{"id":15617,"date":"2023-05-15T13:24:09","date_gmt":"2023-05-15T17:24:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/?p=15617"},"modified":"2023-05-15T13:24:12","modified_gmt":"2023-05-15T17:24:12","slug":"filosofia-en-3-minutos-henri-bergson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/filosofia-en-3-minutos-henri-bergson\/","title":{"rendered":"Filosof\u00eda en 3 minutos: Henri Bergson"},"content":{"rendered":"\n<p>Es muy posible que los especialistas en el cerebro \u2013neur\u00f3logos, neurobi\u00f3logos, neuropsic\u00f3logos, neurobi\u00f3logos, neuropat\u00f3logos y otros neurocient\u00edficos\u2013 , si leen esta nota, lo cual es m\u00e1s bien improbable, y tambi\u00e9n cualquiera de los lectores de esta p\u00e1gina, aficionado o no a las neurociencias, se sienta por completo desconcertado al informarse que Henri Bergson (1859-1941), fil\u00f3sofo que brill\u00f3 en las primeras d\u00e9cadas del siglo pasado y Premio Nobel de 1927, pensaba que el pensamiento no era un acto cerebral. Algunos otros fil\u00f3sofos y fil\u00f3sofas, anteriores y posteriores, y de notoria fama, se inclinan tambi\u00e9n por pensar lo mismo, es decir, que\u00a0<strong>el cerebro humano no alberga, produce, origina o segrega pensamientos<\/strong>. Quiz\u00e1 el improbable neurocient\u00edfico sienta, a pesar de todo, que se trata de una idea interesante, aunque absolutamente inveros\u00edmil o incre\u00edble bajo de todo punto de vista. De cualquier modo, que no se piense con las neuronas, no quiere decir que estas no sean la base biol\u00f3gica del pensamiento (no su causa). En el bergsonismo, sin embargo, la misma materia no consiste en pura materialidad, por decir as\u00ed.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bergson, durante su infancia, vivi\u00f3 en Par\u00eds como si fuera un exp\u00f3sito internado en instituciones educativas para ni\u00f1os superdotados<\/strong>. Las aventuras fallidas de su padre, un compositor y pianista polaco de origen jud\u00edo, condujeron a su familia (ten\u00eda seis hermanos) a residir en Londres, donde pasaba los veranos. Con su madre, Kate Levinson, una dama angloirlandesa, no tuvo m\u00e1s que un distante v\u00ednculo afectivo. De adolescente estudi\u00f3 en el Lic\u00e9e Condorcet, uno de los m\u00e1s antiguos y famosos liceos parisinos. Luego, a los dieciocho a\u00f1os, ingres\u00f3 en la \u00c9cole Normale Superieure. En esa \u00e9poca gan\u00f3 el premio nacional del Concurso de Matem\u00e1ticas solucionando un problema de Pascal sobre c\u00edrculos tangentes. Entre 1881 y 1888, ya licenciado en letras y mientras preparaba su doctorado en filosof\u00eda, Bergson fue designado como maestro de liceo en Angers y m\u00e1s tarde como docente universitario en Clermont-Ferrand. Se doctor\u00f3 presentado las dos tesis obligatorias: sobre la f\u00edsica de&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/cultura\/filosofia-en-3-minutos-aristoteles.phtml\" rel=\"noreferrer noopener\">Arist\u00f3teles<\/a>&nbsp;y la disertaci\u00f3n que se convertir\u00e1 en su primer libro publicado en 1889,&nbsp;<em>Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1891 se cas\u00f3 con Louise Neuburger, prima de<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/https\/\/www.perfil.com\/Personalidaes\/marcel-proust\" rel=\"noreferrer noopener\">&nbsp;Marcel Proust<\/a>. Adem\u00e1s de ense\u00f1ar en el liceo parisino Henri IV,&nbsp; Bergson public\u00f3 su segundo obra,&nbsp;<em>Materia y memoria<\/em>&nbsp;(1896), subtitulado&nbsp;<em>Ensayo sobre la relaci\u00f3n del cuerpo con el esp\u00edritu<\/em>, inspirado por el realismo espiritualista del fil\u00f3sofo y arque\u00f3logo F\u00e9lix Ravaisson (admirado por Heidegger y Derrida), quien hab\u00eda asistido a las clases impartidas por Schelling en M\u00fcnich. En esta notable obra, empleando una considerable cantidad de material cient\u00edfico, ya&nbsp;<strong>Bergson defiende el dualismo cuerpo-esp\u00edritu