{"id":15740,"date":"2023-06-05T12:21:53","date_gmt":"2023-06-05T16:21:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/?p=15740"},"modified":"2023-06-05T12:21:55","modified_gmt":"2023-06-05T16:21:55","slug":"cuando-la-musica-atraviesa-el-relato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/cuando-la-musica-atraviesa-el-relato\/","title":{"rendered":"Cuando la m\u00fasica atraviesa el relato"},"content":{"rendered":"\n<p>Algunos pensar\u00e1n que un instrumento tiene tan solo relaci\u00f3n con la m\u00fasica. Que es un objeto aislado del resto de industrias y artes, y que su historia no es m\u00e1s que el relato de un m\u00fasico que lo toca, una orquesta que da vida, una partitura que habla.<\/p>\n\n\n\n<p>Artesan\u00eda, industria, belleza, son algunas de las palabras que vienen a la cabeza tras leer durante un tiempo historias que se conforman alrededor de la m\u00fasica. Un instrumento en un lugar determinado no habla solo en clave musical, tambi\u00e9n lo hace en clave hist\u00f3rica, profesional, ebanista. La l\u00edrica contempor\u00e1nea es el resultado de cientos de acontecimientos que tuvieron lugar en el pasado y que han moldeado sociedades hasta llegar a conformar la de hoy.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un viol\u00edn tambi\u00e9n es historia<\/h2>\n\n\n\n<p>Tras quedar prendada del sonido de un viol\u00edn, Helena Attlee (Kent, 1958), sinti\u00f3 unas ganas irrefrenables de conocer los or\u00edgenes del instrumento. La vida de la escritora siempre ha estado ligada al arte.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras graduarse en Historia del Arte, Atlee fue ganando prestigio como curadora y organi\u00adzadora de exposiciones. La relaci\u00f3n de la autora con la m\u00fasica tuvo sus \u00adbarreras en el pasado, y no fue hasta que escuch\u00f3 el sonido del<em>&nbsp;viol\u00edn de Lev&nbsp;<\/em>que se despert\u00f3 de forma explosiva su pasi\u00f3n por los compositores cl\u00e1sicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dispuesta a descubrir los or\u00edgenes del instrumento, viaj\u00f3 desde Escocia hasta el sur de Rusia, pasando por Cremona, donde vivieron los mejores luthiers de la historia. En el viaje hacia esos or\u00edgenes, fue relatando sus pasos y termin\u00f3 por dar a luz a<em>&nbsp;El viol\u00edn de Lev&nbsp;&nbsp;<\/em>(Acantilado). Mientras abr\u00eda armarios escondidos llenos de v\u00edctimas y culpables, propietarios y mafiosos, se vio ilustrando la memoria de una guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien el relato de Helena Attlee naci\u00f3 de un \u00edmpetu irracional por descubrir la historia de un instrumento an\u00f3nimo, pronto se dio cuenta de que el rastro del viol\u00edn le permit\u00eda abrirse a vidas que experimentaron un pasado plagado de violencias. V\u00edctimas del holocausto, soldados nazis, militares rusos y estrategias de propaganda que se sirvieron de la m\u00fasica para someter a naciones enteras. A medida que escrib\u00eda \u2013y caminaba\u2013 su propio relato, fue descubriendo la capacidad de la m\u00fasica de influir en el transcurso de la historia y proyectar una visi\u00f3n \u00fanica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2023\/05\/24\/646e2bbe80705.jpeg\" alt=\"Vertical\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Probable autorretrato del pintor y m\u00fasico ingl\u00e9s Hugh Barron&nbsp;(ca. 1747-1791)&nbsp;&nbsp;Sepia Times \/ Getty<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Leer<em>&nbsp;El viol\u00edn de Lev&nbsp;<\/em>es sobrevolar al pasado esplendoroso de Italia y sus cortes plagadas de m\u00fasica, con nobles a la espera del gran compositor. El mundo eclesi\u00e1stico y sus iglesias venecianas que vieron crecer la afluencia de fieles tras incorporar la m\u00fasica en sus ceremonias. Tambi\u00e9n vagabundos que se escamparon por Europa, a sabiendas de que su reputaci\u00f3n como italianos les permitir\u00eda ganarse un espacio en el mundo de la m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no solo encontramos orquestas. Tambi\u00e9n bosques alpinos que albergan los mejores \u00e1rboles, cuya madera es trabajada por reconocidos ebanistas, que m\u00e1s tarde entregan sus piezas a un luthier, que trabajar\u00e1 el instrumento que dar\u00e1 voz a un m\u00fasico.