et\u00e9rico, se convierte en apetito o impulso. La acci\u00f3n repetida del impulso genera el h\u00e1bito. En el segundo septenio, es cuando su acci\u00f3n se manifiesta con claridad; pero es, en el tercer septenio, cuando se hace consciente al establecer contacto con el Cuerpo Astral transform\u00e1ndose en deseo.<\/p>\n<p>Cuando esta fuerza de lo volitivo entra en el dominio del Yo, se transforma en motivo, ocupando los tres septenios centrales, los septenios del alma. Y, aqu\u00ed, se establece una clara diferncia con lo animal: tanto el hombre como el animal pueden tener deseos, pero s\u00f3lo el hombre puede tener motivos. De ah\u00ed en m\u00e1s, en los septenios del esp\u00edritu, la voluntad adquiere connotaciones elevadas de acuerdo con el nivel que alcance cada uno de los g\u00e9rmenes superiores del Yo:<\/p>\n<p>Aspiraci\u00f3n, en el nivel del Yo Espiritual (s\u00e9ptimo septenio)<\/p>\n<p>Prop\u00f3sito, en el nivel del Esp\u00edritu Vital (octavo septenio)<\/p>\n<p>Resoluci\u00f3n, en el nivel del Hombre Esp\u00edritu (noveno septenio)<\/p>\n<p>Como corolario de la conciencia de las funciones an\u00edmicas a desarrollar, en este septenio, repetimos que la comprensi\u00f3n del pensar, del sentir y del actuar, puede ser fruto de un trabajo inconsciente o consciente. Hacer el trabajo plenamente consciente nos impulsar\u00e1 de lleno a penetrar el conocimiento de los mundo superiores.<\/p>\n<p>Este septenio est\u00e1 regido por Saturno; lo dominante es la resoluci\u00f3n que se expresa a trav\u00e9s de la realizaci\u00f3n. La realizaci\u00f3n es la fuerza para que el Yo pueda hacer lo que el esp\u00edritu quiere en m\u00ed; es la realizaci\u00f3n del acto, la posibilidad de realizar por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>La forma f\u00edsica, que surg\u00eda en el primer septenio, es vivida ahora espiritualmente. Las que antes eran fuerzas creadoras, ahora se transforman en fuerzas de la conciencia. Ya hemos dicho que, detr\u00e1s del aspecto f\u00edsico visible, conformado por la sustancia, se entretejen las fuerzas espirituales propias de la materia integradas en el Cuerpo Et\u00e9reo, en el Cuerpo Astral y en la organizaci\u00f3n del Yo. Y, as\u00ed, el cuerpo f\u00edsico se transforma en un verdadero rec\u00e9ptaculo de fuerzas espirituales. Por supuesto que la percepci\u00f3n de esta metamorfosis de fuerzas depender\u00e1 del desarrollo espiritual alcazado por cada persona.<\/p>\n<p>La presenilidad, posible en este septenio, puede acompa\u00f1arse con problemas de salud, f\u00edsicos o ps\u00edquicos. Si estos se hacen presentes y el individuo no ha hecho un trabajo de apertura espiritual, es muy f\u00e1cil que toda su atenci\u00f3n se centre en s\u00ed mismo, torn\u00e1ndose ego\u00edsta, perdi\u00e9ndose para s\u00ed y para el mundo. Este tipo de situaciones inhiben las posibilidades de percepci\u00f3n espiritual y el hombre se encamina hacia un verdadero proceso de deterioro y esclerosis psicof\u00edsica.<\/p>\n<p>La vivencia de la muerte es muy clara, lo cual lleva a una nueva crisis. Aparece otra depresi\u00f3n: la de la vejez. Una adecuada transformaci\u00f3n de la fuerzas f\u00edsicas en fuerzas de la conciencia es una buena prevenci\u00f3n para este tipo de depresiones.<\/p>\n<p>En este noveno septenio, se establece una conexi\u00f3n con el primero; hay una iluminaci\u00f3n de la vida infantil y una reconciliaci\u00f3n con todas sus manifestaciones. Si el hombre o la mujer del noveno septenio no fueron buenos padres o madres, pueden descubrir ahora, como abuelos o abuelas, las delicias de esta etapa de la vida.