ante los psico-fisi\u00f3logos que reducen la conciencia a los estados cerebrales,<\/strong>&nbsp;pero a la vez intenta superar la partici\u00f3n dualista hacia un monismo a trav\u00e9s de una teor\u00eda metaf\u00edsica de la interacci\u00f3n cuerpo-esp\u00edritu. El libro result\u00f3, a pesar de todo, bien recibido por la comunidad cient\u00edfica, que por un lado celebr\u00f3 su copiosa bibliograf\u00eda especializada y el cuestionamiento del materialismo dogm\u00e1tico y por el otro, en cambio, evit\u00f3 comentar la filosof\u00eda bergsoniana, que por mucho tiempo ser\u00e1 bastante mal comprendida con algunas excepciones, como Alfred North Whitehead.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1897 fue nombrado ma\u00eetre de conf\u00e9rences de la \u00c9cole Normale Superieure, y dos a\u00f1os despu\u00e9s comenz\u00f3 a ense\u00f1ar en la c\u00e1tedra de filosof\u00eda moderna del prestigioso Coll\u00e8ge de France.&nbsp;<strong>Las clases de Bergson, dictadas los viernes por la tarde, obtuvieron un estrepitoso \u00e9xito y a ellas asist\u00edan, entre muchos otros, Antonio Machado y T. S. Eliot, los historiadores de la filosof\u00eda \u00c9mile Br\u00e9hier y \u00c9tienne Gilson o los fil\u00f3sofos Jean Wahl y Charles P\u00e9guy<\/strong>, y una multitud de j\u00f3venes damas. Desde ese momento, y durante m\u00e1s de una d\u00e9cada, el bergsonismo se puso de moda en Par\u00eds, cuyos ecos alcanzaron a la conferencias que dio por entonces en Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos. A ello tambi\u00e9n favorecieron tres libros publicados por Bergson:&nbsp;<em>La risa<\/em>&nbsp;(1900),&nbsp;<em>Introducci\u00f3n a la metaf\u00edsica<\/em>&nbsp;(1903) y&nbsp;<em>La evoluci\u00f3n creadora<\/em>&nbsp;(1907), que afirmaron al bergsonismo como un evento filos\u00f3fico internacional. El segundo de ellos se considera el manifiesto fundacional de la escuela bergsoniana. All\u00ed Bergson cr\u00edtica a la metaf\u00edsica tradicional, a la que juzga fascinada por lo perenne y eterno y propone un nuevo m\u00e9todo, el de la \u201cintuici\u00f3n\u201d. El texto fue traducido a los principales idiomas e influy\u00f3 en distintas tendencias, como el futurismo italiano de Giovanni Papini, el sindicalismo revolucionario de Sorel, el cubismo franc\u00e9s, el dada\u00edsmo ruso o incluso en el mismo Proust.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1914, cuando estalla la guerra, Bergson<strong>&nbsp;fue elegido miembro la Academia Francesa, lo cual provoc\u00f3 el repudio del partido derechista Acci\u00f3n Francesa por ser jud\u00edo (el primero nombrado por la Academia)<\/strong>. Ese mismo a\u00f1o se incluyeron&nbsp;<em>Materia y memoria&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>La evoluci\u00f3n creadora<\/em>&nbsp;en el Index de libros prohibidos por la Iglesia Cat\u00f3lica. Con Francia sufriendo los estragos b\u00e9licos, en 1917 se lo envi\u00f3 en misi\u00f3n diplom\u00e1tica a Washington para convencer al presidente Wilson de la necesidad de una intervenci\u00f3n armada de Estados Unidos. Luego, de 1922 a 1926, se desempe\u00f1\u00f3 como presidente de la Comisi\u00f3n de Cooperaci\u00f3n Intelectual de la Sociedad de las Naciones, de la que particip\u00f3 Einstein, entre otros cient\u00edficos e intelectuales, tras negarse varias veces. En el momento que asumi\u00f3 en el organismo, Bergson hab\u00eda sido objeto de duras cr\u00edticas por parte de la comunidad cient\u00edfica a causa de la publicaci\u00f3n de&nbsp;<em>Duraci\u00f3n y simultaneidad&nbsp;<\/em>(1922), donde discute con la teor\u00eda de la relatividad, al punto que decidi\u00f3 postergar la reedici\u00f3n del libro.