{"id":15442,"date":"2023-04-17T19:45:59","date_gmt":"2023-04-17T23:45:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/?p=15442"},"modified":"2023-04-17T19:46:02","modified_gmt":"2023-04-17T23:46:02","slug":"el-cine-de-ciencia-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/el-cine-de-ciencia-ficcion\/","title":{"rendered":"El cine de ciencia ficci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>En una realidad cotidiana, dominada por la presencia abrumadora de la ciencia y la tecnolog\u00eda (la tecnociencia, seg\u00fan la feliz denominaci\u00f3n de Gilbert Hottois), resulta inevitable verlas por todas partes. Pero, a pesar de todo, a\u00fan resulta bastante dif\u00edcil hablar seriamente de ciencia en el cine. De hecho, tal como dice Jacques Jouhaneau: \u00abEl cine se alimenta de ficciones, la ciencia de realidades.\u00bb Parecen de entrada dos mundos bastante incompatibles.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, una b\u00fasqueda bibliogr\u00e1fica sobre \u00abciencia\u00bb en la biblioteca de una filmoteca acostumbra a dar resultados muy pobres, y casi siempre centrados en dos grandes aspectos que parecen resumir la relaci\u00f3n entre cine y ciencia: el cine cient\u00edfico y la ciencia ficci\u00f3n. El primero se refiere a una vertiente divulgativa del cine, el segundo es el que ahora nos interesa aqu\u00ed: el cine de ciencia ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La aventura de la ciencia<\/h4>\n\n\n\n<p>Posiblemente, en la literatura, la primera referencia importante a la ciencia y a lo que representa para la sociedad que la practica y la adopta se encuentra en el Frankenstein (1818) de Mary Shelley. Lamentablemente, el cine ha cambiado la imagen popular de lo que era una seria reflexi\u00f3n sobre el poder de la ciencia y su responsabilidad final. Mary Shelley subtitul\u00f3 su novela como \u00abel moderno Prometeo\u00bb, destacando el hecho de que el cient\u00edfico, el doctor Frankenstein, como Prometeo, se arriesga a hacer lo que est\u00e1 \u00abprohibido\u00bb precisamente para aportar a la humanidad nuevas posibilidades que hasta entonces le han sido negadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Historiadores de la ciencia ficci\u00f3n como el brit\u00e1nico Brian W. Aldiss acostumbran, por lo tanto, a considerar el Frankenstein de Mary Shelley como la primera novela del g\u00e9nero, en el sentido de la definici\u00f3n que Isaac Asimov le daba: una especulaci\u00f3n \u00absobre la respuesta humana a los cambios en el nivel de la ciencia y la tecnolog\u00eda\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3gicamente, en el seno de la sociedad brit\u00e1nica de la \u00e9poca, a principios del siglo XIX, la novedad del prop\u00f3sito del doctor Frankenstein serv\u00eda para alertar sobre el peligro que ciertos resultados de la ciencia pueden conllevar. Tal vez por ello, la versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de&nbsp;<em>Frankenstein&nbsp;<\/em>hecha por James Whale en 1931 olvida gran parte de la ciencia (y de la aventura de hacerla) que s\u00ed que est\u00e1 presente en la novela de Mary Shelley, y convierte la historia en una referencia b\u00e1sica del cine de terror y, de hecho, se podr\u00eda decir que hace de ella un alegato admonitorio contra la ciencia y sus peligros. Desgraciadamente, la obra cl\u00e1sica con la que se inicia la ciencia ficci\u00f3n escrita, una vez llega al cine se convierte en algo muy distinto.