{"id":14083,"date":"2019-12-23T15:30:13","date_gmt":"2019-12-23T18:30:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/como-si-viviera-ahora\/"},"modified":"2019-12-23T15:30:13","modified_gmt":"2019-12-23T18:30:13","slug":"como-si-viviera-ahora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/como-si-viviera-ahora\/","title":{"rendered":"COMO SI VIVIERA AHORA"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-14082\" src=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/f5b95525832f3712e665bb57dba370d3.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"578\" srcset=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/f5b95525832f3712e665bb57dba370d3.jpg 1024w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/f5b95525832f3712e665bb57dba370d3-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/f5b95525832f3712e665bb57dba370d3-768x434.jpg 768w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/f5b95525832f3712e665bb57dba370d3-950x536.jpg 950w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<h1 id=\"articulo-titulo\" class=\"articulo-titulo \">Simone de Beauvoir, como si viviera ahora<\/h1>\n<h2 class=\"articulo-subtitulo\">Sami Na\u00efr construye una biograf\u00eda de las ideas de una de las grandes mujeres del siglo XX.<\/h2>\n<p>El modo de escribir de\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/sami_nair\/a\">Sami Na\u00efr<\/a>\u00a0(<span class=\"st\">Tlemcen, Argelia<\/span>, 73 a\u00f1os) se parece a su forma de hablar: lanza un pu\u00f1o hacia adelante para que la idea que avanza resulte tan s\u00f3lida como la palabra que utiliza. Prosa marcada por la memoria y la acci\u00f3n. As\u00ed ha abordado su largo encuentro con\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/simone_de_beauvoir\/a\">Simone de Beauvoir<\/a>, la compa\u00f1era de Jean Paul Sartre. Trabaj\u00f3 a su lado en la revista\u00a0<em>Le Temps Modernes,<\/em>\u00a0creaci\u00f3n del fil\u00f3sofo que ella dirigi\u00f3 desde 1979, cuando muri\u00f3 Sartre, hasta su propia muerte en 1986.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CPz1kYOLzOYCFT0GuQYdY2wArw\">\u00a0<\/div>\n<p>El recuento en esta biograf\u00eda de las ideas de una de las grandes mujeres del siglo XX abre un abismo ante los ciudadanos que la lean hoy: casi un siglo despu\u00e9s, los dramas que marcaron de sangre los a\u00f1os treinta (el racismo, la xenofobia, el hipernacionalismo, el odio, en general) resurge con fuerza en todos los continentes.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|apoyos\" class=\"sumario_apoyos derecha\">A ella le abri\u00f3 los ojos (como a Sartre) el ascenso, jaleado, mareante, del nazismo. Aunque lleg\u00f3 tarde a esta realidad, tom\u00f3 partido, como Sartre. La guerra de Argelia, por todos los extremos de cuya independencia tomaron parte, los puso al rojo vivo. La discusi\u00f3n habida en Francia (donde\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/albert_camus\/a\">Albert Camus<\/a>\u00a0afirm\u00f3 estar m\u00e1s cerca de su madre que de la justicia) los apart\u00f3 abruptamente del autor de\u00a0<em>El extranjero,<\/em>\u00a0con quienes no hubo acuerdo en vida, pero s\u00ed palabras de elogio a su muerte.<\/section>\n<p>Na\u00efr, que habla un espa\u00f1ol lleno de iron\u00edas nuestras, escribe con pasi\u00f3n. No es un libro hecho para cumplir la tarea de atraer a una Simone de Beauvoir t\u00f3pica o de mesa camilla. En el libro, como en la vida, la sigue en discusiones y viajes. Relata su delirio y su espanto ante las contradicciones que ofrecen los Estados Unidos, explica con muchas se\u00f1ales su relaci\u00f3n con Sartre, y se adentra en su modo de ver conflictos que despertaron de la literatura y la llevaron a la pol\u00edtica activa y a la consideraci\u00f3n, ins\u00f3lita para aquellos tiempos, del\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/07\/05\/ideas\/1562337766_757567.html\">papel que la mujer deb\u00eda jugar en la vida<\/a>. De todo lo que produjo, como intelectual y como ciudadana, escribe Sami Na\u00efr en\u00a0<em>Acompa\u00f1ando a Simone de Beauvoir. Mujeres, hombres, igualdad<\/em>\u00a0(Galaxia Gutenberg).