{"id":10424,"date":"2012-12-19T15:04:04","date_gmt":"2012-12-19T18:04:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/poder-femenino-en-la-historia-2\/"},"modified":"2012-12-19T15:04:04","modified_gmt":"2012-12-19T18:04:04","slug":"poder-femenino-en-la-historia-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/poder-femenino-en-la-historia-2\/","title":{"rendered":"Poder femenino en la historia"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-10423\" src=\"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/f1c4dafe9b2166c170d3410acf419ec3.jpg\" alt=\"\" width=\"232\" height=\"217\" \/><\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Poder femenino en la historia<\/h4>\n<div style=\"text-align: justify;\">En los albores de la ciencia antropol\u00f3gica, cundi\u00f3 la falsa idea de un supuesto matriarcado primitivo que los hechos siempre desmintieron. Pero tambi\u00e9n dos siglos atr\u00e1s, parad\u00f3jicamente, las mujeres empezaron a cambiar la Historia.\u00a0En ninguna sociedad humana conocida ha ocurrido que las mujeres y los varones tuvieran el mismo rango o parecida importancia. En todas ellas, con modalidades diferentes y a veces interesantes, el sexo masculino tiene poder y autoridad, ejerce ambos, y mujeres y varones lo aceptan. La primac\u00eda masculina y su legitimidad no se cuestionan. A esta disposici\u00f3n de poder y autoridad vinculadas al polo viril se le denomina patriarcado. Eso no quiere decir que cada uno de los varones sea poderoso \u2013entre ellos hay rangos\u2013, pero s\u00ed que cada uno de ellos tiene derecho a sentirse mejor en su piel que el colectivo completo de las mujeres, que, gen\u00e9ricamente, le son inferiores&#8230; si bien varias de ellas pueden serle superiores en rango. Cada uno de los varones sabe de su importancia y, en consecuencia, de la falta de importancia del sexo femenino en su conjunto, aunque tenga que conceder aprecio a las que jer\u00e1rquicamente est\u00e9n por encima de \u00e9l, que siempre las habr\u00e1. Pero la existencia de esas mujeres superiores a un var\u00f3n determinado no pondr\u00e1 nunca en duda la esencial superioridad masculina.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Fuente :\u00a0<a href=\"https:\/\/mcacanal.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.muyinteresante.es<\/a><\/div>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">El origen del patriarcado<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u201cPatriarcado\u201d, \u201cpatriarcal\u201d o \u201cpatriarca\u201d son t\u00e9rminos presentes en nuestra tradici\u00f3n. En su uso acad\u00e9mico, patriarcado remite, como se dijo, a la forma de poder en la cual los varones dominan a las mujeres, tienen mayor relevancia que ellas en todas sus actividades y resultan ser el polo humano por el que se mide el prestigio. En una sociedad patriarcal, el var\u00f3n es la medida de todas las cosas. El asunto es que todas las sociedades que nos son conocidas son patriarcales, las hist\u00f3ricas y las que no han evolucionado.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l es el origen del patriarcado? Es una pregunta relativamente frecuente, pero lo cierto es que no es buena porque el patriarcado no la necesita. Simplemente los seres humanos somos primates evolucionados y nuestra evoluci\u00f3n, incluido el mundo de la cultura, las ideas y las representaciones, nunca ha negado la jerarqu\u00eda viril, que nos viene muy probablemente de nuestra primitiva dominancia etol\u00f3gica. El dominio del macho es una caracter\u00edstica en los primates.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Evidentemente, cuando la evoluci\u00f3n humana se inici\u00f3, este rasgo no result\u00f3 pospuesto. El patriarcado es su forma hist\u00f3rica. De modo que esa autoridad y poder viriles constituyen lo que llamamos una \u201cinvariante antropol\u00f3gica\u201d. Todas las sociedades la han conocido. Empero, al ser una estructura de poder humana, admite y tiene variantes: es m\u00e1s o menos ruda, se fija en unas conductas u otras, usa mayor o menor violencia&#8230; No es lo mismo una sociedad de encierro de las mujeres que una sociedad en la que ellas pueden permanecer en los espacios comunes; una que reserva el saber s\u00f3lo a los varones que otra que acepta cierta competencia en las mujeres, por ejemplo.