<\/p>\n<p><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-7824\" style=\"float: left; margin-left: 10px; margin-right: 10px;\" src=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/septenios.jpg\" align=\"left\" border=\"0\" width=\"192\" height=\"192\" srcset=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/septenios.jpg 192w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/septenios-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/septenios-180x180.jpg 180w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/septenios-55x55.jpg 55w\" sizes=\"(max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/>Los septenios y sus transformaciones<\/strong><\/p>\n<p>Los tres primeros septenios (septenios del cuerpo), desde el nacimiento hasta los veinti\u00fan a\u00f1os, se reflejar\u00e1n en los tres septenios de la madurez. Este ser\u00e1 un reflejo consciente; es decir, aqu\u00ed comienza a actuar la conciencia que la persona pone en marcha para que se produzcan determinados cambios en ella.<\/p>\n<p>As\u00ed como a los catorce a\u00f1os comienza la menstruaci\u00f3n, a los cuarenta y nueve a\u00f1os comienza la menopausia.<\/p>\n<p>As\u00ed como a los catorce a\u00f1os, an\u00edmicamente, el joven compite, el var\u00f3n y la mujer se diferencian y los grupos que forman se destruyen entre s\u00ed; a partir de los cuarenta y dos a\u00f1os, las personas tienen, en general, otra manera de relacionarse, tienden a formar comunidades y trabajar con ideales comunes.<\/p>\n<p>As\u00ed como a los catorce a\u00f1os, comienza la vida sexual; a los cuarenta y dos a\u00f1os, puede empezar a caducar el inter\u00e9s por la sexualidad, a caducar con un sentido de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A los catorce a\u00f1os, todo lo relacionado con el cuerpo tiene enorme importancia, mientras que, a partir de los cuarenta y dos a\u00f1os, este inter\u00e9s se transforma en algo que podemos llamar espiritual y comienza a plantearse el tema de la muerte.<\/p>\n<p>A partir de los cuarenta y dos a\u00f1os, aparecen crisis que pueden ser f\u00edsico &#8211; an\u00edmicas. Una crisis f\u00edsica consiste en sentir que el cuerpo f\u00edsico ya no responde como antes y, en este caso, la persona puede reaccionar de dos maneras:<\/p>\n<p>luchando contra esta situaci\u00f3n, pudiendo matarse en el esfuerzo.<\/p>\n<p>aceptando lo que le ocurre y, as\u00ed, adoptar una nueva actitud frente a la vida. En este caso, surgir\u00e1n las necesidades espirituales.<\/p>\n<p>El septenio de los cuarenta y nueve a los cincuenta y seis a\u00f1os tiene como espejo el septenio de los siete a los catorce a\u00f1os.<\/p>\n<p>As\u00ed como a los siete a\u00f1os el ni\u00f1o comienza su escolaridad; a partir de los cuarenta y nueve a\u00f1os el ser humano necesita ense\u00f1ar, se transforma en maestro. Esta es una necesidad vital; el ser humano necesita ser escuchado, necesita transmitir algo, en suma, necesita dar.<\/p>\n<p>As\u00ed como entre los siete y los catorce a\u00f1os empiezan los h\u00e1bitos; entre los cuarenta y nueve y los cincuenta y seis a\u00f1os ser\u00e1 muy importante trabajar sobre los h\u00e1bitos adquiridos, ya que, en este septenio, se desarrolla una fuerza que nos permite cambiar nuestros h\u00e1bitos.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo septenio, entre los cincuenta y seis y los sesenta y tres a\u00f1os, se producen alteraciones sobre todo en lo que respecta a la memoria. Es muy com\u00fan que las personas de esta edad olviden hechos recientes; sin embargo, est\u00e1n revitalizando hechos que ocurrieron entre el nacimiento y los siete a\u00f1os, hechos que se recuerdan con gran claridad.<\/p>\n<p>A partir de los cuarenta y dos a\u00f1os y a lo largo de los septenios que siguen es muy importante recuperar las vivencias infantiles, no s\u00f3lo recuperarlas sino revitalizarlas y transformarlas. Una caracter\u00edstica de la ni\u00f1ez es el asombro, as\u00ed como tambi\u00e9n el ego\u00edsmo. Por lo tanto, en esta etapa de nuestras vidas es ideal percibir la necesidad del otro, desarrollar nuestra capacidad para escucharlo y, de este modo, lograr el asombro. Precisamente, gracias a estas vivencias el mundo se desplegar\u00e1 ante nosotros y podremos transformar el ego\u00edsmo infantil en la capacidad para reconocer al otro.