<\/p>\n\n\n\n<p>De paso diremos que, por suerte, muy recientemente, en 1995, Kenneth Branagh ha recuperado el esp\u00edritu de exploraci\u00f3n y aventura que Mary Shelley vio en la ciencia, y lo ha llevado a su versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de las desventuras del pobre doctor Frankenstein. Shelley quiso empezar y acabar la novela con el encuentro del doctor Frankenstein con el capit\u00e1n Robert Walton, que pretende llegar al Polo Norte. Branagh recoge tambi\u00e9n este aspecto. El encuentro de Walton con Frankenstein servir\u00e1 para constatar que la ciencia es tambi\u00e9n una aventura casi semejante a la que impulsa a personas como Walton a adentrarse por mundos desconocidos a la b\u00fasqueda de lo que es nuevo. Justo lo que hace el cient\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Cine de ciencia ficci\u00f3n: \u00bfCine para adolescentes?<\/h4>\n\n\n\n<p>La transgresi\u00f3n iniciada por James Whale ha continuado vigente a lo largo de la historia del cine de ciencia ficci\u00f3n. Hasta tal punto que hoy en d\u00eda la mayor\u00eda de la gente, por la gran fuerza comunicativa del cine, tiene precisamente una imagen ligeramente sesgada de lo que es la ciencia ficci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Para muchos, la ciencia ficci\u00f3n cinematogr\u00e1fica es poco m\u00e1s que material para consumo de adolescentes que se dejan llevar, sobretodo, por las maravillas de los efectos especiales. Y es que la mayor\u00eda de productores cinematogr\u00e1ficos consideran que el cine de ciencia ficci\u00f3n se centra precisamente en la aventura poco razonada y, esencialmente, en los efectos especiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho de otro modo, consideran el cine de ciencia ficci\u00f3n como material de segunda clase para uso y consumo de unos espectadores poco exigentes como son los adolescentes y los j\u00f3venes, de quien, adem\u00e1s, parece que los productores de Hollywood no tienen una imagen muy positiva.<\/p>\n\n\n\n<p>El reciente&nbsp;<em>remake&nbsp;<\/em>de<em>El planeta de los simios<\/em>&nbsp;(<em>Planet of the Apes<\/em>, 2001) hecho por Tim Burton de la que ahora reconocemos como excepcional pel\u00edcula del mismo t\u00edtulo de Franklin J. Schaffner (1967) nos proporciona la an\u00e9cdota esencial de ello. Sobre el cariz banal de la nueva versi\u00f3n, el productor Richard Zanuck dec\u00eda en una entrevista que la nueva versi\u00f3n ten\u00eda m\u00e1s acci\u00f3n, m\u00e1s efectos especiales, m\u00e1s espectacularidad y un grado mucho menor de reflexi\u00f3n que la versi\u00f3n de los a\u00f1os sesenta, porque, dec\u00eda, \u00ablos espectadores de hoy no est\u00e1n interesados en los aspectos filos\u00f3ficos\u00bb(<em>sic<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/12MONOS_1200-1024x641.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/12MONOS_1200-1024x641.jpg 1024w, https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/12MONOS_1200-300x188.jpg 300w, https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/12MONOS_1200-150x94.jpg 150w, https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/12MONOS_1200-768x481.jpg 768w, https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/12MONOS_1200.jpg 1200w\"><\/p>\n\n\n\n<p id=\"caption-attachment-120870\">Imagen de&nbsp;<em>12 monos<\/em>, de Terry Gilliam.<\/p>\n\n\n\n<p>Si eso es lo que piensan los productores, que son los que proporcionan la financiaci\u00f3n y, al fin y al cabo, son los responsables de los proyectos cinematogr\u00e1ficos entendidos ya como \u00abempresa total\u00bb, es l\u00f3gico pensar que en el cine de ciencia ficci\u00f3n no es f\u00e1cil encontrar toda la capacidad de reflexi\u00f3n, especulaci\u00f3n y, si quer\u00e9is, tambi\u00e9n de subversi\u00f3n, que puede tener la buena ciencia ficci\u00f3n escrita.