{"id":15872,"date":"2023-06-26T11:33:34","date_gmt":"2023-06-26T15:33:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/?p=15872"},"modified":"2023-06-26T11:33:36","modified_gmt":"2023-06-26T15:33:36","slug":"las-mil-y-una-relaciones-entre-el-cine-y-el-teatro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/las-mil-y-una-relaciones-entre-el-cine-y-el-teatro\/","title":{"rendered":"Las mil y una relaciones entre el cine y el teatro"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Las relaciones entre el cine y el teatro son numerosas, heterog\u00e9neas e intensas desde la aparici\u00f3n, hace poco m\u00e1s de un siglo, de un s\u00e9ptimo arte que resultar\u00eda fundamental para la renovaci\u00f3n de la dramaturgia. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La insistencia en esta obviedad puede ser conveniente porque, a menudo y entre los no especialistas, s\u00f3lo se piensa en las adaptaciones cinematogr\u00e1ficas de textos teatrales cuando se habla de dichas relaciones. No debe extra\u00f1arnos, pues tanto en Espa\u00f1a como en otros pa\u00edses occidentales las adaptaciones han sido constantes, sobre todo durante los inicios del cine. Estos l\u00f3gicos balbuceos a la b\u00fasqueda de una definici\u00f3n como nueva manifestaci\u00f3n art\u00edstica coincidieron con un mayor protagonismo social y cultural del teatro, ahora tan recluido en unos l\u00edmites cercanos a la marginalidad e incapaz de nutrir lo llevado a las pantallas. Se han elaborado cat\u00e1logos de esas adaptaciones en nuestra cinematograf\u00eda, han sido frecuentes los estudios dedicados a las mismas durante los \u00faltimos a\u00f1os y se ha avanzado mucho en el establecimiento de una metodolog\u00eda que permita poner en relaci\u00f3n, no necesariamente comparatista, las pel\u00edculas y las obras teatrales. No obstante, los especialistas en esta materia tambi\u00e9n han abierto nuevos caminos para indagar en los m\u00faltiples y diversos v\u00ednculos entre dos manifestaciones culturales cuyo estudio conjunto tantos aspectos nos aclara.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace apenas quince a\u00f1os todav\u00eda circulaba un folleto donde se recog\u00eda toda la bibliograf\u00eda publicada en Espa\u00f1a acerca de las relaciones entre el cine y la literatura. Era abarcable por un solo individuo y contaba con unos pocos t\u00edtulos repetidos durante d\u00e9cadas hasta convertirse en referencias inexcusables. Ahora necesitar\u00edamos un grueso volumen, o un CD, para dar cuenta de los datos bibliogr\u00e1ficos de los estudios aparecidos desde entonces. El panorama cr\u00edtico ha cambiado de manera espectacular en nuestras universidades, supongo que como consecuencia de un inter\u00e9s creciente por los an\u00e1lisis que interrelacionan y no a\u00edslan, que tratan de evidenciar unos espacios comunes donde el cine habla de t\u00fa a una literatura que ha perdido el lugar privilegiado y jerarquizado de otras \u00e9pocas. Esta realidad ha sido admitida por numerosos investigadores procedentes de la filolog\u00eda, empieza a contar con una presencia significativa en las aulas universitarias donde se imparten asignaturas del \u00e1rea de Comunicaci\u00f3n Audiovisual y pronto la tendr\u00e1 en las de otros niveles educativos, donde la ense\u00f1anza de la literatura o el teatro apenas disfruta de un hueco, una especie de reserva india, que convendr\u00eda acondicionar para incluir el cine y otras creaciones audiovisuales.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Supongo que, a estas alturas, yo tambi\u00e9n soy uno de los responsables de un cambio que ha ensanchando el panorama cr\u00edtico de los estudios filol\u00f3gicos, algunas de cuyas tradicionales se\u00f1as de identidad son de dif\u00edcil justificaci\u00f3n cuando hablamos de textos del siglo XX o actuales. Nunca he pretendido sumarme a la moda de los denominados \u00abestudios culturales\u00bb, a menudo un verdadero caj\u00f3n de sastre donde algunas frivolidades parecen encontrar justificaci\u00f3n. Me he limitado a actuar con un sentido pragm\u00e1tico y nada te\u00f3rico, a no establecer fronteras donde nunca las hubo y a indagar en campos intermedios en los cuales era preciso contar con la tradici\u00f3n cr\u00edtica del teatro y el cine espa\u00f1oles. Una tarea a veces ingrata porque te acaba situando en tierra de nadie cuando el esp\u00edritu gregario y hasta corporativista parece anidar en numerosas unidades de investigaci\u00f3n universitaria.