<\/p>\n<p>A partir de los cuarenta y dos a\u00f1os es fundamental comenzar un trabajo constante con el desapego y con el perd\u00f3n. El desapego cobrar\u00e1 una importancia cada vez mayor a medida que pasan los a\u00f1os ya que con el paso del tiempo la persona tiene menos necesidades materiales. El desapego constituye una muy buena se\u00f1al en el camino de la evoluci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>El trabajo con el perd\u00f3n es mucho m\u00e1s dif\u00edcil y requiere una preparaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p><strong>Trabajo espiritual para los Septenios del Esp\u00edritu<\/strong><\/p>\n<p>Existen cinco cualidades que se manifiestan en una evoluci\u00f3n sana de un proceso biogr\u00e1fico de madurez, ancianidad y muerte. Estas son: unicidad, desapego, amor al pr\u00f3jimo, agradecimiento y perd\u00f3n.<\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n de unicidad ocupa el centro del alma del hombre y de all\u00ed se desprenden las otras cuatro caracter\u00edsticas. La idea de que la unicidad ocupa el centro del alma ha surgido al observar que, cuando la persona llega a experimentarla, las otras cualidades pueden ser alcanzadas sin dificultad. Ocupar el centro significa que la persona se siente ubicada all\u00ed reiteradamente y hace de esto un aspecto central de su vida.<\/p>\n<p>Al hablar de la sensaci\u00f3n de unicidad nos referimos a esa especial sensaci\u00f3n de unidad con el Todo. Pero, \u00bfqu\u00e9 es el Todo? En realidad, no hay conceptos que puedan definirlo, ya que en el caso de lograrlo, lo definido dejar\u00eda de serlo; simplemente, el Todo Es.<\/p>\n<p>Las personas, que han hecho abandono de su cuerpo f\u00edsico en una situaci\u00f3n de extremo riesgo, como un accidente o una operaci\u00f3n quir\u00fargica, describen la sensaci\u00f3n de unicidad como la sensaci\u00f3n de no poseer un cuerpo y, a la vez, de sentirse parte del Universo. El cuerpo es el Cosmos mismo y la sensaci\u00f3n de unicidad se manifiesta con la esencia de las cosas y no con las cosas en s\u00ed. Las cosas del mundo f\u00edsico se vivencian como una consolidaci\u00f3n material de aquella esencia. Sin embargo, no es una fusi\u00f3n c\u00f3smica con p\u00e9rdida de conciencia; siempre existe la conciencia de s\u00ed mismo participando y gozando de esta experiencia in\u00e9dita.<\/p>\n<p>Cuando la experiencia cesa y se retorna al cuerpo, por lo general, se duda de lo vivido, ya que el imperio de los sentidos y nuestro condicionamiento cultural no dejan resquicios para experiencias suprasensibles. Pero lo m\u00e1s valioso de estas experiencias es el cambio de vida de quienes las han vivido y su necesidad de conocimiento acerca de los mundos espirituales.<\/p>\n<p>Existe otra forma de acercarse a esta sensaci\u00f3n de unicidad y es la que verdaderamente interesa en todo proceso biogr\u00e1fico. No se manifiesta bruscamente y no posee ni la fuerza ni la intensidad de las experiencias relatadas por las personas que atravesaron por dichas situaciones de extremo riesgo. Es un proceso que se instala lentamente, a partir de la cuarta d\u00e9cada de la vida, debiendo ser cultivado cuidadosamente. En este caso, si la persona abre sus sentidos a esta nueva sensaci\u00f3n de unicidad, decidi\u00e9ndose a profundizarla conscientemente, se habr\u00e1 iniciado el verdadero camino del principiante que aspira a la fraternidad y unidad en el camino espiritual. Para este proceso son de gran ayuda la meditaci\u00f3n diaria y la observaci\u00f3n constante de s\u00ed mismo. De esta manera, es posible romper con la esclavitud de la conciencia de vigilia y apreciar la causalidad.