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, el cine nos llega por dos de los sentidos m\u00e1s potentes de que disponemos (vista y o\u00eddo), y lo acabamos siguiendo, can\u00f3nicamente en una sala oscura y sin distracciones, al ritmo que nos viene impuesto por el director. No es f\u00e1cil la reflexi\u00f3n cuando estamos sometidos a la espectacularidad de las im\u00e1genes y a la fuerza del ritmo narrativo (podemos cerrar los ojos, pero no las orejas). Ver cine es aceptar casi incondicionalmente el acto creativo de un director, mientras que, al menos los cerebros educados en la \u00e9poca de la \u00abgalaxia Gutenberg\u00bb, pueden encontrar en la actividad lectora un acto creativo que se hace a medias entre autor y lector. De hecho, cuando en el cine se ve, por ejemplo, una puesta de sol, todos los espectadores ven la misma, aquella que ha elegido el director; mientras que cuando en un texto escrito (como \u00e9ste) se menciona igualmente una puesta de sol, hay una diferente en la mente de todos y cada uno de los lectores<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Espect\u00e1culo, maravilla y decorado<\/h4>\n\n\n\n<p>A pesar de todo, el cine de ciencia ficci\u00f3n nos gusta y es evidente que tiene mucho m\u00e1s p\u00fablico y consumidores que la ciencia ficci\u00f3n escrita. Construye actualmente, cuando la lectura parece perder peso relativo en el tiempo que los ciudadanos dedican al ocio, el imaginario popular sobre la ciencia ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dice que la ciencia ficci\u00f3n como g\u00e9nero narrativo se caracteriza por dos aspectos fundamentales: la capacidad de especulaci\u00f3n (lo que se conoce como \u00abcondicional contraf\u00e1ctico\u00bb o, simplemente, preguntarse: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si\u2026?\u00bb) y el llamado sentido de la maravilla que producen inevitablemente las novedades que la ciencia ficci\u00f3n nos muestra y que no forman parte de nuestra vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la capacidad reflexiva y\/o especulativa se pueda perder o banalizar en el cine, se puede decir que el cine es el soporte m\u00e1s adecuado para vehicular el sentido de la maravilla tan caracter\u00edstico de la ciencia ficci\u00f3n. De hecho, la maravilla de la espectacularidad cinematogr\u00e1fica, con el grado de realismo que la infograf\u00eda permite ya conseguir, nos hace ver como si fuesen reales lo que, de hecho, son sue\u00f1os de escritores, proyecciones de futuro fruto de imaginaciones f\u00e9rtiles.<\/p>\n\n\n\n<p>No siempre son exitosas, evidentemente. Como dec\u00edamos antes, Hollywood no siempre parece tratar con respeto la potencialidad intelectual de la que goza la ciencia ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<em>Minority Report<\/em>&nbsp;(2002) de Steven Spielberg, los guionistas profesionales de Hollywood alargan hasta dos horas la duraci\u00f3n de lo que inicialmente era un cuento breve de Philip K. Dick y a\u00f1aden detalles m\u00e1s bien rid\u00edculos. Un ejemplo evidente es la interfaz con la que Tom Cruise hace funcionar aquella gran pantalla inform\u00e1tica. Una interfaz, hay que decir, muy poco ergon\u00f3mica y que, con toda seguridad, ten\u00eda que producir dolor de espalda a los usuarios. Se\u00f1al tambi\u00e9n de que eso de la ciencia ficci\u00f3n, pese a lo que puedan pensar en Hollywood, no est\u00e1 ni mucho menos al alcance de todos los guionistas ni de todos los creadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Bien es cierto que hay directores m\u00e1s cuidadosos con las formas, como lo fue Ridley Scott en&nbsp;<em>Blade Runner<\/em>&nbsp;(1982). A pesar de negarse siempre a leer la novela original de Philip K. Dick de donde sale te\u00f3ricamente la pel\u00edcula, al menos Scott tuvo el acierto de pedir la ayuda de verdaderos dise\u00f1adores industriales para imaginar c\u00f3mo pod\u00eda ser el futuro del a\u00f1o 2018 en el que se