<\/p>\n<p>De todo. Quiz\u00e1 no tanto de la vida privada del\u00a0<em>Castor,<\/em>\u00a0que era como Sartre la llam\u00f3. Entre silencios, Nair explica por qu\u00e9 no cont\u00f3 m\u00e1s. \u201cNo quise hablar demasiado de su vida privada, de sus \u00faltimos a\u00f1os y de experiencias sociales que vivimos juntos. Podr\u00edan dar una idea deformada de lo que era\u00a0<em>el Castor\u201d.<\/em>\u00a0Pero lo har\u00e1 alg\u00fan d\u00eda, \u201cporque eso puede acercarnos m\u00e1s a ella\u2026\u201d<\/p>\n<p>Su tardanza, como la de Sartre, en darse cuenta de lo que se ven\u00eda encima, fue tema de cr\u00edticos e historiadores en los a\u00f1os 70. Ella, por lo menos, tard\u00f3 en sentirse llamada por la Resistencia. Sartre fue a la guerra, a la c\u00e1rcel, intent\u00f3 sin \u00e9xito organizar un grupo\u2026 Pero estaban anclados en su idea de que la literatura y la filosof\u00eda eran su porvenir y su mundo. \u201cElla me dijo\u201d, recuerda Sami Na\u00efr, \u201cque esa era &#8216;la manera de salvarme de este mundo&#8217;\u2026 Era muy optimista en la vida, pero en el fondo muy pesimista. Estaba aterrorizada con la muerte. \u00a1C\u00f3mo se puede experimentar esta magn\u00edfica cosa que es la vida sabiendo que te tienes que morir! \u00a1La muerte es un esc\u00e1ndalo que no podemos aceptar! Para salvarse de esa contradicci\u00f3n abraz\u00f3 la literatura\u201d.<\/p>\n<p>La idea del compromiso se construye, cuenta Sami Na\u00efr, \u201ca partir de finales de los a\u00f1os treinta. Fue cuando acudi\u00f3 en auxilio de los republicanos espa\u00f1oles, a lo que ella llamaba &#8216;la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola\u201d. Hay que entender que \u201cambos estaban obsesiones con su obra, que eran totalmente apol\u00edticos; su tendencia, en todo caso, era el anarquismo de extrema izquierda, y aunque los dos viajaban a Italia y ve\u00edan los desfiles fascistas, y eso les asustaba, nunca pensaron que aquello podr\u00eda desembocar en una guerra\u2026\u201d<\/p>\n<p>La guerra los despert\u00f3 a la miseria arrogante de los nazis. Y ya entonces ambos firmaron \u201ctoda clase de manifiestos\u2026, hasta el final, pero sobre todo en las d\u00e9cadas de los 50 y 60\u2026\u201d En ese tiempo, cuando la guerra de Argelia obliga a tomar partido hasta mancharse, Camus se convierte en un amargo adversario.<\/p>\n<p>\u201cAdmir\u00e9 enormemente a Camus,\u00a0<em>El primer hombre<\/em>\u00a0es ahora mi libro favorito\u201d, dice Na\u00efr, bi\u00f3grafo de\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/simone_de_beauvoir\/a\">Simone de Beauvoir<\/a>. \u201cPero me decepcion\u00f3 tambi\u00e9n a m\u00ed, como a ella y a Sartre, la respuesta que dio a unos argelinos cuando \u00e9l fue a recoger el Nobel a Estocolmo: &#8216;Entre mi madre y la justicia elijo a mi madre&#8217;\u2026 Durante mucho tiempo intent\u00e9 entenderlo, porque es la negaci\u00f3n total de la civilizaci\u00f3n: si la civilizaci\u00f3n se elabora en torno a este concepto es la guerra de todos contra todos, desaparecen la Justicia y el Estado, todo. Intent\u00e9 interpretar por qu\u00e9 lo dijo: primero, porque Camus ten\u00eda un lado gamberro, como dec\u00eda Simone, de los barrios populares de Argel, pero lo dijo en un momento en que el Frente de Liberaci\u00f3n Nacional argelino empezaba a poner bombas. Empezaba el terrorismo\u2026 Quer\u00eda una soluci\u00f3n pac\u00edfica. No entendi\u00f3 que eso era imposible. Francia ten\u00eda que salir\u201d.