{"id":14040,"date":"2019-12-14T14:35:07","date_gmt":"2019-12-14T17:35:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/sobre-las-hadas-su-gobierno-sociedad-y-naturaleza\/"},"modified":"2019-12-14T14:35:07","modified_gmt":"2019-12-14T17:35:07","slug":"sobre-las-hadas-su-gobierno-sociedad-y-naturaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/sobre-las-hadas-su-gobierno-sociedad-y-naturaleza\/","title":{"rendered":"Sobre las Hadas: su gobierno, sociedad y naturaleza"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-14039\" src=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/37a077342a5babe5ea57edba2f8b97d5.jpg\" alt=\"\" width=\"898\" height=\"567\" srcset=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/37a077342a5babe5ea57edba2f8b97d5.jpg 898w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/37a077342a5babe5ea57edba2f8b97d5-300x189.jpg 300w, https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/37a077342a5babe5ea57edba2f8b97d5-768x485.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 898px) 100vw, 898px\" \/><\/p>\n<p>EN EL REINO DE LAS HADAS EXISTE UNA MONARQU\u00cdA PERFECTA, COMO NO LA HAY EN LA TIERRA<\/p>\n<p>En el reino de las hadas existe una monarqu\u00eda perfecta, como no la hay en la tierra. La reina es el eje, y su consorte, el rey, y en rededor de ellos gira el universo de las hadas. Desde la sede real, su organizaci\u00f3n se estructura en niveles jer\u00e1rquicos, en sucesiones de s\u00fabditos, que van desde los rangos nobiliarios hasta los plebeyos. Aqu\u00ed cada quien es feliz de ser lo que es, en su lugar y ejerciendo su funci\u00f3n: nadie desea ser aquello que no es y la felicidad, desde la sede real, se irradia, plena, hacia todos los s\u00fabditos, hasta los m\u00e1s remotos rincones, sin excluir a nadie. Su comunidad es un todo ordenado y armonioso, en el que las partes encuentran su perfecto equilibrio en raz\u00f3n de sus diferencias y afinidades ordenadas de forma \u00f3ptima. Los s\u00fabditos sirven a los reyes, como en las monarqu\u00edas humanas, es verdad, pero los reyes, aqu\u00ed, sirven sin medida a los s\u00fabditos, ejerciendo la justicia y la compasi\u00f3n. Esta forma de organizaci\u00f3n mon\u00e1rquica funciona a semejanza del cuerpo humano. Los reyes se asimilan al coraz\u00f3n que bombea sangre a todo el cuerpo, que es la comunidad, sirviendo por igual a cada miembro, a cada s\u00fabdito, seg\u00fan su funci\u00f3n y permiti\u00e9ndole ejercer esa funci\u00f3n que le es natural y en la cual \u00e9ste halla su plenitud, de modo que permite a los ojos ver, a los o\u00eddos o\u00edr, a las manos tomar, a las piernas andar, etc., y todos estos miembros, s\u00fabditos, a su vez, y gracias a sus funciones y a la realizaci\u00f3n de sus tendencias naturales, en las que encuentran regocijo, permiten el funcionamiento adecuado del cuerpo, la comunidad, y su consiguiente salud, adquiriendo los nutrientes que alimentan al coraz\u00f3n, a los reyes, y brindando a \u00e9ste, a su vez, toda la fuerza para bombear la sangre. Si los miembros sirven a la subsistencia del coraz\u00f3n, el coraz\u00f3n sirve a la subsistencia y realizaci\u00f3n de todos los miembros. Se trata de un todo org\u00e1nico, en el que cada ser encuentra su lugar correcto, diferenciado, pero bien encajado en beneficio propio y en beneficio com\u00fan. \u00bfQui\u00e9n quisiera servir a sus reyes gratuitamente, jur\u00e1ndoles fidelidad hasta la muerte? S\u00f3lo los s\u00fabditos del reino de las hadas, cuyos reyes juran gratuitamente servir a su pueblo hasta la muerte. Si bien es un acuerdo que conviene a todos, acuerdo que no es sino la manifestaci\u00f3n a nivel volitivo de lo que es por naturaleza en un sentido ontol\u00f3gico, es tambi\u00e9n cierto que el acuerdo es completamente desinteresado. Los reyes gobiernan por amor al bien y a la justicia, en primer t\u00e9rmino, y por amor a sus s\u00fabditos, en segundo, y no por otra cosa, y de ese amor hacia lo bueno se beneficia la comunidad entera. Y los s\u00fabditos sirven, antes que por el conocimiento de la necesidad y del beneficio que de ello se deriva, por el amor que tienen a sus gobernantes y a la alegr\u00eda armoniosa del conjunto, que los remite a un mundo celeste que les sobrepasa