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>A principios de los a\u00f1os noventa, estuve trabajando sobre Carlos Arniches y el g\u00e9nero chico con el deseo de renovar una anquilosada bibliograf\u00eda que repet\u00eda t\u00f3picos convertidos en lugares comunes. Aquellos libros, art\u00edculos y ediciones cr\u00edticas que publiqu\u00e9 me llevaron a interesarme por la figura de un casi perfecto desconocido, Eduardo Ugarte, que era familiar del ilustre sainetero y hombre a caballo entre el cine y el teatro. A base de notas a pie de p\u00e1gina y referencias colaterales, reconstru\u00ed su biograf\u00eda en&nbsp;<em>A la sombra de Lorca y Bu\u00f1uel: Eduardo Ugarte<\/em>&nbsp;(1995). El an\u00e1lisis de su trayectoria creativa me permiti\u00f3 ahondar en el conocimiento de la primera generaci\u00f3n que simultane\u00f3 ambas manifestaciones con absoluta normalidad. Aquel sujeto t\u00edmido, siempre a la sombra de los grandes nombres con quienes comparti\u00f3 amistad y trabajo, durante la II Rep\u00fablica fue responsable de grupos como La Barraca de Garc\u00eda Lorca y de productoras como Film\u00f3fono junto a Luis Bu\u00f1uel, cuando tantos j\u00f3venes como \u00e9l pasaban del teatro al cine o a la inversa. La biograf\u00eda de Eduardo Ugarte no pod\u00eda ser exclusivamente la de un teatrero renovador o la de un cineasta que termin\u00f3 en el exilio mejicano, porque ambas figuras se superpon\u00edan como uno de los signos distintivos del momento y de su generaci\u00f3n.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Los trasvases del teatro al cine no se circunscriben a las obras en particular cuando son adaptadas, sino que tambi\u00e9n abarcan algunos g\u00e9neros que hist\u00f3ricamente han sido objeto preferente del inter\u00e9s de los cineastas. En concreto, mi estudio de la producci\u00f3n de un Carlos Arniches tantas veces llevado a las pantallas espa\u00f1olas e hispanoamericanas me llev\u00f3 a plantearme hasta qu\u00e9 punto cab\u00eda hablar de sainetes cinematogr\u00e1ficos. La respuesta fue negativa, ya que resulta imposible realizar dicho trasvase en t\u00e9rminos absolutos sin alterar los rasgos fundamentales del modelo teatral. No obstante, numerosos elementos originarios del g\u00e9nero chico aparecen, entremezclados con otras fuentes e influencias de diversa procedencia, en diferentes \u00e9pocas de nuestra cinematograf\u00eda. Intent\u00e9 rastrear sus huellas en decenas de pel\u00edculas, preferentemente de los a\u00f1os cincuenta, y de su estudio surgi\u00f3 el ensayo titulado&nbsp;<em>Lo sainetesco en el cine espa\u00f1ol<\/em>&nbsp;(1997), que aspiraba a precisar el significado de un t\u00e9rmino mal utilizado por una cr\u00edtica capaz de asimilarlo a lo peyorativo. El objetivo no era realizar un trabajo de comparaci\u00f3n, sino el estudio de los mecanismos que permiten utilizar los rasgos constitutivos de un g\u00e9nero teatral en un marco cinematogr\u00e1fico.