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El viol\u00edn de Lev&nbsp;<\/em>es un viaje al coraz\u00f3n de la cultura italiana desde la m\u00fasica, capaz de cambiar la vida de las personas y moldear una cultura entera, pero tambi\u00e9n es una invitaci\u00f3n urgente a reflexionar sobre el valor de los relatos y tambi\u00e9n el de los objetos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La universalidad de la m\u00fasica<\/h2>\n\n\n\n<p>La universalidad de la m\u00fasica tambi\u00e9n inspir\u00f3 al escritor Akira Mizubayashi (Sakata, 1951), quien nos adentra en un lenguaje lleno de l\u00edrica, capaz de traspasar barreras culturales y ling\u00fc\u00edsticas. \u00adMizubayashi estudi\u00f3 en la universidad de Tokio y despu\u00e9s se mud\u00f3 a Par\u00eds, donde se estableci\u00f3 de forma permanente y obtuvo un doctorado en Literatura Fran\u00adcesa en la Sorbona. Hoy es profesor universitario y su obra literaria explora temas relacionados con la identidad cultural y ling\u00fc\u00edstica, migraci\u00f3n y memoria. Su obra m\u00e1s conocida es<em>&nbsp;Une langue venue d\u2019ailleurs&nbsp;<\/em>(Gallimard, 2009), donde reflexiona sobre su propia identidad como japon\u00e9s que escribe en franc\u00e9s. Mizubayashi ha sido galardonado con varios premios literarios y en el 2011 recibi\u00f3 el Prix du Rayonnement de la Langue et de la Litt\u00e9rature Fran\u00e7aises por su contribuci\u00f3n a la cultura y la literatura.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Relatos de la m\u00fasica como testigo hist\u00f3rico, lenguaje universal, refugio o propulsora de las pasiones humanas<\/h3>\n\n\n\n<p>Su \u00faltimo libro<em>&nbsp;Alma partida&nbsp;<\/em>(Edhasa), se sit\u00faa en 1938, con un relato que transcurre en el marco de la dictadura japonesa. Las tensiones pol\u00edticas y culturales ahogan al pa\u00eds y cuatro m\u00fasicos encuentran en la m\u00fasica un refugio, que deben mantener en silencio si quieren evitar el control militar. El japon\u00e9s Yu y cuatro amigos suyos se re\u00fanen para ensayar la sonata de Schubert,<em>&nbsp;Rosamunda<\/em>. Con sus cuerdas crean un oasis amigable que les permite desconectar del ambiente de terror que impregn\u00f3 el pa\u00eds durante la dictadura. En una de sus sesiones, son descubiertos y capturados por la patrulla militar japonesa. Rai, el hijo de Yu, observar\u00e1 la escena desde debajo de su cama y ver\u00e1 c\u00f3mo uno de los militares hace a\u00f1icos el viol\u00edn de su padre. El peque\u00f1o quedar\u00e1 hu\u00e9rfano y ser\u00e1 adoptado por una familia francesa en Par\u00eds, pero la m\u00fasica nunca desaparecer\u00e1 de su ADN y se convertir\u00e1 en el mejor luthier de la capital. Atormentado todav\u00eda por esa escena que marc\u00f3 su infancia, Rai restaurar\u00e1 el viol\u00edn de su padre y viajar\u00e1 a Jap\u00f3n, donde lograr\u00e1 cerrar el c\u00edrculo de la justicia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2023\/05\/24\/646e2bdb32fef.jpeg\" alt=\"Horizontal\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Violonchelos&nbsp;en el taller&nbsp;de un luthier&nbsp;&nbsp;Jens Kalaene \/ Getty<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica aparece en la novela como un lenguaje que atraviesa al personaje de principio a fin, como un tormento y como un alivio al mismo tiempo que le permite sostenerse sobre sus ra\u00edces en un continente extra\u00f1o. Tambi\u00e9n le ayuda a sanar el dolor del pasado en un pa\u00eds que le arrebat\u00f3 a su padre con la peor de las vio\u00adlencias. La memoria y la m\u00fasica bailan de la mano en la novela de Mizuba\u00adyashi a partir de una historia que atraviesa fronteras, y que termin\u00f3 por ganar el Premio de los Libreros de Francia en el 2020.