y hacia el cual tienden. Y as\u00ed como en el mundo humano una persona enamorada regala flores a quien ama, le escribe poemas, se arrodilla ante su amor y no duda en sacrificar de s\u00ed lo m\u00e1s puro en vistas a aqu\u00e9l, sin sentir rebajamiento por ello, u orgullo, o desigualdad y desaz\u00f3n, sino, antes bien, con un gran placer de entrega hacia el ser al que ama, as\u00ed en el reino de las hadas son los s\u00fabditos para con sus reyes y as\u00ed de puro es el servicio que de ellos se deriva. En el mundo de las hadas existen diferencias claras, que se concilian de forma perfecta, como en un cuadro existen diversos colores delimitados y puros, y contrastes entre ellos, as\u00ed como diversos niveles de profundidad y volumen, que dan lugar a visiones hermosas. Un cuadro es bello porque existen en \u00e9l diferencias de diversos tipos entre sus elementos, y en orden de rango desde un eje central al que miran todos ellos, directa o indirectamente, encontrando en su armonizaci\u00f3n los unos con los otros una emancipaci\u00f3n superior a s\u00ed mismos al interior del conjunto del cuadro, de la obra de arte global, que a su vez le da sentido pleno a cada uno de ellos, sentido que no tendr\u00edan si se redujesen a su individualidad aislada. As\u00ed es el reino de las hadas.<\/p>\n<p>Una amiga me coment\u00f3 que el reino de las hadas le recordaba al de las abejas y hormigas, que le evocaba la jerarqu\u00eda natural org\u00e1nica imperante en el cosmos, y que la reina de las hadas era la pont\u00edfice solar. Esto es cierto. En el mundo de las hadas es la reina, y no el rey, la que es el eje, como lo relatan las antiguas tradiciones e historias c\u00e9lticas, hasta el punto de que, en muchas de ellas, el rey ni siquiera aparece. Y es el principio femenino el que, en cuanto germen de vida, origen primero del ser, se asimila al Sol. S\u00ed, las hadas son matriarcales, como muchas colonias de insectos, y, a semejanza de ellas, las primeras sociedades humanas, menos alejadas del origen que las que les sucedieron, eran tambi\u00e9n matriarcales o, al menos, conten\u00edan residuos de un pasado de tal tipo. Y estoy segura, contra la creencia popular de la modernidad, de que los insectos no act\u00faan mec\u00e1nicamente, sino al contrario, y que sus grandes civilizaciones son obra de su inteligencia, as\u00ed como de nobles inclinaciones y virtudes puras e invariables. Somos nosotros quienes, por causa de nuestra imperfecci\u00f3n y volubilidad, interpretamos la perfecci\u00f3n y la fijeza como algo mec\u00e1nico. Por eso hay quienes afirman que los animales y las hadas no tienen libre arbitrio y esp\u00edritu como los seres humanos, y que por ende perecen tras haber vivido, sin posibilidad de vida inmortal en el cielo, pero esta es una idea completamente falsa de seres que viven enfrascados en s\u00ed mismos. La verdad es que las civilizaciones estables, que revisten un halo de inmutabilidad en el cual el orden no var\u00eda, que permanecen siempre iguales a s\u00ed mismas desde remotos or\u00edgenes que se extrav\u00edan en la bruma de los tiempos, como son las civilizaciones de insectos y el reino de las hadas, revelan su proximidad a lo eterno e inm\u00f3vil, su cercan\u00eda a lo sagrado, a aquello que no perece, y su perfecci\u00f3n se hace patente, ya que s\u00f3lo lo imperfecto necesita ser modificado y mejorado a causa de sus carencias y de los conflictos que genera, y en tanto mayor es la imperfecci\u00f3n mayores son los cambios que solicita, los parches y muletas que requiere para persistir. Las antiguas civilizaciones humanas y sobre todo aquellas que se remontan a tiempos m\u00edticos, eran as\u00ed o gozaban de algo de esta condici\u00f3n imperecedera. Y lo que la humanidad, enceguecida por su soberbia, incapaz de reconocer lo viviente en lo viviente, ha interpretado como mec\u00e1nico, es en realidad una voluntad m\u00e1s f\u00e9rrea que la suya, mejor constituida, una voluntad que no vira y que est\u00e1 en perfecta consonancia con su propia naturaleza, con la naturaleza de la sede de la que mana y con la naturaleza general del cosmos. De igual modo que la voluntad de la abeja no contradice su condici\u00f3n, de manera que hace lo que debe hacer seg\u00fan