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La responsabilidad de impartir, desde 1990, una asignatura dedicada al teatro espa\u00f1ol del siglo XX me llev\u00f3 a la b\u00fasqueda de materiales audiovisuales para compaginarlos con los bibliogr\u00e1ficos. Son bastantes, aunque pocas veces afortunadas, las pel\u00edculas que abordan distintos aspectos de nuestra historia teatral: la vida en el seno de una compa\u00f1\u00eda en gira por provincias, la biograf\u00eda de un destacado actor hasta su triunfo final o la de una actriz siempre en un torbellino de amores, la trayectoria de alg\u00fan local emblem\u00e1tico&#8230; Su estudio conjunto como fuente de informaci\u00f3n para conocer temas apenas abordados por la bibliograf\u00eda cr\u00edtica constituy\u00f3 la primera parte de un manual universitario,\u00a0<em>El teatro en el cine espa\u00f1ol<\/em>\u00a0(1999), que complet\u00e9 con un an\u00e1lisis de diferentes adaptaciones cinematogr\u00e1ficas de las obras incluidas en los programas de mis cursos de licenciatura y doctorado. El objetivo era recopilar, ordenar y sistematizar unos apuntes elaborados durante a\u00f1os para facilitar a otros colegas y a sus alumnos una obra de consulta que les resultara \u00fatil en las tareas docentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras en la Universidad de Alicante iba organizando con mi compa\u00f1ero John D. Sanderson distintos seminarios dedicados a las relaciones entre el cine y la literatura, cuyas cuatro primeras actas se pueden consultar en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (www.cervantesvirtual.com), mis clases siguieron alentando nuevos libros como&nbsp;<em>La ciudad provinciana. Literatura y cine en torno a Calle Mayor<\/em>&nbsp;(1999). La c\u00e9lebre pel\u00edcula de Juan Antonio Bardem es un excelente ejemplo de adaptaci\u00f3n de un texto teatral,&nbsp;<em>La se\u00f1orita de Trev\u00e9lez<\/em>&nbsp;(1916), y al mismo tiempo una de las m\u00e1s logradas manifestaciones de un tema que me interesa: la ciudad provinciana. Su tratamiento literario en nuestro pa\u00eds se remonta a la novel\u00edstica decimon\u00f3nica de Clar\u00edn y Gald\u00f3s, pero sin cambios notables a lo largo de la primera mitad del siglo XX se extiende por diferentes g\u00e9neros literarios y teatrales hasta llegar a unas recreaciones cinematogr\u00e1ficas que estudi\u00e9 con el objetivo de contextualizar una pel\u00edcula,&nbsp;<em>Calle Mayor<\/em>&nbsp;(1956), de visi\u00f3n obligatoria para conocer la Espa\u00f1a del franquismo. En el origen del gui\u00f3n tambi\u00e9n escrito por Juan Antonio Bardem estaba la citada tragedia grotesca de Carlos Arniches, pero la misma formaba parte de una tradici\u00f3n en torno a un tema, la ciudad provinciana, que por entonces parec\u00eda de eterna actualidad. Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, su descubrimiento por parte de los alumnos espa\u00f1oles y extranjeros produce sorpresas e interrogantes capaces de propiciar un provechoso debate en el aula.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Siempre me han interesado los tipos raros y olvidados, sobre todo cuando esa condici\u00f3n deriva de una injusticia o un prejuicio. As\u00ed ha ocurrido tradicionalmente con los c\u00f3micos. En mis clases, ante un alumnado cada vez m\u00e1s alejado de los intereses filol\u00f3gicos, hago hincapi\u00e9 en que los actores suelen ser los grandes olvidados de la historia del teatro. A veces por lo ef\u00edmero de una labor que apenas ha dejado huellas, pero tambi\u00e9n por los prejuicios de quienes han centrado sus an\u00e1lisis en los textos y los autores, en detrimento de los \u00fanicos imprescindibles durante la representaci\u00f3n: los actores. Intento compensar ese desequilibrio dando algunas informaciones a mis alumnos acerca de una profesi\u00f3n tan particular y controvertida. Muchos de los datos o comentarios los extraigo de las numerosas memorias escritas por los actores espa\u00f1oles a partir de los a\u00f1os ochenta, en contraste con \u00e9pocas anteriores donde predomin\u00f3 el silencio compartido con otras actividades a las que parec\u00eda vedado el ejercicio de la memoria. El estudio conjunto de estas obras como literatura autobiogr\u00e1fica y fuente de informaci\u00f3n para la historia del teatro y el cine constituye la base de&nbsp;<em>C\u00f3micos ante el espejo<\/em>&nbsp;(2001), que ha tenido su continuaci\u00f3n en diversos art\u00edculos. A trav\u00e9s de los testimonios de los actores podemos adentrarnos en aspectos pocas veces tratados en la mayor\u00eda de nuestros manuales universitarios y, al mismo tiempo, valorar la dificultad de una profesi\u00f3n que hasta hace poco mantuvo una relaci\u00f3n problem\u00e1tica con destacados sectores de la sociedad espa\u00f1ola.