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde mediados de la d\u00e9cada de los 20, hasta su fallecimiento en 1941, Bergson se alej\u00f3 paulatinamente de la vida p\u00fablica, desanimado ante el avance del antisemitismo y un reumatismo progresivo que entorpec\u00eda sus movimientos. De hecho, por motivos de salud,&nbsp;<strong>no acudi\u00f3 a recibir el Nobel de Literatura y env\u00edo un breve texto<\/strong>. En 1930 sufri\u00f3 un desvanecimiento cuando se le concedi\u00f3 la Gran Cruz de la Legi\u00f3n de Honor, la m\u00e1xima condecoraci\u00f3n del Estado franc\u00e9s. Aun cada vez m\u00e1s enfermo y afectado por la creciente persecuci\u00f3n de los jud\u00edos en Europa (lo que lo disuade de adherir moralmente al catolicismo), public\u00f3&nbsp;<em>Las dos fuentes de la moral y de la religi\u00f3n<\/em>&nbsp;(1932), en el que disputa con la sociolog\u00eda de Durkheim y la antropolog\u00eda de L\u00e9vy-Bruhl para integrarlas en su concepto de \u201cimpulso vital\u201d (\u00e9lan vital), y su \u00faltimo libro,&nbsp;<em>El pensamiento y lo moviente&nbsp;<\/em>(1934),&nbsp; un tratado acerca del universo como un devenir sin sustrato, en perpetua creaci\u00f3n. Bajo el r\u00e9gimen pronazi de Vichy, rechaz\u00f3 todo privilegio y prefiri\u00f3 portar la estrella amarilla que lo identificaba como jud\u00edo \u2013 si bien nunca hab\u00eda practicado el culto \u2013&nbsp; y no dud\u00f3 en inscribirse por propia voluntad en el registro de jud\u00edos franceses.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La intuici\u00f3n de la \u201cduraci\u00f3n\u201d (dur\u00e9e) \u2013 el tiempo aut\u00e9ntico \u2013 es el concepto central del pensamiento de Bergson, si bien nunca le confiri\u00f3 una definici\u00f3n categ\u00f3rica y concluyente, ya que consideraba que s\u00f3lo pod\u00eda explicarse a partir de vivencias concretas y a trav\u00e9s de breves reflexiones y conceptualizaciones. Si el tiempo, en otras palabras, no fuera duraci\u00f3n el universo como tal estar\u00eda dado en su totalidad de una vez. Por eso aquello que llega a existir se demora.&nbsp;<strong>El c\u00e9lebre ejemplo bergsoniano del agua azucarada en el vaso dice que tras introducir en este el terr\u00f3n de az\u00facar, es posible remover m\u00e1s r\u00e1pido o m\u00e1s despacio pero no se puede eludir experimentar, en la espera de su disoluci\u00f3n, una diferencia absoluta entre la propia duraci\u00f3n interna y la duraci\u00f3n material<\/strong>. Por lo tanto, el hecho de que en la realidad se dan procesos antes que \u201ccosas\u201d muestra que ella misma se retrasa o acelera y que, de ese modo, no fluye, sino que dura en ritmos y tensiones m\u00faltiples y diferentes. Esta duraci\u00f3n, para Bergson, supone una invitaci\u00f3n al ejercicio de la libertad por parte de los seres vivientes, seg\u00fan la noci\u00f3n de \u00e9lan vital.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La filosof\u00eda bergsoniana de la duraci\u00f3n tiene su punto de partida en una definici\u00f3n del tiempo basada, por consiguiente, en la experiencia interior, \u201csubjetiva\u201d, de \u00e9ste y la extiende, mediante un procedimiento que combina saber cient\u00edfico y pensamiento filos\u00f3fico (o \u201cmetaf\u00edsico\u201d), a la totalidad del universo.&nbsp;<strong>El tiempo real \u2013 la dur\u00e9e \u2013 crece o decrece en su creaci\u00f3n de novedad, y no se mantiene id\u00e9ntico a s\u00ed mismo como el espacio<\/strong>. La duraci\u00f3n es memoria y la conciencia es libre en la medida que se vuelca con todo su pasado virtual sobre el presente, en el cual se actualiza, adicionando un \u201cdespu\u00e9s\u201d al \u201cantes\u201d.