su naturaleza, de igual modo ocurre en el reino de las hadas. El ser humano, en cambio, entra a menudo en contradicci\u00f3n consigo mismo y no cesa de batallar contra su propio ser, escindido, fragmentado en partes, dividido de s\u00ed. A esta debilidad su complacencia la ha llamado libre albedr\u00edo, introduciendo las ideas de culpa y rectificaci\u00f3n, pero no es m\u00e1s que un extrav\u00edo producto de un estado de volubilidad e inconsistencia, que lo aleja un grado m\u00e1s de lo divino respecto de los seres en los que predomina la fijeza. La mentira nace, precisamente, de esta falta, as\u00ed como la tendencia a trasgredir los principios, mientras que la veracidad, la honestidad, la rectitud en general y la fidelidad a los principios responde a la fijeza propia de \u00e9stos. La inocencia y pureza en un ser s\u00f3lo es posible si \u00e9ste permanece intacto, integro, sin bifurcaci\u00f3n, como ocurre entre las hadas, donde encontramos la bondad en estado m\u00e1s puro que entre los humanos. Esta es la raz\u00f3n por la cual las hadas se manifiestan, sobre todo, a las almas m\u00e1s semejantes a ellas, es decir, m\u00e1s puras, a las personas que abrigan inocencia, especialmente a los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>En el mundo de las hadas, dada su cercan\u00eda mayor al mundo celestial, la maldad es marginal, se da en un grado mucho menor que en el mundo humano, de forma que el bien y la armon\u00eda predominan sobre todo. Pero precisamente esta tendencia a la armon\u00eda, a la virtud, es la que posibilita, en los casos marginales en los que el mal se manifiesta, que \u00e9ste se presente con mayor fuerza y capacidad de devastaci\u00f3n. Si entre los humanos el bien y el mal se encuentran estrechamente unidos y entremezclados, siendo muy dif\u00edcil discernir en una persona el uno del otro, y predominando un caos indistinto, una suerte de gris con destellos luminosos y sombras oscuras, en el mundo de las hadas el bien y el mal se encuentran en mayor grado de pureza y aislamiento, de forma que existen hadas casi enteramente buenas y enteramente malas si las miramos bajo un criterio humano. Pero los malos son los menos, y los buenos los m\u00e1s, de forma que el bien siempre termina por triunfar. Esta es la causa de que la monarqu\u00eda sea un gobierno \u00f3ptimo entre las hadas y que su orden permanezca sin mayores virulencias y con la sonrisa de satisfacci\u00f3n de todos, salvo de los malos. \u00c9stos se sit\u00faan al margen e intentan, cada cierto tiempo, eones de tiempo humano, derrocar el orden establecido en el reino de las hadas desde el inicio de los tiempos y, cuando por fin parecen haberlo conseguido, un portento acontecido de las pr\u00edstinas aguas del esp\u00edritu, que mana de un orden a\u00fan m\u00e1s profundo y superior al mundo de las hadas, renueva todo, derroca al mal y vuelve a entronizar al bien. Se sabe que en el mundo de las hadas el tiempo transcurre de forma distinta que en el de los humanos, porque este mundo se encuentra suspendido entre la temporalidad terrestre y la intemporalidad celeste, en una especie de dimensi\u00f3n intermedia en la que el tiempo se manifiesta, pero de modo m\u00e1s tenue, m\u00e1s lento, m\u00e1s conciso, m\u00e1s lleno de vida, porque recibe su sustento de la misma eternidad con la que colinda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fuente: pijamasurf.com \/<strong>\u00a0<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/marguerite.gautier.58\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Sof\u00eda Tudela Gasta\u00f1eta<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EN EL REINO DE LAS HADAS EXISTE UNA MONARQU\u00cdA PERFECTA, COMO NO LA HAY EN [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1303,"featured_media":14039,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[507],"tags":[],"class_list":["post-14040","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14040"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1303"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14040"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14040\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14039"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}