sit\u00faa cronol\u00f3gicamente la narraci\u00f3n cinematogr\u00e1fica. De ah\u00ed el alto grado de verosimilitud que, junto a la espectacularidad indudable, incorpora esta pel\u00edcula, considerada ya como un cl\u00e1sico del cine de ciencia ficci\u00f3n. Y eso que se trata del mismo Ridley Scott que, pocos a\u00f1os antes, siguiendo la l\u00ednea que hab\u00eda marcado James Whale en los a\u00f1os treinta, convirti\u00f3 otra historia cinematogr\u00e1fica de presunta ciencia ficci\u00f3n&nbsp;<em>Alien<\/em>&nbsp;(1979), en una clara historia de terror: la nave del espacio convertida pr\u00e1cticamente en la t\u00edpica casa encantada con fantasma asesino incluido que, por razones de modernidad y g\u00e9nero narrativo (ciencia ficci\u00f3n), se ha acabado transformando en un alien\u00edgena.<\/p>\n\n\n\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/BRAZIL_1000.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"737\" srcset=\"https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/BRAZIL_1000.jpg 1000w, https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/BRAZIL_1000-271x200.jpg 271w, https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/BRAZIL_1000-925x682.jpg 925w, https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/BRAZIL_1000-136x100.jpg 136w, https:\/\/metode.es\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/BRAZIL_1000-768x566.jpg 768w\"><\/p>\n\n\n\n<p id=\"caption-attachment-120876\">Fotograma de Brazil, de Terry Gilliam.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, tal vez vale la pena mencionar aqu\u00ed una especie de&nbsp;<em>boutade<\/em>&nbsp;que acostumbra a emplear Rafael Mar\u00edn, gaditano y buen escritor de ciencia ficci\u00f3n. La idea de Mar\u00edn es que, en el caso de los g\u00e9neros, al menos en el \u00e1mbito cinematogr\u00e1fico, todo podr\u00eda ser cuesti\u00f3n de decorados. Un ejemplo evidente lo proporcionan dos pel\u00edculas muy famosas como&nbsp;<em>La guerra de las galaxias<\/em>&nbsp;(<em>Star Wars<\/em>, 1977), de George Lucas y&nbsp;<em>Willow<\/em>&nbsp;(1988), de Ron Howard, identificadas respectivamente con la ciencia ficci\u00f3n y la fantas\u00eda, y ambas con gui\u00f3n de George Lucas. La peripecia argumental tiene suficientes puntos de similitud y, el m\u00e1s evidente es que los personajes son pr\u00e1cticamente los mismos. El joven inexperto llamado a ser el h\u00e9roe (Luke Skywalker y Willow), el aventurero c\u00ednico (Han Solo y Madmartigan), la princesa con bastantes recursos (princesa Leia Organa y Sorsha), el mago bueno (Obi-Wan Kenobi y Fin Raziel), el mago malo con poder pol\u00edtico (el emperador y la reina Wavmorda), el general malo (Darth Vader y el general Kael), e incluso los personajes simp\u00e1ticos y humor\u00edsticos tienen su equivalente (los robots C-3PO y R2-D2 o los \u00abdiminutos\u00bb Teemo y Rool).<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo del menor grado de reflexi\u00f3n filos\u00f3fica que presenta la versi\u00f3n moderna de Tim Burton de<em>El planeta de los simios<\/em>, con respecto a la cl\u00e1sica de Franklin J. Schaffner, lo encontramos en la secuencia final de ambos filmes, cuyos fotogramas se reproducen arriba. La versi\u00f3n moderna, con m\u00e1s peripecias en el desarrollo que la antigua, no logra, sin embargo, el golpe de efecto que consigue la cl\u00e1sica, cuando Charlton Heston se topa con la estatua de la Libertad y descubre que en realidad el planeta de los simios es la Tierra y que los humanos hemos retrocedido en la evoluci\u00f3n de la especie porque nos hemos matado unos a otros.