<\/p>\n<p>Al tomar conciencia de esta causalidad, que obra en nuestra existencia, nos preparamos para abordar el concepto de karma. S\u00f3lo as\u00ed, la vida adquiere sentido como escuela y cada tropiezo ser\u00e1 bienvenido por el mensaje que encierra. Todo hecho deber\u00e1 relacionarse con la causalidad y el orden universal y, as\u00ed, la persona lograr\u00e1 instalarse, poco a poco, en la sensaci\u00f3n de unicidad emergente. M\u00e1s a\u00fan, todo conocimiento adquirido debe apuntar a la uni\u00f3n con el Todo y aquel conocimiento antiguo deber\u00e1 ser reformulado en relaci\u00f3n con la Totalidad.<\/p>\n<p>Cuando este estado de unicidad ocupa el centro del alma se percibe una agradable sensaci\u00f3n de paz y un germinar de sentimientos serenos de amor y fraternidad universal.<\/p>\n<p>Estas sensaciones de unidad y de paz interior suelen despertar el desapego. \u00bfQu\u00e9 es el desapego?<\/p>\n<p>Es un cambio de valores.<\/p>\n<p>Es la transformaci\u00f3n de valores materiales en valores espirituales.<\/p>\n<p>Es un valor que est\u00e1 en el centro, equidistando entre la posesi\u00f3n y la indiferencia.<\/p>\n<p>El verdadero despego produce una sensaci\u00f3n de paz y esta misma sensaci\u00f3n lo incentiva. La actitud de desapego estimula en la persona la alegr\u00eda de descubrir que necesita cada vez menos para estar cada vez mejor. Desapegarse no significa no tener, significa no depender de lo que se tiene. Los valores materiales susceptibles de ser trabajados internamente como actitud de desapego abarcan todos los sbjetos f\u00edsicos que nos rodean, desde los m\u00e1s insignificantes hasta los m\u00e1s grandes.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s dif\u00edciles de ser abandonados son los valores an\u00edmicos, porque son m\u00e1s sutiles y est\u00e1n menos expuestos al campo iluminado de nuestra conciencia; por ejemplo, los roles que ejercemos diariamente, el prestigio alcanzado o el manejo del poder.<\/p>\n<p>Las razones espirituales del desapego son casi obvias: la conciencia superior sabe de lo ef\u00edmero de la existencia f\u00edsica; basta elevarse a otro nivel de conciencia para que el desapego del mundo f\u00edsico se constituya en un hecho l\u00f3gico y necesario. Desde el punto de vista de la conciencia de vigilia u objetiva, hay un solo acontecimiento en la vida que no resiste la menor objeci\u00f3n por parte de la raz\u00f3n, esto es la muerte del cuerpo f\u00edsico. Es muy comprensible, entonces, que a partir de la segunda mitad de la vida esta tremenda verdad humana cobre fuerza inconscientemente en el alma.<\/p>\n<p>Todo desapego del mundo de los sentidos, antes de enfrentar la muerte f\u00edsica, facilitar\u00e1 enormemente el tr\u00e1nsito hacia el otro plano de conciencia y permitir\u00e1, en futuras encarnaciones, disfrutar serenamente del proceso tan temido.<\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n de unicidad y la actitud de desapego confluyen en un sentimiento muy elevado el amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>&#8220;Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Se\u00f1or, y al pr\u00f3jimo como a ti mismo&#8221; encierra una verdad oculta: el re-conocimiento de la Divinidad en el otro as\u00ed como en nosotros mismos. Reconocer a Dios en el otro y en nosotros s\u00f3lo es posible merced a una profunda devoci\u00f3n y reverencia que despierta en el hombre la emanaci\u00f3n divina que vive en su Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>El amor al pr\u00f3jimo se cultiva y crece. Es un largo camino que parte del ego\u00edsmo para llegar al altru\u00edsmo, al otro. Desde un punto de vista es un proceso que, por un lado, recibe aportes de la unicidad y del desapego y, por otro lado, del agradecimiento y del perd\u00f3n. Es una sensaci\u00f3n que se instala en nuestro Ser y se manifiesta como sensibilidad ante la necesidad ajena. Cuando esta sensibilidad se expande en el alma, se expresa en el mundo como acto de generosidad.