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Partitura de Scarlatti<\/h2>\n\n\n\n<p>El recuerdo y la m\u00fasica tambi\u00e9n atraviesan a la escritora H\u00e9l\u00e8ne Gestern (Nancy, 1971), esta vez desde un lugar m\u00e1s doloroso. Profesora e investigadora en la Universidad de Lorena, uno de los temas favoritos de la autora es la fotograf\u00eda y el poder que ejerce sobre la memoria, y este tema articula su obra. En su \u00faltima novela<em>&nbsp;555&nbsp;<\/em>(Errata Naturae) \u2013menos idealista que el resto\u2013 la m\u00fasica es el motor de la peor de las avaricias y un brebaje capaz de saciar la sed de venganza en personajes inundados de rencor.<\/p>\n\n\n\n<p>El ebanista Gr\u00e9goire Coblence descubre una partitura an\u00f3nima en el interior de un estuche de violonchelo \u2013comienzan las disonancias en la historia de Gestern\u2013. Las posibilidades de atribuir la partitura a Scarlatti, uno de los m\u00e1s reconocidos compositores de clavec\u00edn, despierta la codicia de muchos que se involucrar\u00e1n de pleno por demostrar que la composici\u00f3n es de un valor incalculable. Junto con su socio luthier Giancarlo Albizon, el ebanista se pondr\u00e1 en contacto con una famosa clavecinista, un coleccionista belga y un music\u00f3logo, y con ellos comenzar\u00e1 una partida de ajedrez con una pregunta en el eje del duelo: \u201c\u00bfSer\u00e1 que Scarlatti compuso 556 sonatas, en lugar de 555?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2023\/05\/24\/646e2bbd0965d.jpeg\" alt=\"Vertical\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Joven flautista\u2019, de Judith Leyster (1609\u20131660), pintora del Siglo de Oro neerland\u00e9s&nbsp;&nbsp;Heritage Images \/ Getty<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Gestern no trata la m\u00fasica desde su vertiente rom\u00e1ntica sino todo lo contrario. En<em>&nbsp;555&nbsp;<\/em>leemos un relato de una psicolog\u00eda m\u00e1s impura, dominado por el ansia de riqueza, el rencor, la mentira. Los personajes de la historia parecen estar dispuestos a todo con tal de salirse con la suya, y el amor \u2013que en la novela anterior era motor de sanaci\u00f3n\u2013 es aqu\u00ed propulsor de venganza. Tambi\u00e9n la m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p>Gestern escribe un thriller elegante y absorbente. Asonante, a veces, aunque en su mayor\u00eda disonante. Gracias a ella descubrimos c\u00f3mo el poder de los nombres y el talento de los compositores es capaz de despertar las peores avaricias en qui\u00e9nes est\u00e1n tan cegados por el lucro que olvidaron la belleza. Mediante una partitura, un gremio de ebanistas y luthiers y algunos corazones dolidos, Gestern ahonda en la universalidad de la psicolog\u00eda humana, con todas sus luces y sombras.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">M\u00fasica, amor y el mar<\/h2>\n\n\n\n<p>Hasta ahora hemos le\u00eddo sobre la m\u00fasica como testigo hist\u00f3rico, lenguaje universal y propulsora de las pasiones humanas. Pascal Quignard (Veurneuil-sur-Avre, 1948) nos acerca a la m\u00fasica como refugio. El autor naci\u00f3 en una familia de gram\u00e1ticos y organistas y lleg\u00f3 a ser secretario general de Gallimard y dirigir en Versalles el Festival de \u00d3pera Barroca, carrera que abandon\u00f3 para dedicarse de pleno a la escritura. La obra literaria de Quignard se vertebra sobre el pensamiento y la belleza y sus libros son ensayos, poemas y novelas al mismo tiempo. Recientemente le ha merecido el prestigioso premio Formentor de las Letras al conjunto de su obra, que recoger\u00e1 en septiembre en Canfranc (Huesca).<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima novela de Quignard,<em>&nbsp;El amor el mar&nbsp;<\/em>(Galaxia Gutenberg), se sit\u00faa en el a\u00f1o 1652, en medio de una Europa devastada por las guerras religiosas. El caos en un clima de protestas, el hambre y las epidemias, el vandalismo empedernido y las revueltas brutales contra el poder mon\u00e1rquico inundaron la Europa del siglo XVII. Es en este momento cuando Pascal Quignard decide resucitar a grandes m\u00fasicos que hab\u00edamos olvidado. Leemos en escena al clavecinista alem\u00e1n y compositor de la primera suite barroca Jakob Frogeber (1616-1667). Tambi\u00e9n al laudista Charles Flery de Blancrocher (1605-1652) que se suicid\u00f3 tir\u00e1ndose por una escalera, y a muchos otros cuyos nombres hab\u00edamos olvidado.