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Un poco de historia<\/h4>\n\n\n\n<p>Al margen de casos excepcionales como&nbsp;<em>Metropolis<\/em>&nbsp;(1924) de Fritz Lang, el hecho es que el cine de ciencia ficci\u00f3n no ha sido bastante bien considerado hasta la llegada de&nbsp;<em>2001: una odisea del espacio<\/em>&nbsp;(<em>2001: a Space Odissey<\/em>, 1968),obra de un director respetado y con mucha fama como era Stanley Kubrick, quien, adem\u00e1s, volvi\u00f3 al g\u00e9nero con&nbsp;<em>La naranja mec\u00e1nica<\/em>&nbsp;(<em>A Clokwork Oran\u00adge<\/em>, 1971).<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de la incursi\u00f3n de Kubrick en el cine de ciencia ficci\u00f3n, el hecho es que el g\u00e9nero se consideraba como cine de \u00abserie B\u00bb (de hecho, demasiadas veces, de \u00abserie Z\u00bb), sobre todo con las muchas invasiones del espacio de las pel\u00edculas de los a\u00f1os cincuenta. El caso paradigm\u00e1tico fue seguramente&nbsp;<em>Plan 9 desde el espacio exterior<\/em>&nbsp;(<em>Plan 9 from Outer Space<\/em>, 1959) e Edward D. Wood Jr., una pat\u00e9tica pel\u00edcula \u00abcasi protagonizada\u00bb por Bela Lugosi (muri\u00f3 durante el rodaje y fue sustituido por alguien que, como era un palmo m\u00e1s alto, tuvo que actuar todo el rato con la cabeza agachada y cubri\u00e9ndose la cara) que nos record\u00f3 Tim Burton en su biopic&nbsp;<em>Ed Wood<\/em>&nbsp;(1994).<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, hay t\u00edtulos importantes que muestran las potencialidades del cine de ciencia ficci\u00f3n incluso en una \u00e9poca en la que los efectos especiales eran muy precarios. Hay que destacar&nbsp;<em>Ultim\u00e1tum a la Tierra<\/em>&nbsp;(<em>The Day the Earth Stood Still<\/em>, 1951) de Robert Wise con su admonici\u00f3n antib\u00e9lica muy apropiada para el per\u00edodo de guerra fr\u00eda o&nbsp;<em>El planeta prohibido<\/em>&nbsp;(<em>Forbidden \u00adPlanet<\/em>, 1956) de Fred M. Wilcox, impregnada a\u00fan por el peso del psicoan\u00e1lisis y de las fuerzas ocultas de la mente y, sobre todo, por la imagen de los \u00abplatillos volantes\u00bb que Kenneth Arnold hab\u00eda dado a los ovnis desde el a\u00f1o 1947.<\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os sesenta, que concluyen con la ya mencionada pel\u00edcula de Kubrick que reclama la atenci\u00f3n de los cr\u00edticos cinematogr\u00e1ficos a un g\u00e9nero menospreciado hasta entonces, fueron los de la llegada a la ciencia ficci\u00f3n del cine franc\u00e9s, con pel\u00edculas muy importantes y sorprendentes como&nbsp;<em>Lemmy contra Alphaville<\/em>&nbsp;(<em>Alphaville, una \u00e9trange aventure de Lemmy Caution<\/em>, 1965) de Jean-Luc Godard, o&nbsp;<em>Fahrenheit 451<\/em>&nbsp;(1966) de Fran\u00e7ois Truffaut; e incluso, en otro registro aunque siempre nuevo,&nbsp;<em>Barbarella<\/em>&nbsp;(1967), de Roger Vadim. En este caso, la ciencia ficci\u00f3n sirve como nuevo referente para las ansias renovadoras de la&nbsp;<em>nouvelle vague&nbsp;<\/em>del cine franc\u00e9s, aunque, evidentemente, dado el poder econ\u00f3mico imperialista de la industria de los Estados Unidos de Am\u00e9rica, las pel\u00edculas no tienen el mismo eco popular que las que vienen de Hollywood.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso en los a\u00f1os setenta, pese a indudables \u00e9xitos populares, como&nbsp;<em>Rollerball<\/em>&nbsp;(1975), de Norman Jewison, y otras empresas con peor resultado de taquilla, como&nbsp;<em>Zardoz<\/em>&nbsp;(1974), de John Boorman, lo que destaca es el espectacular \u00e9xito popular y econ\u00f3mico conseguido por una aventura del espacio, la cl\u00e1sica&nbsp;<em>space opera,&nbsp;<\/em>como es&nbsp;<em>La guerra de las galaxias<\/em>, de George Lucas, que hace ver a los productores de Hollywood que, adem\u00e1s del prestigio intelectual que le hab\u00edan dado las pel\u00edculas de Kubrick, la ciencia ficci\u00f3n