<\/p>\n<p>Pero la ri\u00f1a no vino s\u00f3lo por ah\u00ed; vino \u201ca partir de la disputa sobre el compromiso pol\u00edtico y el posicionamiento de Sartre y Beauvoir con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u2026 \u00c9l comprendi\u00f3 antes que ellos lo que pasaba en la URSS. Eso los separ\u00f3 y ella trat\u00f3 de explicarlo en\u00a0<em>Los mandarines\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Ella fue \u201cuna rebelde solidaria; la humanidad del ser humano era su medida para juzgar a los otros\u2026\u201d Sartre fue, dec\u00eda ella, \u201ccomo su doble. No hay ninguna contradicci\u00f3n entre esa expresi\u00f3n y su reivindicaci\u00f3n, en\u00a0<em>El segundo sexo,<\/em>\u00a0de la emancipaci\u00f3n, de la libertad sexual, de la liberaci\u00f3n de la mujer\u2026 Nunca se casaron, vivieron libremente juntos. Su libertad estaba basada en su relaci\u00f3n amorosa. Su\u00a0<em>contrato<\/em>\u00a0fue de 1929 y nunca se rompi\u00f3\u201d. Rechaz\u00f3 la Legi\u00f3n de honor que le ofreci\u00f3 Mitterand (\u201cya estoy vieja para ingresar en la Legi\u00f3n\u201d) y pospuso una cena con Laurent Fabius cuando el que fue primer ministro franc\u00e9s dijo en p\u00fablico algo que podr\u00eda entenderse como favorable al fascista Le Pen\u2026 \u201cRehecho el malentendido, volvi\u00f3 la idea de la cena; el d\u00eda en que \u00e9sta deb\u00eda celebrarse ella cay\u00f3 enferma y muri\u00f3\u201d.<\/p>\n<p><em>El segundo sexo<\/em>\u00a0fue una revelaci\u00f3n para Sami Na\u00efr. \u201cMe descubri\u00f3 el feminismo en el sentido m\u00e1s noble, no instrumental, de la palabra. En mi concepto de la vida pol\u00edtica pervive el feminismo tal como lo defiende: que el n\u00facleo de la dominaci\u00f3n entre los seres humanos no es econ\u00f3mico, no es pol\u00edtico, ni cultural, ni lo explica la lucha de clases. Porque ese n\u00facleo es la relaci\u00f3n entre dos seres humanos que se han separado, el hombre y la mujer con toda la dial\u00e9ctica de dependencia-dominaci\u00f3n que existe entre ellos\u2026 Y tambi\u00e9n me marc\u00f3, cuando trabaj\u00e9 con ella, el afecto que me dio\u2026 En la revista, esa relaci\u00f3n me avergonzaba porque yo no quer\u00eda crear ni celos ni envidias entre los otros miembros del comit\u00e9\u2026 Para toda aquella gente, en Francia, estar al lado de Simone de Beauvoir era como estar al lado de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Aquel dios que ella fue conoci\u00f3 el infierno de la guerra y de los otros dramas del siglo XX. Si despertara regresar\u00eda a infiernos parecidos a aquellos que la espantaron (a ella, a Sartre, a Camus) en Europa, en \u00c1frica, en Am\u00e9rica. El espanto del odio que crece como anteayer.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fuente:\u00a0elpais.com \/\u00a0<a title=\"Ver todas las noticias de Juan Cruz\" href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/juan_cruz\/a\/\">JUAN CRUZ<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Simone de Beauvoir, como si viviera ahora Sami Na\u00efr construye una biograf\u00eda de las ideas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1303,"featured_media":14082,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[513],"tags":[],"class_list":["post-14083","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad-positiva"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14083"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1303"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14083"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14083\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14082"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14083"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14083"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14083"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}