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un instrumento en un lugar determinado no habla solo en clave musical, tambi\u00e9n lo hace en clave hist\u00f3rica<\/h3>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica acompa\u00f1a la triste historia de amor entre la violinista Thullyn y el virtuoso copista y compositor Lambert Hatten. Ella lo abandonar\u00e1 para retirarse a Suecia, frente al mar. En una simbiosis entre el amor, el oc\u00e9ano y la m\u00fasica, el autor consigue una especie de \u00e9xtasis sensorial con un toque deprimente, tal vez fruto de la a\u00f1oranza que siente por su hermano violonchelista que muri\u00f3 durante la pandemia del coronavirus. Juntos tocaron m\u00fasica durante a\u00f1os y ambos se encontraban en esa complicidad silenciosa, al un\u00edsono de la belleza. Tal vez el libro sea una forma de reencontrarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo de este recuerdo pand\u00e9mico nos devuelve al contexto de la novela, esclavizado por una incertidumbre vital debido a las pestes y la violencia. La m\u00fasica barroca, impulsiva, salvaje e irrefrenable que sigue viva hoy por incomprensible y misteriosa, al igual que el libro de Quignard. A trav\u00e9s de mon\u00f3logos interminables, obras de arte y paisajes grises pasados por agua, el autor mezcla pintura y ficci\u00f3n, arte y literatura, realidad e imaginaci\u00f3n. Salimos de la lectura algo aturdidos, como lo hacemos tras escuchar m\u00fasica barroca, como si el autor haya logrado transcribir con palabras un estilo musical que evoca tantas cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>De Amberes a Estocolmo, de Par\u00eds a Ostende hasta llegar a una de las islas de Constantinopla, deambulamos con Quignard por el pasado y el presente como si form\u00e1ramos parte de una marea caprichosa que nos lleva a la Europa de las mil historias, por la que empezaban a circular las l\u00edneas que dar\u00edan paso al intercambio de partituras, el tr\u00e1fico de instrumentos y, sobre todo, la fusi\u00f3n de una globalidad fruto de miles de ideas, arte y amores.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/files\/content_image_mobile_filter\/uploads\/2023\/05\/24\/646e2bbb04569.jpeg\" alt=\"Vertical\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Helena Attlee&nbsp;&nbsp;Acantilado<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Entrevista a Helena Attlee, autora de&nbsp;\u2018El viol\u00edn de Lev\u2019\u200b<\/h3>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u201cLa historia del instrumento es tambi\u00e9n la historia de la guerra\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Escuchar la melod\u00eda del viol\u00edn de Lev supuso un punto de inflexi\u00f3n en su vida. \u00bfQu\u00e9 sinti\u00f3 frente al escenario?<\/strong><br>Mi conexi\u00f3n con la m\u00fasica comenz\u00f3 cuando el violinista Greg Lawson entr\u00f3 en el escenario y comenz\u00f3 a tocar el viol\u00edn. El sonido me lleg\u00f3 directamente al coraz\u00f3n; sent\u00ed como si el instrumento conversara directamente conmigo.<br><br><strong>Cuando tom\u00f3 la decisi\u00f3n de ir tras el rastro del viol\u00edn, \u00bffue desde un lugar impulsivo o racional?<\/strong><br>Comenzar a investigar la procedencia del viol\u00edn fue un acto impulsivo. Comenc\u00e9 a desarrollar una especie de lealtad para con la historia que me dio fuerzas para continuar. Fue un proceso arduo y me encontr\u00e9 con muchos callejones sin salida, pero la aventura me permiti\u00f3 realizar viajes extraordinarios; desde Escocia hasta el sur profundo de Rusia, visitando m\u00fasicos, talleres de luthiers, bosques y conservatorios. Comenc\u00e9 a llenar mis d\u00edas con el sonido de Corelli, Sammartini, Vivaldi, Tartini y otros compositores de la \u00e9poca. Sent\u00eda como si la m\u00fasica cl\u00e1sica formara nuevas sinapsis en mi cerebro y eso me ayudaba a avanzar en la historia. Poco a poco me fui adentrando en la comunidad de m\u00fasicos y artesanos, y hasta llegu\u00e9 a visitar la escuela estatal de luthiers en Cremona, donde acuden estudiantes de todo el mundo para aprender a fabricar violines, como lo hac\u00eda Andrea Amati hace cuatrocientos cincuenta a\u00f1os.