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El continuado estudio de las adaptaciones cinematogr\u00e1ficas de textos teatrales, con la consiguiente utilizaci\u00f3n de cuantos cat\u00e1logos se han publicado, me llev\u00f3 a constatar la presencia de numerosos dramaturgos como guionistas en el cine espa\u00f1ol. Desde los autores m\u00e1s humildes y olvidados hasta las figuras se\u00f1eras, durante la etapa franquista pocos fueron los que permanecieron ajenos a una labor creativa que apenas ha merecido el inter\u00e9s de la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica. Tal vez porque tampoco fue reivindicada por los propios protagonistas. Todav\u00eda se publican monograf\u00edas, por ejemplo, sobre Miguel Mihura que obvian su labor como guionista llevada a cabo durante largas temporadas y con provechosos resultados, justo cuando su faceta teatral estaba relegada. Algo similar podr\u00edamos decir de muchos otros autores: Alfonso Sastre, Alfonso Paso, Jos\u00e9 L\u00f3pez Rubio, Edgar Neville, Jos\u00e9 M\u00aa Pem\u00e1n&#8230; Son problemas de una excesiva especializaci\u00f3n, dispuesta a parcelar y separar una obra que en las trayectorias de algunos de estos creadores responde a las mismas coordenadas, independientemente de su destino en una pantalla o un escenario. Para compensar esta tendencia acad\u00e9mica y aportar informaci\u00f3n sobre una actividad por entonces nada marginal de nuestros autores teatrales escrib\u00ed&nbsp;<em>Dramaturgos en el cine espa\u00f1ol, 1939-1975<\/em>&nbsp;(2003). El objetivo era analizar las relaciones entre el teatro y el cine desde la perspectiva de quienes, procedentes del primero, se vieron inmersos en una labor ingrata a menudo y pocas veces apreciada como es la del guionista.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Cualquier investigador necesita realizar de vez en cuando un alto en el camino para reflexionar, de una manera m\u00e1s distanciada, acerca de las materias que son objeto de su estudio. Tras diez a\u00f1os dedicados al cine y el teatro espa\u00f1oles, llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que mis preferencias se centraban en las creaciones donde el humor era un rasgo esencial. Esta circunstancia fue el punto de partida de un nuevo ensayo,&nbsp;<em>La memoria del humor<\/em>&nbsp;(2005), donde indagu\u00e9 en tan controvertido concepto desde una perspectiva personal que nunca renunci\u00f3 a las debidas consultas bibliogr\u00e1ficas. El resultado fue un recorrido por caminos literarios, teatrales y cinematogr\u00e1ficos nunca separados. La constante era la ficci\u00f3n humor\u00edstica y la encontraba en las m\u00e1s diversas manifestaciones, que acababan conviviendo en una obra donde la memoria personal realiza las funciones de una argamasa. Con su ayuda sistematic\u00e9 una concepci\u00f3n del humor que intento transmitir a mis alumnos, nada acostumbrados a que en las aulas se pueda hablar con seriedad de aquello que les hace re\u00edr. Convendr\u00eda reflexionar sobre este tema cuando hablamos del fracaso escolar y el desinter\u00e9s por las materias literarias.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de los a\u00f1os es frecuente volver sobre los propios pasos. As\u00ed me sucedi\u00f3 cuando decid\u00ed dedicarme al estudio de la trayectoria biogr\u00e1fica de Edgar Neville, a cuya obra teatral y cinematogr\u00e1fica ya hab\u00eda dedicado algunos art\u00edculos. Entr\u00e9 en contacto con este polifac\u00e9tico autor cuando intentaba reconstruir los pasos dados por su amigo Eduardo Ugarte, con quien comparti\u00f3 la experiencia de trabajar en el Hollywood de los inicios del sonoro. Hab\u00eda visto sus pel\u00edculas, conoc\u00eda sus comedias y rele\u00eda de vez en cuando algunos de