<\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n de amor al pr\u00f3jimo siempre despierta un sentimiento de sana alegr\u00eda, un verdadero b\u00e1lsamo an\u00edmico-espiritual.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY qu\u00e9 podemos decir del agradecimiento y del perd\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>El agradecimiento es una sensaci\u00f3n muy poco cultivada en el alma humana. El agradecimiento nace de los hechos m\u00e1s insignificantes, como respirar, caminar conscientemente, oir el canto de un p\u00e1jaro, presenciar una puesta de sol, recostarse sobre el tronco de un \u00e1rbol o acariciar a un animalito. Todo esto despierta un sentimiento de amor y fraternidad universal que incentiva el amor al pr\u00f3jimo, pudiendo trascenderse lo humano para llegar a lo divino.<\/p>\n<p>El perd\u00f3n provoca una sensaci\u00f3n de benevolencia. Si analizamos el vocablo en detalle nos encontramos que la palabra perd\u00f3n se compone de una preposici\u00f3n inseparable: per, que rrefuerza su significado y de un verbo que tiene una profunda sognificaci\u00f3n en s\u00ed mismo como acci\u00f3n de desprendimiento y entrega, donar. Sin embargo, en el mismo vocablo permanece en silencio otro significado el de don. El sentido de la donaci\u00f3n es el de la d\u00e1diva u ofrenda, como as\u00ed tambi\u00e9n es una cualidad del ser huamno. Por lo tanto, el perd\u00f3n es una verdadera cualidad del hombre que le permite desprenderse tanto de objetos materiales como del orgullo personal; desapego, para ofrecer una d\u00e1diva; amor al pr\u00f3jimo, que estimula en el esp\u00edritu la sensaci\u00f3n de agradecimiento que lo une con el Todo, unicidad.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hablamos del perd\u00f3n como una actitud del alma en relaci\u00f3n con el mundo; una actitud libre que, en cada momento, podemos elegir asumir o rechazar. La actitud interior de perdonar encierra un doble aspecto: an\u00edmico y espiritual. En el aspecto an\u00edmico produce un alivio y una liberaci\u00f3n, es un desprenderse de algo que a su vez nos manten\u00eda atrapados y esclavizados. Nos desprendemos de sentimientos tales como odio, humillaci\u00f3n, dolor.<\/p>\n<p>En el aspecto espiritual, el trabajo consciente del perd\u00f3n nos abre las puertas del aprendizaje, nos torna flexibles y compresivos con respecto a la naturaleza humana. Es un excelente instrumento para cincelar aspectos oscuros del alma y nos abre el camino a la indulgencia y la compasi\u00f3n. La compasi\u00f3n se apoya en la humildad y es el profundo sentimiento de amor cristiano hacia el semejante, sin guardar relaci\u00f3n con el sentimiento de l\u00e1stima.<\/p>\n<p>Saber que el otro es nuestro espejo, que los mismos errores que hoy criticamos fueron nuestras equivocaciones ayer, que en nuestro coraz\u00f3n y en el de nuestros semejantes brilla la misma luz, es suficiente para que se agigante el sentimiento de unicidad y amor al pr\u00f3jimo. Por estos motivos, los tres septenios de Esp\u00edritu constituyen, en cada encarnaci\u00f3n, la oportunidad de que el Yo evolucione un poco m\u00e1s para acercarse a sus verdaderas metas espirituales.<\/p>\n<p>Por lo tanto, el perd\u00f3n es una verdadera cualidad del hombre que le permite desprenderse tanto de objetos materiales como del orgullo personal; desapego, para ofrecer una d\u00e1diva;amor al pr\u00f3jimo, que estimula en el esp\u00edritu la sensaci\u00f3n de agradecimiento que lo une con el Todo, unicidad.<\/p>\n<p><strong>La Vida contin\u00faa: \u00bfancianidad o vejez?