&nbsp; La vida consciente excede el estado fisicoqu\u00edmico del cerebro en esa relaci\u00f3n de la memoria y la materia, y aunque le sirve de condici\u00f3n fisiol\u00f3gica, el pensamiento no consiste en una emanaci\u00f3n cerebral. El recuerdo y la percepci\u00f3n, mezclados en la actividad sensoria, difieren y el presente no desaparece al pasar (sino dura) porque comprende todo el pasado. Cualquier estado de conciencia, aun siendo transitorio, ocupa una cierta duraci\u00f3n, por lo que ya es recuerdo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Bergson, hay dos clases de memoria, por las cuales el pasado est\u00e1 en el presente: memoria-contracci\u00f3n y memoria-capa. La primera condensa simult\u00e1neamente lo percibido, conservando y prolongando el pasado en el presente, de modo que impide que vuelva a comenzar a cada instante. La segunda memoria introduce en la percepci\u00f3n actual recuerdos que la completan para proporcionar el reconocimiento de los objetos materiales y, as\u00ed, saber qu\u00e9 son. De aqu\u00ed que la mayor parte de lo que se percibe es antiguo, proyecci\u00f3n de lo viejo sobre lo nuevo, pasado acumulado en la conciencia, cuya esencia radica en almacenar la duraci\u00f3n. Sin embargo, como recordar algo implica transformarlo, en cuanto el regreso al presente irrumpe como un nuevo momento de la duraci\u00f3n, que ser\u00e1 tambi\u00e9n conservado en la memoria, el hecho mismo de retornar trae una novedad.&nbsp;<strong>El recuerdo y la percepci\u00f3n acrecientan la dur\u00e9e y cada repetici\u00f3n que acontece en ella agrega una diferencia<\/strong>. Bergson afirma que el \u201cesp\u00edritu\u201d es la memoria en la percepci\u00f3n, dilaci\u00f3n del pasado en el presente, creaci\u00f3n incesante. El pasado, por esto mismo, permanece indefinido, ya que la vida consciente no recuerda todo el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El cerebro, en todo caso, no constituye el \u00f3rgano de la memoria o del conocimiento, ni la sede del pensamiento o de las representaciones, sino su funci\u00f3n es reprimir el surgimiento tanto de los recuerdos como de las percepciones que no son \u00fatiles&nbsp;<\/strong>al cuerpo para conservarse en el mundo material. Esto es, en la duraci\u00f3n se perciben magnitudes mayores o m\u00e1s peque\u00f1as de las que llegan a la conciencia ordinaria. Dicho de otra manera, el cerebro es el \u00f3rgano de la conservatio vitae. Por eso no alberga el pensamiento ni lo produce sino lo sujeta al presente espacial del organismo. Bergson afirma que la actividad cerebral es un extracto representado del pensamiento, no m\u00e1s que una mera representaci\u00f3n de este. El cerebro, por otra parte, no puede acumular pasado \u2013 dur\u00e9e \u2013 porque, dada su funci\u00f3n, se encuentra siempre en el presente como un intervalo o una expectativa.&nbsp; En vez de conectar de inmediato la reacci\u00f3n a la acci\u00f3n, abre un corte en el tiempo, una detenci\u00f3n del automatismo est\u00edmulo-respuesta que lleva a la excitaci\u00f3n ramificarse en impulsos nerviosos innumerables, y entre ellos el cerebro elige su reacci\u00f3n de acuerdo con el desarrollo encef\u00e1lico del ser viviente. A su vez, la voluntad brota con la memoria, una virtualidad extraespacial, no cerebral, no material, que confiere sentido a la acci\u00f3n del presente al situarla en la duraci\u00f3n del pasado en su grado m\u00e1s contra\u00eddo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Bergson sostiene que en la paramnesia o falso reconocimiento, es decir, en el d\u00e9j\u00e0 vu, el organismo suspende la conducta de adaptaci\u00f3n a la vida con el fin de autopreservarse, lo que yuxtapone a la percepci\u00f3n presente su propio recuerdo, en general excluido, de lo que resulta el sentimiento de \u201calgo ya vivido\u201d. Debido a su complejidad y al elevado n\u00famero de conexiones,&nbsp;<strong>el cerebro humano es capaz de contraponer a cada h\u00e1bito adquirido otro y a un automatismo otro automatismo opuesto<\/strong>. La inteligencia cognitiva es concebida por Bergson por medio de dos analog\u00edas: el caleidoscopio y el cine. El primero se refiere al modo en que la inteligencia fragmenta la materia inerte para adecuarla a su acci\u00f3n sobre ella, con lo que revela una intuici\u00f3n real del objeto, como en el conocimiento matem\u00e1tico y cient\u00edfico. El segundo, el car\u00e1cter cinematogr\u00e1fico de la inteligencia,&nbsp; se atiene al r\u00e9gimen caleidosc\u00f3pico e interpreta la fragmentaci\u00f3n inmovilizada como los mismos componentes de la realidad, ignorando que las percepciones efect\u00faan recortes din\u00e1micos en la duraci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<em>La evoluci\u00f3n creadora&nbsp;<\/em>(1907), Bergson desarrolla la dur\u00e9e como el \u201ctodo abierto\u201d que abarca a la totalidad de lo que existe en el universo, el horizonte primordial y absoluto de todos los seres vivos y acontecimientos,&nbsp; despleg\u00e1ndose de modo subconsciente e indeterminada en la temporalidad, entre el caos y el cosmos.