sus relatos, siempre presididos por un humor que me atra\u00eda. No obstante, me faltaba aclarar algunos aspectos problem\u00e1ticos de su biograf\u00eda, sobre todo los relacionados con los episodios vividos durante la Guerra Civil. Indagu\u00e9 en archivos y bibliotecas, fui reconstruyendo testimonios incompletos y tergiversados, contrast\u00e9 las m\u00e1s diversas fuentes&#8230; y el resultado fue:&nbsp;<em>Una simpat\u00eda arrolladora. Edgar Neville, desde Hollywood al Madrid de la posguerra<\/em>&nbsp;(2007), un ensayo que escrib\u00ed como si se tratara de una novela porque as\u00ed lo exig\u00eda la rocambolesca trayectoria de un sujeto tan excepcional. De nuevo tuve que pasar del teatro al cine, utilizar una bibliograf\u00eda que pocas veces une estos campos y, sobre todo, aceptar que para los autores de aquella generaci\u00f3n de humoristas del 27 no hab\u00eda tales fronteras.<a><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco las he encontrado como ensayista al escribir\u00a0<em>La sonrisa del in\u00fatil<\/em>, actualmente en prensa. En sus heterog\u00e9neos cap\u00edtulos sigo las huellas de personajes ins\u00f3litos y pueblos entra\u00f1ables a trav\u00e9s de una historia donde se conjugan novelas, dramas, pel\u00edculas, poes\u00edas, ensayos y recuerdos personales. Esta mezcolanza me ha permitido volver a las ra\u00edces del ensayo, las enunciadas por Montaigne con una lucidez de permanente actualidad, pero me ha planteado serios problemas a la hora de \u00abcolocar\u00bb el libro. Al margen de mi condici\u00f3n provinciana de autor con perfil nada medi\u00e1tico, los posibles editores desconoc\u00edan en qu\u00e9 secci\u00f3n de las grandes superficies deber\u00eda aparecer. Sus responsables de ventas no tienen nada previsto para lo que se presenta, de manera consciente, como un ejercicio de divagaci\u00f3n escrito por un tipo sin protagonismo en los medios. Un verdadero problema en los tiempos que corren, donde la libertad a la hora de escribir no se corresponde con un panorama editorial lo suficientemente abierto para quienes hace a\u00f1os nos olvidamos de las fronteras entre el teatro, la literatura y el cine a la hora de analizar trayectorias creativas, trasvases de g\u00e9neros, temas comunes, adaptaciones, an\u00e1lisis rec\u00edprocos&#8230; y otros muchos aspectos que forman parte de unas relaciones que, como dije al principio, son numerosas, heterog\u00e9neas e intensas. Espero y conf\u00edo en que esta circunstancia, ya asentada entre los especialistas, se traslade pronto a la ense\u00f1anza secundaria, con un profesorado no sujeto a unos l\u00edmites propios de otra \u00e9poca y capaz de simultanear el an\u00e1lisis de pel\u00edculas, dramas y textos literarios en la b\u00fasqueda com\u00fan de un receptor con capacidad cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Juan\u00a0A.\u00a0R\u00edos Carratal\u00e1. Universidad de Alicante \/ cervantesvirtual.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las relaciones entre el cine y el teatro son numerosas, heterog\u00e9neas e intensas desde la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1296,"featured_media":15873,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[509],"tags":[],"class_list":["post-15872","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-artes-visuales-y-escenicas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15872"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1296"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15872"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15872\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15874,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15872\/revisions\/15874"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15873"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15872"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15872"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15872"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}