<\/strong><\/p>\n<p>A partir del noveno septenio (63 a\u00f1os en adelante) comienza una etapa signada por una nueva polaridad: el predominio de las tribulaciones f\u00edsicas y an\u00edmicas donde \u201ctodo duele o molesta\u201d o la aparici\u00f3n del sol de la sabidur\u00eda donde el agradecimiento a la Vida preside todos nuestros actos.<\/p>\n<p>Es una etapa dif\u00edcil, pero no imposible, para introducir cambios sustanciales en la propia vida. La muerte del cuerpo f\u00edsico constituye un hito cercano; se puede optar entre la a\u00f1oranza de la lozan\u00eda perdida ( himno a la decreptitud) o expandir la conciencia m\u00e1s all\u00e1 del destino final de dicho cuerpo (himno al Amor). De nosotros depende seguir el camino de la ancianidad o la vejez.<\/p>\n<p>El diccionario de la Real Academia presenta a los dos conceptos (ancianidad y vejez) como sin\u00f3nimos, pero ofrece algunos ejemplos sutiles que llevan a la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo obvio es, en este caso, tambi\u00e9n significativo: Anciano (letra A) figura al comienzo y Viejo (letra V) al final.<\/p>\n<p>La palabra \u201canciano\u201d deriva de \u201cante\u201d, y ya se utilizaba a mediados del siglo XIII; otros sin\u00f3nimos que aparecen son \u201cpatriarca\u201d y \u201cabuelo\u201d, los cuales transmiten en s\u00ed mismos una sensaci\u00f3n de ancianidad sabia y respetable.<\/p>\n<p>Por su parte, la palabra \u201cviejo\u201d ostenta tambi\u00e9n algunos sin\u00f3nimos tales como \u201cdeslucido\u201d y \u201cestropeado por el uso\u201d, que hacen innecesario agregar comentario alguno. Etimol\u00f3gicamente deriva del vocablo \u201cvetus\u201d, y su evoluci\u00f3n fue la siguiente:<\/p>\n<p>En el siglo XVII, veterano<\/p>\n<p>En el siglo XIX, veterinario (El significado ten\u00eda relaci\u00f3n con las \u201cbestias de carga\u201d, es decir, animales viejos, impropios para montar y que necesitan de un veterinario m\u00e1s que los dem\u00e1s).<\/p>\n<p>En el siglo XIX, vetusto (muy viejo)<\/p>\n<p>De tal modo, si aplicamos estas reflexiones a la biograf\u00eda, debe hacerse una diferenciaci\u00f3n sustancial cuando un ser humano deviene viejo \u00f3 anciano.<\/p>\n<p>Vamos a desarrollar los dos estados arquet\u00edpicos: ancianidad y vejez.<\/p>\n<p>Observando el siguiente cuadro, surge con claridad la diferencia radical entre ambos arquetipos.<\/p>\n<p><strong>En cuanto a la vejez:<\/strong><\/p>\n<p>\u00b7 Golpea con fuerza la conciencia de la madurez de quien la observa.<\/p>\n<p>\u00b7 La decrepitud, el deterioro de la forma y la desconexi\u00f3n con la realidad circundante se presentan ante nosotros como una p\u00e9sima caricatura de lo que fue.<\/p>\n<p>\u00b7 El automatismo semiconsciente, el malhumor y un mon\u00f3tono parloteo estimulan la necesidad de ignorar la presencia del \u201cviejo\u201d.<\/p>\n<p>\u00b7 La debilidad del que grita y golpea se hace realidad ante nosotros.<\/p>\n<p>\u00b7 El viejo vive sumido en el ego\u00edsmo y la desconfianza.<\/p>\n<p>\u00b7 Tiene muchos miedos, le teme a la muerte.<\/p>\n<p>\u00b7 No existe la propia responsabilidad, la culpa siempre es ajena.<\/p>\n<p>\u00b7 Celebra su cumplea\u00f1os, o sea la cantidad de a\u00f1os vividos, y no sabe porqu\u00e9.<\/p>\n<p>\u00b7 Vegeta, vive biol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>\u00b7 El destino es un geri\u00e1trico, al que le teme.<\/p>\n<p>\u00b7 La esclerosis de los \u00f3rganos de los sentidos lo a\u00edsla cada vez m\u00e1s del mundo.<\/p>\n<p>\u00b7 Vive preso del cuerpo y de la vida.<\/p>\n<p>\u00b7 El esp\u00edritu se ha desconectado del cuerpo f\u00edsico.<\/p>\n<p>&#8211; Es su MUERTE.<\/p>\n<p><strong>En cuanto a la ancianidad:<\/strong><\/p>\n<p>\u00b7 La imagen del anciano est\u00e1 unida a la sabidur\u00eda y el respeto; dos altos valores que hablan de la dignidad humana.