&nbsp;<strong>La duraci\u00f3n es un campo de im\u00e1genes de la materia que interact\u00faan entre s\u00ed y poseen una luz inmanente, y asimismo una conciencia virtual que solo despierta o se torna actual cuando su desenvolvimiento es detenido<\/strong>. Estas im\u00e1genes pueden congregarse en torno a focos dispersos, dando lugar a percepciones conscientes de una parte o regi\u00f3n de la duraci\u00f3n: son los seres vivientes. Los objetos que estos perciben determinan sectores de la materia de acuerdo con sus intereses org\u00e1nicos y vitales. La imagen, por lo dem\u00e1s, contiene un reflejo virtual de la cosa&nbsp; (\u201creal sin ser actual, ideal sin ser abstracto\u201d, dice Bergson) que conforma su desplazamiento en la pura dur\u00e9e, no en lo espacial, sino a trav\u00e9s de diferentes grados de estados de conciencia.&nbsp; Con todo, lo viviente est\u00e1 condicionado por las necesidades del organismo. En los seres humanos las conexiones cerebrales, que est\u00e1n al servicio de la sobrevivencia del cuerpo, hacen que se pliegue el espacio sobre la duraci\u00f3n e inhiba el \u00e9lan vital que proviene del pasado. Entonces caen en la repetici\u00f3n sin diferencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El cerebro es una imagen, entre otras, del campo de la duraci\u00f3n, y en tanto cierto estado de la conciencia, configura una representaci\u00f3n cient\u00edfica de la memoria y el pensamiento, un recorte espacial realizado por la inteligencia cognitiva sobre la materia viva, la inmovilizaci\u00f3n de un proceso que acontece en la temporalidad. Puede admitirse, si se quiere, que<strong>\u00a0la estructura fisicoqu\u00edmica cerebral, producto de la evoluci\u00f3n creadora, hace de soporte som\u00e1tico del acto de pensar, no que lo genera o determina, delimita o define<\/strong>. El elemento en que se mueve el pensamiento, invisible e incorp\u00f3reo, es de la memoria de la dur\u00e9e, en el recuerdo de cosas y sucesos que no est\u00e1n presentes pero que al recordarlos, en el presente, modifican las restantes categor\u00edas del tiempo, el pasado y el futuro. Obviamente esto significa que, para Bergson, el devenir de la conciencia no depende de la denominada \u201cmateria\u201d sino, de alg\u00fan modo, a la inversa.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: www.perfil.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es muy posible que los especialistas en el cerebro \u2013neur\u00f3logos, neurobi\u00f3logos, neuropsic\u00f3logos, neurobi\u00f3logos, neuropat\u00f3logos y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1296,"featured_media":15618,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[499],"tags":[],"class_list":["post-15617","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15617"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1296"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15617"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15617\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15619,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15617\/revisions\/15619"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15618"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15617"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15617"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15617"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}