puede ser tambi\u00e9n una fuente de grandes beneficios econ\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso aparecen nuevas y brillantes producciones que caracterizan a los a\u00f1os ochenta y noventa y quedan ya muy lejos de los esquemas de \u00abserie B\u00bb de d\u00e9cadas pasadas. Como ejemplo, las ya mencionadas&nbsp;<em>Alien<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Blade Runner<\/em>, de Ridley Scott, pero tambi\u00e9n otras como&nbsp;<em>Brazil<\/em>&nbsp;(1985) o&nbsp;<em>12 monos<\/em>&nbsp;(<em>Twelve Monkeys<\/em>, 1995) de Terry Gilliam,&nbsp;<em>Gattaca<\/em>&nbsp;(1997), de Andrew Niccol, y tantas otras.<\/p>\n\n\n\n<p>En conjunt es pot dir que la ci\u00e8ncia-ficci\u00f3 es normalitza al cinema quasi sempre com una gran producci\u00f3 amb molts efectes especials que genera fins i tot seq\u00fceles com les que inicien&nbsp;<em>Terminator&nbsp;<\/em>(<em>The Terminator<\/em>, James Cameron, 1984),&nbsp;<em>Regreso al futuro<\/em>&nbsp;(<em>Back to the Future<\/em>, Bob Zemeckis, 1985),&nbsp;<em>Robocop<\/em>&nbsp;(Paul Verhoeven, 1987), o la mas reciente de&nbsp;<em>Matrix&nbsp;<\/em>(<em>The<\/em>&nbsp;<em>Matrix<\/em>, 1999), de los hermanos Andy y Larry Wachowski.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin olvidar la mala suerte que siempre ha tenido un autor de culto en la ciencia ficci\u00f3n escrita como Philip K. Dick, que, ya muerto, ha sido versionado cinematogr\u00e1ficamente por guionistas y directores de Hollywood que, como Ridley Scott, no han respetado casi nunca el contenido de la obra escrita original. Pobre Philip K. Dick, un escritor conocido por millones de personas que, gracias al cine, creen conocer su obra probablemente sin haber le\u00eddo ninguna de sus narraciones. Milagros que hace la cultura cinematogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que recordar que esta peligrosa idea de alargar un cuento corto de una docena de p\u00e1ginas o poco m\u00e1s hasta hacer una pel\u00edcula de dos horas fue una idea que ya empez\u00f3 Stanley Kubrick en&nbsp;<em>2001: una odisea del espacio<\/em>&nbsp;y que, en sus ep\u00edgonos, no siempre ha obtenido los resultados especulativos deseados. Queda el consuelo de pensar que, como siempre pasa ya en el moderno cine de ciencia ficci\u00f3n, s\u00ed que se convierte al menos en una gran producci\u00f3n de gran espect\u00e1culo llena de efectos especiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez se puede decir que, al rev\u00e9s de lo que pasaba hace d\u00e9cadas, la ciencia ficci\u00f3n es ya hoy una tem\u00e1tica \u00abnormal\u00bb y aceptada en el cine, donde se acostumbra a dar prioridad a la espectacularidad y a prestar menor atenci\u00f3n a la potencialidad especulativa del g\u00e9nero que, a pesar de todo, nadie puede nunca esconder del todo.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: metode.es<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una realidad cotidiana, dominada por la presencia abrumadora de la ciencia y la tecnolog\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1296,"featured_media":15443,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[509],"tags":[],"class_list":["post-15442","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-artes-visuales-y-escenicas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15442"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1296"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15442"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15442\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15444,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15442\/revisions\/15444"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15443"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}