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Las diosas madres y otras concesiones benevolentes a la eterna alienaci\u00f3n social<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Durante el siglo XIX, en los inicios de la antropolog\u00eda como ciencia, el patriarcado fue descrito por vez primera con la suficiente distancia cr\u00edtica, esto es, no suponiendo que era un dato sin m\u00e1s de la naturaleza. Tambi\u00e9n comenzaron a ser descritas sus variaciones. Pero lo m\u00e1s notable es que, a su lado, para crear una especie de simetr\u00eda, se comenz\u00f3 a colocar una construcci\u00f3n conceptual t\u00edpicamente rom\u00e1ntica: el matriarcado. El matriarcado, o la falsa simetr\u00eda, se describi\u00f3 igualmente aunque nadie hubiera conocido jam\u00e1s ninguna sociedad que lo practicara.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">El primero en suponer un matriarcado primitivo fue Johann J. Bachofen, un investigador y jurista suizo que intentaba dar raz\u00f3n de ciertas peculiaridades del antiguo derecho, como herencias, orden de apellidos, matrimonios, dotes y otros. Imagin\u00f3 que esos rasgos eran pervivencias de una \u00e9poca arcaica en que el dominio viril no estaba asentado. A esa \u00e9poca que inventaba la llam\u00f3 matriarcado. As\u00ed surgi\u00f3 una explicaci\u00f3n que se hizo corriente, y m\u00e1s a medida que la prehistoria se iba conociendo. Con la \u00fanica excepci\u00f3n de sir Henry Maine, todos los autores antrop\u00f3logos del XIX dieron por hecho que el patriarcado era un progreso desde una forma de organizaci\u00f3n m\u00e1s primitiva a la que llamaron matriarcado. El matriarcado ser\u00eda el responsable de las pervivencias benevolentes para con las mujeres en el derecho de algunos pueblos antiguos, del aspecto de las religiones primitivas y sus diosas, los matrimonios en la localidad de la esposa, la filiaci\u00f3n materna y otra serie de circunstancias que se escapaban del admitir un dominio viril estricto. Esta suposici\u00f3n pas\u00f3 de Bachofen a Lewis H. Morgan, de \u00e9ste a Engels, de ah\u00ed al marxismo. En realidad el matriarcado pas\u00f3 a ocupar en el relato hist\u00f3rico lo que el para\u00edso perdido hab\u00eda representado en el mito religioso.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Ahora m\u00e1s bien suponemos que no hubo tal per\u00edodo y que tampoco \u00e9sa es la mejor explicaci\u00f3n para los indicios de presencia femenina que nuestra prehistoria nos aporta. Pero en el siglo XIX y parte del XX, el matriarcado primitivo tuvo pleno predicamento. As\u00ed, se explicaban mitos como el de las amazonas, la existencia de grandes diosas madres, los ritos cerrados y secretos (como los de la Bona Dea, en que s\u00f3lo mujeres interven\u00edan), diversas costumbres asociadas a la agricultura&#8230; Todo se interpretaba como pervivencias de una antigua y extinta ginecocracia. Sin embargo la verdad parece haber sido muy otra.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Las mujeres nunca han tenido gen\u00e9ricamente poder y aquellas que lo han alcanzado, lo han hecho por excepci\u00f3n. En todas las sociedades hist\u00f3ricas que no son conocidas, las f\u00e9minas han estado sometidas a los varones. Con todo, y en casos muy especiales, alguna mujer ha ocupado el poder soberano. La historia recuerda a varias que lo han hecho muy bien y a otras que no tanto. En todo caso, ninguna de ellas se lo hizo heredar a otra, sino que, transcurrido su tiempo, las aguas volvieron a su leg\u00edtimo cauce. Algunas mujeres fueron excepciones a la regla que las apartaba del poder y, de entre ellas, unas pocas fueron adem\u00e1s excepcionales. En el mundo antiguo, Hatshepsut dej\u00f3 una fuerte impronta, aunque su heredero intent\u00f3 borrar todas sus inscripciones. Cleopatra se jug\u00f3 y perdi\u00f3 la independencia de Egipto. En la Edad Media encontramos grandes se\u00f1oras territoriales como Leonor de Aquitania, o impresionantes se\u00f1oras clericales como las grandes abadesas. Durante el