<br><br><strong>Las artes y su comercializaci\u00f3n promovieron la europeizaci\u00f3n, e Italia fue uno de sus pa\u00edses m\u00e1s espl\u00e9ndidos. Cuando comenz\u00f3 a escribir el libro, \u00bfpens\u00f3 en el potencial hist\u00f3rico del relato o surgi\u00f3 de forma espont\u00e1nea?<\/strong><br>Durante mucho tiempo dud\u00e9 antes de escribir sobre la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. Soy consciente de que es una historia que se cuenta a menudo y cre\u00eda que no me correspond\u00eda a m\u00ed hacerlo. Sin embargo, trazar el pasado del instrumento me ayud\u00f3 a darme cuenta de que los violines tienen un punto de vista \u00fanico sobre el pasado, y eso me fascin\u00f3. Durante la guerra, los violines fueron saqueados una y otra vez, primero por los nazis y luego por los soldados rusos. Estos saqueos hicieron que los instrumentos recorrieran Europa durante las distintas fases de la guerra y yo necesitaba saber c\u00f3mo hab\u00eda acabado el viol\u00edn de Lev en Rusia, as\u00ed que la historia del instrumento es tambi\u00e9n la historia de la guerra.<br><br><strong>Escribe sobre los violines como negocio, un sector que se aleja del romanticismo que la mayor\u00eda atribuimos a la m\u00fasica cl\u00e1sica y sus instrumentos. \u00bfEs una invitaci\u00f3n a reflexionar sobre el valor de los objetos?<\/strong><br>Efectivamente, el libro es tambi\u00e9n un interrogante sobre la forma en que nos relacionamos con los objetos de nuestra vida, c\u00f3mo los valoramos y hasta qu\u00e9 punto importa su verdadera identidad. Me interesaba ver c\u00f3mo valoran los violines distintos sectores de la sociedad. Para un m\u00fasico, el viol\u00edn es una herramienta y un medio para ganarse la vida y lo que importa es su voz. Para gestores de fondos, banqueros, coleccionistas y fundaciones, los violines son una inversi\u00f3n fiable, ya que mantienen su valor en tiempos de crisis. Con el tiempo, me fui dando cuenta de que lo que realmente me importaba era la voz del viol\u00edn y mi inter\u00e9s por su procedencia disminuy\u00f3, aunque me alegra haber llegado hasta el final de la historia.<br><br><strong>Ahora que ha salido del anonimato, \u00bfad\u00f3nde ha ido a parar el viol\u00edn de Lev?<\/strong><br>Cuando termin\u00e9 el libro, estaba muy deteriorado y no se pod\u00eda tocar, as\u00ed que puse en marcha una campa\u00f1a de financiaci\u00f3n colectiva. Con m\u00e1s de diez mil libras recaudadas, lo enviamos a Londres para su restauraci\u00f3n. Tardaron un a\u00f1o en ponerlo a punto. Ahora est\u00e1 de nuevo en manos de Greg. Tras grabar un disco, lo prestar\u00e1 a otros m\u00fasicos para que puedan disfrutarlo. Ser\u00e1 el siguiente cap\u00edtulo de la historia, que no habr\u00eda tenido lugar si no hubiera escuchado la melod\u00eda aquella fat\u00eddica noche y me hubiera enamorado de su voz.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los libros<br><strong>Helena Attlee<\/strong><br><strong><em>El viol\u00edn de Lev \/ El viol\u00ed d\u2019en Lev<\/em><\/strong><br>Traducci\u00f3n: Mar\u00eda Belmonte Barrenechea \/ Albert Nolla<br>Acantilado \/\u00a0Quaderns Crema<br><br><strong>Akira Mizubayashi<\/strong><br><em><strong>Alma partida<\/strong><\/em><br>Traducci\u00f3n: Luc\u00eda Dorin.<br><br><strong>H\u00e9l\u00e8ne Gestern<\/strong><br><em><strong>555<\/strong><\/em><br>Traducci\u00f3n: Celia Garc\u00eda Abell\u00e1n.<br><br><strong>Pascal Quignard<\/strong><br><strong><em>El amor el mar<\/em><\/strong><br>Traducci\u00f3n: Ignacio Vidal-Folch.<\/h3>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: www.lavanguardia.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunos pensar\u00e1n que un instrumento tiene tan solo relaci\u00f3n con la m\u00fasica. 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