<\/p>\n<p>\u00b7 La sensaci\u00f3n de transitoriedad que deja traslucir ahora su vida, le brinda algo positivo: una conciencia cada vez m\u00e1s clara de lo que le pasa, de lo que es eterno. Sabidur\u00eda es aquello que surge cuando lo absoluto y lo eterno se manifiestan en la conciencia finita y transitoria arrojando luz sobre la vida.<\/p>\n<p>\u00b7 Su fortaleza interior le permite callar y escuchar. El anciano aprendi\u00f3 a escuchar y sabe cu\u00e1ndo debe callar.<\/p>\n<p>\u00b7 Cuando habla, su discurso siempre denota una cosmovisi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>\u00b7 La reflexi\u00f3n, la prudencia y la oportunidad son sus caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>\u00b7 Sabe perdonar y agradecer.<\/p>\n<p>\u00b7 Asume la responsabilidad de sus propios actos.<\/p>\n<p>\u00b7 Aprendi\u00f3 a confiar, y no teme que lo enga\u00f1en.<\/p>\n<p>\u00b7 No tiene miedos.<\/p>\n<p>\u00b7 No le teme a la muerte, la aguarda.<\/p>\n<p>\u00b7 Acepta su destino y no tiene exigencias; podr\u00eda vivir en un geri\u00e1trico pero nadie quiere privarse de su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>\u00b7 Su cuerpo envejece arm\u00f3nicamente, la esclerosis del cuerpo f\u00edsico es soportada con nobleza; eso le otorga lozan\u00eda.<\/p>\n<p>\u00b7 Celebra el d\u00eda de su aniversario (birthday) recordando el momento y la \u00e9poca en que lleg\u00f3 al mundo. Celebra la cualidad que posee dicha fecha en relaci\u00f3n con su existencia.<\/p>\n<p>\u00b7 El esp\u00edritu sigue expres\u00e1ndose a trav\u00e9s de ese cuerpo f\u00edsico que envejece, expandiendo la luminosidad del Ser.<\/p>\n<p>\u00b7 Vive en s\u00ed mismo la libertad plena de su alma y de su esp\u00edritu.<\/p>\n<p>\u00b7 Es su RENACIMIENTO.<\/p>\n<p><strong>Caracter\u00edsticas generales<\/strong><\/p>\n<p>Hemos hablado de la polaridad arquet\u00edpica ancianidad- vejez; sabemos que, como en toda divisi\u00f3n de lo humano en categor\u00edas, nadie se encuentra totalmente involucrado en una sola de tales polaridades. Es raro que la realidad individual sea blanca \u00f3 negra; en general, es gris claro \u00f3 gris oscuro. El proceso siempre es gris y se puede dirigir hacia la luz o hacia la oscuridad.<\/p>\n<p>Por otra parte, lo expuesto, m\u00e1s que una descripci\u00f3n de lo existente es un alerta para quienes nos acercamos a esas etapas. Es \u00e9sta una semblanza espiritual de la vida despu\u00e9s de los 63 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Por entonces deben existir objetivos de vida. El hombre o la mujer de esta edad puede observar que tiene por delante una gracia divina y esto estimular\u00e1 su reconocimiento y veneraci\u00f3n; no porque la vida sea tan bella sino porque puede estructurarla y analizar la existencia pasada evaluando as\u00ed los distintos aspectos de la misma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La biograf\u00eda humana &#8220;Los a\u00f1os fluyen en el correr del tiempo, dejando al hombre los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1303,"featured_media":7822,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[495],"tags":[],"class_list":["post-7825","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-medicina-integrativa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7825"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1303"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7825"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7825\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7822"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7825"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7825"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7825"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}