Renacimiento, Isabel de Castilla e Isabel de Inglaterra fueron fuertes y temidas monarcas. Y en la Modernidad, figuras tan relevantes como Catalina de Rusia o Mar\u00eda Teresa de Austria tambi\u00e9n marcaron su \u00e9poca. Esas figuras llegan casi hasta la contemporaneidad en el caso de la reina Victoria de Inglaterra o su actual heredera, Isabel. Pero, por lo com\u00fan, las mujeres no jugaron en el terreno del poder expl\u00edcito, sino en el de la influencia, m\u00e1s opaco; son las madres tras el trono o las esposas del har\u00e9n, o las favoritas de las que se sabe que intervienen moviendo en la oscuridad los hilos. Esto s\u00f3lo es posible, naturalmente, en las autocracias. Pero no debemos olvidar que la mayor parte de los estados que han existido han sido autocracias. La democracia es el sistema pol\u00edtico m\u00e1s joven sobre la faz de la tierra.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">El que alguna mujer alcance excepcionalmente el poder expl\u00edcito ha sido propiciado en determinados sistemas jer\u00e1rquicos, especialmente aquellos que sacralizan el poder de una l\u00ednea din\u00e1stica. En ausencia de var\u00f3n, una mujer puede subir al trono. Pero eso no significa que las mujeres en su conjunto lo hagan. Las damas a las que esto ocurre son especiales. Forman parte de l\u00edneas din\u00e1sticas en las que los varones que pod\u00edan heredar se han extinguido. Son absolutas excepciones. Los antiguos griegos pose\u00edan una forma de legitimar estas excepciones: las epicleras. Epiclera era la mujer que resultaba hija \u00fanica y por lo tanto tambi\u00e9n \u00fanica heredera. En tal condici\u00f3n estaba \u201ccasada con su herencia\u201d.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Poderosas porque as\u00ed lo dictaba la herencia intransferible y la estirpe<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">La mayor parte de las mujeres que han llegado a monarcas o jefas de estado han sido epicleras. La l\u00ednea que llega a ellas no se puede cortar, porque su estirpe es fuerte y la defiende, en consecuencia ellas heredan el poder de la familia y su vinculaci\u00f3n esencial con ella. Si es posible, incluso se las desposa con un familiar cercano. \u00c9ste es el caso de las grandes reinas de Europa, pero tambi\u00e9n el de muchas l\u00edderes de pa\u00edses del llamado Tercer Mundo. Siempre ha resultado sorprendente que algunos estados de Asia tuvieran presidentas mucho antes de que ocurriera lo propio en las democracias occidentales. Pero es que ocurre con ellas una ilusi\u00f3n \u00f3ptica: Indira Gandhi, Bandaranaike, Suharto o Butto, por poner varios ejemplos, son mujeres de estirpes poderosas, que normalmente han intervenido en procesos nacionalistas de los que han surgido sus estados. Los heredan para la familia si no hay un var\u00f3n m\u00e1s adecuado, cercano a la sucesi\u00f3n de los l\u00edderes y \u201cpadres de la patria\u201d. Ellas presentan la misma continuidad que encarnaban las reinas en las l\u00edneas din\u00e1sticas..<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Otro caso singular es que tambi\u00e9n algunas mujeres pueden acceder al poder en tiempos turbulentos. No es ins\u00f3lito encontrar grandes conductoras en momentos de crisis ag\u00f3nicas. Velleda condujo a los germanos y Boudica a los anglos contra el Imperio Romano. Nunca se puede decidir si las crisis llaman a esos liderazgos femeninos o son ellos los que las provocan. En cualquier caso, cuando las mujeres conducen ej\u00e9rcitos, los ej\u00e9rcitos son de desesperados. Se les concede el hero\u00edsmo de quien se enfrenta a un final absoluto. Se entiende que las mujeres luchan para perder, con honor, pero perder. Aunque algunas veces puedan haber vencido. En \u00e9poca contempor\u00e1nea tenemos figuras que se han convertido en las ense\u00f1as de sus estados por sus impredecibles victorias, como fue el caso de Golda Meir.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">En realidad, la posibilidad de ejercer el poder por parte de las mujeres siempre ser\u00e1 una excepci\u00f3n all\u00ed donde el patriarcado sea fuerte. Sin embargo, ahora asistimos a una radical novedad: su fragilizaci\u00f3n por obra de las fuerzas coaligadas del feminismo, la democracia y el sistema industrial. El no tener poder ni fuerza ha sido la esencia misma de lo considerado femenino, pero esa ancestral divisi\u00f3n comenz\u00f3 a cambiar a la par que lo hizo la Modernidad misma. Las mujeres, ya no como individualidades por excepci\u00f3n, sino como ciudadanas y trabajadoras manejan desde hace un par de siglos cierto poder que han sabido poner a disposici\u00f3n de sus fines comunes..<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Hace tres siglos y medio, que para el c\u00f3mputo de la especie es una frusler\u00eda, comenz\u00f3 la decadencia de la explicaci\u00f3n religiosa del mundo. Del mismo modo se inici\u00f3 el ocaso de la legitimaci\u00f3n divina del poder. Nuevas formas de gobierno y nuevas maneras de legitimarlas han aparecido en la escena p\u00fablica y han hecho nacer la idea de ciudadan\u00eda compartida. Las mujeres, organizadamente, han luchado por sus oportunidades y sus derechos, civiles y pol\u00edticos, y en buena parte del mundo los han obtenido. Esto crea una nueva escena en la que la antigua excepci\u00f3n decae y la democracia quiere que la regla sea el m\u00e9rito, no el sexo. Las mujeres de todas las democracias han aumentado asombrosamente sus capacidades educativas, a la par que sus demandas de una mayor igualdad de oportunidades y de justicia en el reparto de los bienes, tangibles e intangibles, incluido el poder. En una democracia con verdadera ciudadan\u00eda no hay enemigo peque\u00f1o. Y las mujeres, a medida que progresa su autoconciencia como sexo discriminado, desarrollan solidaridades asertivas para alcanzar metas comunes: igualdad, derechos, oportunidades, respeto y una vida libre de violencia. Esto es una novedad antropol\u00f3gica radical..<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">El patriarcado est\u00e1 severamente tocado en varios e importantes puntos del planeta. Pero, desde luego, dista mucho de estar muerto. La comparecencia de mujeres en los \u00e1mbitos del poder pol\u00edtico es reciente y tiene vocaci\u00f3n de continuidad, no de excepci\u00f3n. Se gesta desde la base, no viene por requerimiento de encajes en las alturas. Las nuevas l\u00edderes no son epicleras, sino dem\u00f3cratas por la v\u00eda corriente en que se forman sus iguales. Merkel, Thatcher, Gro Harlem, Bachelet, Clinton&#8230;, con independencia de su signo pol\u00edtico, son mujeres que ocupan el poder de un modo nuevo, que muestra que el espacio disponible para las mujeres se acrecienta. Sin embargo, esas presencias son todav\u00eda escasas: debe recordarse a menudo que los territorios completos del poder econ\u00f3micoempresarial, la prensa y la opini\u00f3n, la creatividad, el saber superior y su transmisi\u00f3n can\u00f3nica, y el dominio y manejo de la religi\u00f3n son actividades casi completamente masculinas. Son adem\u00e1s los manantiales de legitimidad del poder expl\u00edcito y, por ahora, todos ellos cuentan con una presencia femenina inapreciable.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Las mujeres van consiguiendo, y \u00fanicamente en democracias s\u00f3lidas, estados de normalidad, paritarios, s\u00f3lo en el \u00e1mbito pol\u00edtico, pero a\u00fan tienen como colectivo un grave d\u00e9ficit de legitimidad. Y otro no menos grave de voluntad com\u00fan.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Amelia Valc\u00e1rcel<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poder femenino en la historia En los albores de la ciencia antropol\u00f3gica, cundi\u00f3 la falsa [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1303,"featured_media":10423,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[505],"tags":[],"class_list":["post-10424","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo-de-la-mujer"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10424"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1303"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10424"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10424\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mcacanal.com\/2021\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}